Más de 3.000 religiosos y religiosas de votos perpetuos y de Institutos de Derecho Pontificio abandonan cada año la vida religiosa



En algunos medios de información católica se alude a la intervención que Mons. José Rodríguez Carballo OFM ha realizado en la jornada de reflexión y estudio “Fidelidad y perseverancia vocacional en una cultura de lo provisional”, que se ha celebrado en el Antonianum de Roma (29.10.2013). E inciden, cuando no hacen un reduccionismo falso, en que detrás de los abandonos está el llamado “zapping”, que alude a que los jóvenes religiosos/religiosas de votos perpetuos no asumen compromisos a largo plazo, pasando de un experimento a otro, sin hacer ninguna experiencia que marque la vida. Y éste no es el punto central de la reflexión de Carballo ni mucho menos. Por eso os presento su ponencia, para que leáis lo que él ha querido transmitir. Basta de echar balones fuera: la culpa la tiene la sociedad, los jóvenes religiosos, etc. Carballo también entona el mea culpa de los propios Institutos Religiosos: su falta de vida espiritual, su activismo obsesivo, la mala calidad de la formación, la incoherencia entre las exigencias de la formación inicial y la vida real religiosa una vez profesado los votos…

Reflexión de Mons. José Rodríguez Carballo OFM, Arzobispo titular de Belcastro, Secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, sobre las causas de los abandonos en la vida religiosa.

Desde hace tiempo se habla de crisis en la vida religiosa y consagrada. Y para justificar este diagnóstico, frecuentemente se recurre al número de abandonos, que agudiza la ya de por sí alarmante disminución de vocaciones que golpea a un gran número de Institutos y que, si continúa así, pone en serio peligro la supervivencia de algunos de ellos.

No entro aquí en el debate acerca del carácter positivo o no de la crisis de la que se habla. Es cierto, sin embargo, que, teniendo en cuenta el número de los abandonos, y que la mayoría de ellos tiene lugar en edad relativamente joven, dicho fenómeno es preocupante. Por otra parte, considerando el hecho de que la hemorragia continúa y no parece detenerse, los abandonos son ciertamente síntoma de una crisis más amplia en la vida religiosa y consagrada, y la cuestionan, por lo menos en la forma concreta en que es vivida.

Por todo esto, si bien es cierto que no podemos dejarnos obsesionar por el tema – toda obsesión es negativa-, es también cierto que frente al problema no podemos “mirar para otro lado” o “esconder la cabeza”. Por otra parte, si bien es cierto, también, que son muchos los factores socioculturales que influyen en el fenómeno de los abandonos, es también cierto que no son la única causa y que no podemos referirnos sólo a ellos para tranquilizarnos y para explicar este fenómeno, hasta ver como “normal” lo que no lo es.

Las cifras

No es fácil conocer con precisión el número de los que abandonan cada año la vida religiosa y consagrada, también porque hay casos que van a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, otros que son llevados por la Congregación para el Clero, y otros que terminan en la Congregación para la Doctrina de la Fe. En todo caso, las cifras de las que disponemos son consistentes, como se puede ver por los datos que nos son ofrecidos por las primeras dos Congregaciones.

La Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, en cinco años (2008-2012), ha dado 11.805 dispensas: indultos para dejar el Instituto, decretos de dimisión, secularizaciones ad experimentum y secularizaciones para incardinarse en una diócesis. Se trata de una media anual de 2361 dispensas.

La Congregación para el Clero, en los mismos años, ha dado 1188 dispensas de las obligaciones sacerdotes y 130 dispensas de las obligaciones del diaconado. Son todos religiosos: esto da una media anual de 367,7.

Sumando estos datos con los otros, tenemos lo que sigue: han dejado la vida religiosa 13.123 religiosos/religiosas, en 5 años, con una media anual de 2624,6. Esto quiere decir 2,54 cada 1000 religiosos. A estos habría que agregar todos los casos tratados por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Según un cálculo aproximado pero bastante seguro, esto quiere decir que más de 3000 religiosos/religiosas de votos perpetuos han dejado cada año la vida consagrada. En este cómputo no han sido contados los miembros de las Sociedades de Vida Apostólica ni los de los Institutos Seculares, ni los religiosos/as de votos temporales, ni los abandonos durante el noviciado.

Los motivos de los abandonos

Ciertamente los números no son todo, pero sería de ingenuos no tenerlos en cuenta. Antes de indicar algunas de las causas de los abandonos, creo que es oportuno decir que es casi imposible relevar con exactitud tales causas. ¿El motivo? Es muy sencillo: no tenemos datos totalmente confiables. A veces, una cosa es lo que se escribe, otra cosa es lo que se vive. Además, en muchos casos lo que dicen los documentos, de los que se dispone al final de un procedimiento, no necesariamente coincide con la causa real de los abandonos. Sin embargo, de la documentación que posee nuestro dicasterio se pueden identificar las siguientes causas:

1) La ausencia de vida espiritual (oración personal, oración comunitaria, vida sacramental) que conduce, muchas veces, a apuntar exclusivamente a las actividades de apostolado, para así poder seguir adelante o para encontrar subterfugios. Muy a menudo esta falta de vida espiritual desemboca en una profunda crisis de fe, para muchos la más profunda crisis de la vida religiosa y consagrada y de la misma vida de la Iglesia. Esto hace que los votos ya no tengan sentido (en general, antes del abandono hay graves y continuas culpas contra ellos) y ni siquiera la misma vida consagrada. En estos casos, obviamente, el abandono y la salida es más lógica.

2) Pérdida del sentido de pertenencia a la Comunidad, al Instituto y, en algunos casos, a la misma Iglesia. En el origen de muchos abandonos hay una desafección a la vida comunitaria que se manifiesta: en la crítica sistemática a los miembros de la propia Comunidad o del Instituto, particularmente a la autoridad, que produce una gran insatisfacción; en la escasa participación en los momentos comunitarios o en las iniciativas de la Comunidad, a causa de una falta de equilibrio entre las exigencias de la vida comunitaria y las exigencias del individuo y del apostolado que lleva a cabo; en buscar fuera lo que no se encuentra en casa…

Los problemas más comunes en la vida fraterna en comunidad, según la documentación a nuestra disposición, son: problemas de relación interpersonal, incomprensiones, falta de diálogo y de auténtica comunicación, incapacidad psíquica de vivir las exigencias de vida fraterna, incapacidad de resolver los conflictos… En lo que respecta a la pérdida de sentido de pertenencia a la Iglesia, a veces es dada por la falta de verdadera comunión con la Iglesia y se manifiesta, entre otras cosas, en el no compartir la enseñanza de la Iglesia sobre temas específicos como el sacerdocio femenino y la moral sexual.

Todo esto termina con la pérdida del sentido de pertenencia a la institución, llámese comunidad local, Instituto Religioso o Iglesia, que es considerada sólo en cuanto puede servir a los propios intereses: por ejemplo, la casa religiosa, muchas veces, es considerada como un hotel o una simple residencia. La falta de sentido de pertenencia lleva, a menudo, también a abandonar físicamente la comunidad sin ningún permiso. Siempre me ha impresionado ver religiosos que abandonan la vida religiosa o consagrada con toda naturalidad, incluso después de muchos años, sin que esto suponga ningún drama. Es claro que no dejan nada porque su corazón estaba en otra parte.

3) Problemas afectivos. Aquí la problemática es muy amplia: va desde el enamoramiento, que se concluye con el matrimonio, a la violación del voto de castidad, sea con repetidos actos de homosexualidad (más en los hombres, pero igualmente presente y más de lo que se piensa entre las mujeres), sea con relaciones heterosexuales más o menos frecuentes. Otras veces los problemas afectivos tienen una clara repercusión en la vida fraterna en comunidad, porque conciernen al mundo de las relaciones, provocando continuos conflictos que terminan por hacer invivible la comunidad. Finalmente, los problemas afectivos pueden ser tales que se llegue a la convicción de no poder vivir la castidad y se decide, también por motivos de coherencia, abandonar la vida consagrada.

El contexto socio-cultural

Cuando se trata de identificar las causas o de proponer orientaciones, pienso que es necesario hacer una radiografía, aunque breve y limitada, de la sociedad de la que provienen nuestros jóvenes, los jóvenes que se dirigen a nosotros, así como las fraternidades que los acogen.

Lo primero evidente a todos es que estamos en un mundo en profunda transformación. Se trata de un cambio que trae consigo el paso de la modernidad a la post-modernidad. Vivimos en un tiempo caracterizado por cambios culturales imprevisibles: nuevas culturas y sub-culturas, nuevos símbolos, nuevos estilos de vida y nuevos valores. Todo ocurre a una velocidad vertiginosa. Las certezas y los esquemas interpretativos globales y totalizantes que caracterizaban la era moderna han dejado lugar a la complejidad, a la pluralidad, a la contraposición de modelos de vida y a comportamientos éticos que se han mezclado entre ellos de modo desordenado y contradictorio: son todas características de la era moderna.

Mientras en la modernidad existía la plausibilidad de un proyecto global, de una idea matriz, de un “norte” como faro de comportamiento, el momento actual está caracterizado por la incerteza, por la duda, por el replegarse en lo cotidiano y en lo emocional. Así se vuelve difícil distinguir aquello que es esencial de lo que es secundario y accidental. Esto produce en muchos: desorientación frente a una realidad que se presenta de tal modo compleja que no se puede percibir; incerteza a causa de la falta de certezas sobre las cuales anclar la propia vida; inseguridad por la falta de referencias seguras. Todo se une a una gran desilusión frente a las preguntas existenciales, consideradas inútiles, ya que todo es posible y lo que hoy es, mañana deja de ser.

Nuestro tiempo es también un tiempo de mercado. Todo es medido y valorado según la utilidad y la rentabilidad, también las personas. Éstas, en términos de mercado, valen lo que producen y valen en cuanto son útiles. Su valor oscila, por lo tanto, en base a la demanda. La concepción mercantilista de la persona llega a privilegiar el hacer, la utilidad, e incluso la apariencia sobre el ser.

Vivimos, también, en un tiempo que podemos definir el tiempo del zapping. Zapping, literalmente, quiere decir: pasar de un canal a otro, sirviéndose del control remoto, sin detenerse en ninguno. Simbólicamente, zapping significa no asumir compromisos a largo plazo, pasar de un experimento a otro, sin hacer ninguna experiencia que marque la vida. En un mundo donde todo está facilitado, no hay lugar para el sacrificio, ni para la renuncia, ni para otros valores similares. En cambios, estos están presentes en la opción vocacional que exige, por lo tanto, ir contracorriente, como es la vocación a la vida consagrada.

Finalmente, es necesario señalar también que en el mundo en que vivimos, y en estrecha conexión con lo que hemos llamado “mentalidad de mercado”, está el dominio del neo-individualismo y la cultura del subjetivismo. El individuo es la medida de todo y todo es visto, medido y valorado en función de sí mismo y de la autorrealización. En un mundo así, en el que cada uno se siente único por excelencia, frecuentemente no existe una comunicación profunda. El hombre actual habla mucho, aparentemente es un gran comunicador, pero en realidad no logra comunicar en profundidad y, en consecuencia, no lograr encontrarse con el otro.

Conclusiones

Como conclusión de nuestra reflexión nos planteamos la pregunta: en una sociedad como la nuestra, ¿es posible permaneces fieles a una opción de vida que está llamada a ser definitiva e irrevocable? La respuesta me parece sencilla si tenemos en cuenta a muchos consagrados que viven alegremente la fidelidad a los compromisos asumidos en su profesión. De todos modos, para prevenir los abandonos, sin la ilusión de poder evitarlos totalmente, creo necesario lo que sigue.

- Que la vida consagrada y religiosa ponga en el centro una renovada experiencia del Dios Uno y Trino, y considere esta experiencia como su estructura fundamental. Lo esencial de la vida consagrada y religiosa es “quaerere Deum”, buscar a Dios, vivir en Dios.

- Que la opción por el Dios Viviente no se viva en el encerrarse en un misticismo separado de todo y de todos, sino que lleve a los consagrados a participar en el dinamismo trinitario ad intra y ad extra. La participación en el dinamismo trinitario ad intra supone relación de comunión con los otros y lleva consigo el don de sí mismo a los demás. Por otra parte, vivir el dinamismo trinitario ad extra implica vivir críticamente y proféticamente en el seno de la sociedad.

- Que haya una decisión clara de anteponer la calidad evangélica de vida al número de miembros o al mantenimiento de las obras.

- Que en la cura pastoral de las vocaciones se presente la vida consagrada y religiosa en toda su radicalidad evangélica y se haga un discernimiento en consonancia con dichas exigencias.

- Que durante la formación inicial se asegure un acompañamiento personalizado y no se hagan “descuentos” en las exigencias de una vida consagrada que sea evangélicamente significativa.

- Que entre la pastoral vocacional, formación inicial y permanente, haya continuidad y coherencia.

- Que durante los primeros años de profesión solemne se asegure un adecuado acompañamiento personalizado.

Un bello proverbio oriental dice: “El ojo ve sólo la arena, pero el corazón iluminado puede entrever el fin del desierto y la tierra”. Miremos con el corazón. Tal vez podremos ver aquello que otros no ven.

† Fr. José Rodríguez Carballo OFM

Madres Dominicas del Monasterio de Santa Ana, Murcia




371. Comunidad Santo Espíritu



La Comunidad Santo Espíritu es una Asociación Pública de Fieles erigida en 2003 en la Diócesis de Livorno (Italia). Fray Rinaldo Verdelli OFMCap y los esposos Enrica y Renzo, fueron los instrumentos para iniciar esta Comunidad que tiene por carisma encarnar el primer deseo de Santa Clara de Asís de vivir la misma forma de vida de San Francisco de Asís y sus primeros compañeros. Los Hermanos y Hermanas priorizan la oración (seis horas diarias) y la vida fraterna, disponibles a cualquier forma de apostolado que favorezca en el Pueblo de Dios el espíritu de oración, sobre todo a través de las misiones populares.


- Comunitá Santo Spirito
Via San Francesco, 2
23020 Montagna in Valtellina (SO)
ITALIA

Dominicos en Irlanda y su "éxito" vocacional



Dominicos irlandeses en formación inicial
con el P. Provincial

Los Frailes Dominicos de la Provincia de Irlanda tomaron hace un par de años una decisión vital: renovarse o morir. Ante el envejecimiento progresivo de sus frailes y la ausencia de vocaciones, decidieron dar un nuevo rumbo a sus vidas, que consistía en acoger y recuperar todo lo realmente bueno de la tradición dominicana pero con los pies en el ahora y el presente real. Se centraron en recuperar la vida de oración (Misa conventual, Liturgia de las Horas en coro, oración mental en comunidad, rezo del Rosario, liturgia cuidada), la vida comunitaria (recreaciones, paseos comunitarios, trabajo manual en los conventos, formación conjunta, “vida” común dentro de las casas) y el estudio teológico, dentro de un renovado marco de sencillez y austeridad. También tomaron la resolución de volver a vestir el hábito dominico, ya que lo habían abandonado en la creencia de que en una sociedad secularizada este signo identitario ya no tenía sentido y podía ser contraproducente. Aunque reconocen que puede que algunos se hayan visto disuadidos de iniciar un proceso vocacional con ellos por este tema del hábito y la observancia regular, la verdad es que el hábito, en tanto que primer identificador visible de los frailes, ha supuesto la condición de posibilidad para que varios jóvenes se hayan interesado por la Orden. Así lo reconoce el encargado de la pastoral vocacional Fray Gerard Dunne: “Hace unos años tomamos la decisión consciente de llevar el hábito porque no teníamos vocaciones y andábamos por mal camino. Si no nos presentamos a nosotros mismos de una manera lo más posible auténtica, ¿quién iba a unirse a nosotros?”.


A parte de esta presencia visible, Fray Gerard ha recorrido toda Irlanda al encuentro de los jóvenes que manifestaban señales serias de vocación religiosa, porque como admite, ya no pueden quedarse esperando a que éstos llamen a las puertas de sus conventos, sino que tienen que salir a su encuentro. Acogida e interés por parte de los frailes hacia los jóvenes con inquietudes es otro de los puntos fuertes en el resurgir de la Orden en Irlanda.

El caso de la Orden de Predicadores en Irlanda constituye un hecho excepcional en un país de 4 millones y medio de habitantes, con una población católica del 87% en retroceso debido a los terribles escándalos de abusos sexuales en el seno de la Iglesia irlandesa, y que afecta a varios Institutos Religiosos. Mientras otras comunidades religiosas van cerrando casas, los Dominicos crecen en Irlanda, y su modelo ya está influenciando a otras Órdenes religiosas, no sin las reticencias de muchos que no terminan de ver en qué consiste la “novedad de los Dominicos”, a la que consideran una vuelta al pasado.


Bendición de los escapularios
durante la profesión simple

La realidad actual es que los Dominicos tienen en Irlanda 19 jóvenes en período de formación inicial (antes de la profesión solemne), los últimos, dos novicios que tomaron el hábito en septiembre, mientras otros cuatro hicieron su profesión simple en el mismo mes.


Novicios de la Provincia de San José
con sus formadores

De igual modo, los Dominicos de la Provincia de San José de EEUU tomaron también la resolución de purificar sus vidas y volver a lo esencial de su forma de vida, recuperando todo aquello que le es consustancial e identitario a su carisma. Basta decir que han recibido 18 novicios este año.

Franciscanos Conventuales: renovarse en el espíritu y la vida



San Francisco de Asís exhortaba a sus hijos a predicar más que con palabras con el ejemplo de vida. Sólo el testimonio de vida evangélica y franciscana puede hacer crecer en los jóvenes un deseo, una ilusión de seguir a Jesús por el camino iniciado por San Francisco. La Regla, las Constituciones Generales, los documentos oficiales, las resoluciones de innumerables reuniones que pretenden renovar la vida religiosa en base a palabras bonitas, deseos, imaginación… palabras, palabras y palabras. Y es el ejemplo de vida el que puede atraer a otros a caminar por la senda de la vida religiosa. Bravo por los que no sólo se quedan en palabras y proyectos que no llegan a concretarse, sino que se ponen manos a la obra. Por algo se empieza, pero por algo real que sale por fin del soporte escrito y se hace vida.


Fraternidad de Granollers

Los Hermanos Menores Conventuales, o Franciscanos Conventuales, han dado este paso a lo concreto de poner en marcha en el convento de San Antonio de Granollers un estilo de vida franciscano significativo. A dicha Fraternidad se han incorporado tres nuevos frailes, uno de los cuales ha estado viviendo en la Fraternidad de Bruselas (ver aquí) que ya comenzó a caminar con este objeto de recuperar la vida franciscana en su ser esencial. La Fraternidad, compuesta ahora por seis frailes, quiere reforzar la vida en comunidad y centrarla en el amor a Dios a través de una vida de oración más intensa. Se ha fijado un nuevo horario de oración de tres horas y media al día, oración comunitaria (Liturgia de las Horas) y personal (oración mental). Todas las oraciones comunitarias están abiertas a la participación de los fieles en la iglesia conventual, por lo que se ha ampliado el horario de acceso al templo. Los Hermanos viven en clave de nueva evangelización y de testimonio fuerte de vida franciscana, y esto se concreta también en el uso del hábito franciscano dentro y fuera del convento.


- Testimonio de un joven en la Fraternidad de los Franciscanos Conventuales de Granollers:

“He pasado unos días realmente muy buenos y quería compartirlo contigo y con los lectores del blog, sobre todo con aquellos que están en búsqueda y tienen inquietudes vocacionales. “Ven y verás” me dijeron los Franciscanos Conventuales que viven en el convento de Granollers y me fui a pasar unos días a su casa. Esta casa es una de esas que se llaman “fraternidades renovadas” y que la Orden tiene por ejemplo en Francia y Bélgica, pero que en España hasta hace unos pocos meses no había. La de Granollers es la primera y nace por la inquietud de un grupo de Hermanos que sintieron que el Señor y San Francisco les pedían dar un giro a su estilo de vida, centrándose en Dios que ilumina desde su carisma franciscano las diversas facetas de su vida. Se trata de vivir el ideal evangélico y franciscano con un nuevo brío, ni mejor ni peor en comparación con otros estilos, sino creyendo que era el momento de “renovarse” y recentrarse en lo fundamental con radicalidad.

Yo buscaba algo en esta línea porque creo que el Señor así me lo pide, y dentro del amplio abanico de la vida religiosa, de sus estilos e interpretaciones, éste podría ser el mío. Y a comprobarlo fui y el Señor se reveló sobreabundante respecto a las expectativas que yo albergaba. Lo primero que me agradó fue sin duda que los Hermanos vistieran el hábito franciscano, con sencillez y naturalidad, pero más aún me sentí gratificado al compartir su vida de oración. Para mí esto es crucial porque tengo la sensación de que se habla mucho de oración y se pregona su importancia en la vida religiosa pero luego uno ve cosas en sentido contrario. No va conmigo la línea de vida religiosa que tiene en común algunos momentos orantes (como Laudes o Vísperas) y que luego hace responsable a cada religioso de buscarse sus propios momentos de oración mental o de rezo del resto de la Liturgia de las Horas. En Granollers los Franciscanos Conventuales comienzan el día reunidos en coro a las 07:00 h para la oración mental que dura 45 minutos. A ésta le siguen el Oficio de Lecturas y Laudes. Me impresionó vivamente el ambiente de unción y fervor, y el esmero con el que se unen a la alabanza universal al Señor con la salmodia cantada y acompañada del órgano. Se reúnen de nuevo a la 13:00 h para el rezo de la Hora Intermedia y el Santo Rosario. Me gustó mucho que María estuviera tan presente en sus vidas y también se la honrase con el Ángelus y el himno franciscano Tota Pulchra a diario, y sobre todo que lo haga la fraternidad reunida. Sobre las 20:00 se rezan Vísperas y se tiene otra media hora de oración mental, y se termina la jornada a las 22:00 con las Completas y el bello canto de la antífona mariana. Los jueves y domingos tienen la adoración del Santísimo. Y como es habitual en los conventos, hay al menos dos Misas al día. Luego hay otra serie de cantos y oraciones a San Francisco (tienen un devocionario con oraciones de la tradición franciscana). Con todo esto podéis ver que siguiendo el ejemplo de San Francisco sus hijos responden con fidelidad, teniendo una vida de oración seria, reglada y ejercitada con esmero y por amor al Señor.

Los Hermanos son realmente acogedores y simpáticos, de varias edades y con sus particulares personalidades. Todos colaboran en las tareas de la casa por turnos. Ellos mismos se hacen la comida, asean las dependencias del convento, lavan y planchan… vamos como en cualquier familia normal, y yo pude compartir con ellos estas tareas de trabajo. Algo que me pareció un gesto muy hermoso fue que cambiaron el televisor que había en la sala de comunidad por una imagen de la Virgen, y allí tienen sus recreaciones en un ambiente de alegría en el que la tele ya no molesta ni centra la atención de nadie. En esta misma sala también tienen los ordenadores en común como gesto de desprendimiento. Todos estos pequeños gestos para mí hacen que su vida religiosa sea más creíble y significativa pues todos sabemos que es más cómodo tener cada uno su ordenador en su habitación o que te hagan la comida y te laven la ropa, pero creo que la vida de un Hermano Menor debe tender a esta humildad y sencillez, para corresponder a la propia vocación carismática y en solidaridad con los sencillos y menores.


A parte del apostolado parroquial en la iglesia conventual, los Hermanos son capellanes del hospital y de alguna comunidad religiosa femenina. Algo que me llamó mucho la atención es que en vísperas de la Inmaculada salieran a la calle a invitar a la gente a la Vigilia. Había gente que reaccionaba bien y otros no tan bien, y en una sociedad tan secularizada como aquella, atreverse a salir a la calle con el habito e invitar a todos a la casa común de Dios Padre me pareció un gesto meritorio y muy en consonancia con la nueva evangelización que nos pide la Iglesia.

No me extiendo más. Fueron unos pocos días pero la experiencia revivió en mí una ilusión adormecida. Un profundo agradecimiento al Señor, a María Madre y a San Francisco porque al fin podía ver y comprobar una realidad pequeña, que aún se está gestando poco a poco, pero que tiene un inconfundible y genuino aroma seráfico.”

* Email (vocaciones): vocacionesfranciscanas@pazybien.org 

370. Fraternidades Monásticas del Corazón de Jesús



“La obra a la que, después de reflexionarlo largo tiempo, creo que debo consagrar mi vida, es la formación de dos pequeñas familias que lleven, la una el nombre de “Hermanitos del Sagrado Corazón de Jesús”, y la otra “Hermanitas del Sagrado Corazón de Jesús”, ambas con el mismo propósito: la glorificación de Dios por la imitación de la vida oculta de Jesús y la adoración perpetua de la Santa Hostia”. (Carlos de Foucauld)

Las Fraternidades Monásticas del Corazón de Jesús son una Asociación Privada de Fieles fundada en 2006 en la Diócesis de Chicoutimi (Canadá). La Asociación comprende dos ramas: los Monjes del Corazón de Jesús y las Monjas del Corazón de Jesús. Su espíritu y estilo de vida es aquel perfilado por el Beato Carlos de Foucauld para su comunidad de Hermanitos y Hermanitas del Sagrado Corazón de Jesús, comunidad que nunca llegó a existir en vida del Beato; por ello, estas Fraternidades Monásticas siguen el Reglamento escrito por el Beato Carlos para su soñada comunidad.


El carisma de las Fraternidades Monásticas radica en la adoración del Santísimo Sacramento, la alabanza divina y la vida fraterna, en el espíritu sencillo y humilde de Nazaret. El Santísimo Sacramento está expuesto en su iglesia, abierta desde el amanecer hasta al anochecer. Los monjes y monjas tienen Misa conventual, lectio divina, una hora de adoración silenciosa diaria, Oficio Divino en coro, trabajo manual y recreaciones. Los viernes son días de desierto en las Fraternidades. Sus Santos Patronos son el Beato Carlos de Foucauld, Santa Teresa del Niño Jesús y San Pío de Pietrelcina. Su vida no es exclusivamente contemplativa ya que realizan un apostolado compatible con su estilo de vida: visitas a enfermos, capellanes de hospitales y otros centros, retiros, formación catequética, etc. También acogen a los fieles en su hospedería monástica.
 
* Fraternidades Monásticas del Corazón de Jesús (web)
Email: info@monasterecoeurdejesus.com 

369. Siervas del Santísimo y la Caridad



Madre María Jesús Upegui Moreno

Las Siervas del Santísimo y la Caridad son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio fundado por la Sierva de Dios Madre María Jesús Upegui Moreno (+1921) en 1901 en Medellín (Colombia). Su carisma consiste en amar y adorar a Jesús Sacramentado, fomentando su culto y devoción, y trabajar por extender el reinado de la caridad entre los más necesitados a través de las obras de misericordia.


“Para lograr el fin,  las Religiosas  se  dedican  al amor y adoración al Santísimo Sacramento, a propagar el culto de la Divina Eucaristía, y a extender el reinado de la caridad, particularmente, en obras de salud, educación, hogares para ancianos, pastoral parroquial, obras sociales con un carácter misionero y evangelizador.” (Const. 4).


Las Siervas, alrededor de 400, están presentes en nueve países: Colombia, Chile, Ecuador, Perú, Venezuela, México, Brasil, Italia y España (con dos comunidades en Madrid y Zaragoza).

Actualmente se encuentran en proceso de formación los Hermanos Siervos del Santísimo y la Caridad, con el mismo carisma y espíritu.


368. Esclavos Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús



Los Esclavos Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús son una Asociación Pública de fieles fundada por Fray Abel del Sagrado Corazón (Alberto Rivera Toledo) en 2012 en la Diócesis de Ciudad del Este (Paraguay). Con rama masculina y femenina, su espiritualidad se caracteriza por la adoración y reparación del Corazón del Salvador en el Santísimo Sacramento. Su apostolado consiste en el ejercicio de las obras de misericordia. Regentan varios comedores sociales para niños, donde también reciben catequesis y formación espiritual, colaboran con instituciones de ayuda para jóvenes con problemas, etc.   



367. Misioneras de la Caridad y la Providencia



Madre María Luisa Zancajo de la Mata

Las Misioneras de la Caridad y la Providencia fueron fundadas por la Sierva de Dios Madre María Luisa Zancajo de la Mata (+1954) en 1941 en Madrid (España). Madre María Luisa sufrió a temprana edad una parálisis que la dejó lisiada toda la vida, teniendo que usar muletas. Por su invalidez fue ingresada en un asilo, forjando su espíritu en la escuela del sufrimiento. A los 17 años hizo voto de víctima de amor ofreciéndose al Amor Misericordioso de Dios. Con 29 años funda la Congregación de espiritualidad oblativa (realizan un cuarto voto de victimado de amor) y mariana, donde el amor al Corazón de Jesús Víctima se hace real en el servicio a los más pobres y necesitados. Por eso en 1951 funda en la barriada más pobre de Hellín (Albacete). En esta ciudad, donde reposan sus restos, se encuentra la Casa Madre. La Madre María Luisa fue favorecida por Dios con una intensa vida mística y prodigios extraordinarios.



 - Misioneras de la Caridad y la Providencia
Casa Madre
Carretera de Liétor, 76
02400 Hellín- Albacete
España
Tlfn: 967 300 590


En Honduras nace la Fraternidad de Misioneros de la Caridad y la Providencia, Sociedad de Vida Apostólica que comparte con las Misioneras el mismo carisma y espíritu.