Franciscanos Conventuales: renovarse en el espíritu y la vida



San Francisco de Asís exhortaba a sus hijos a predicar más que con palabras con el ejemplo de vida. Sólo el testimonio de vida evangélica y franciscana puede hacer crecer en los jóvenes un deseo, una ilusión de seguir a Jesús por el camino iniciado por San Francisco. La Regla, las Constituciones Generales, los documentos oficiales, las resoluciones de innumerables reuniones que pretenden renovar la vida religiosa en base a palabras bonitas, deseos, imaginación… palabras, palabras y palabras. Y es el ejemplo de vida el que puede atraer a otros a caminar por la senda de la vida religiosa. Bravo por los que no sólo se quedan en palabras y proyectos que no llegan a concretarse, sino que se ponen manos a la obra. Por algo se empieza, pero por algo real que sale por fin del soporte escrito y se hace vida.


Fraternidad de Granollers

Los Hermanos Menores Conventuales, o Franciscanos Conventuales, han dado este paso a lo concreto de poner en marcha en el convento de San Antonio de Granollers un estilo de vida franciscano significativo. A dicha Fraternidad se han incorporado tres nuevos frailes, uno de los cuales ha estado viviendo en la Fraternidad de Bruselas (ver aquí) que ya comenzó a caminar con este objeto de recuperar la vida franciscana en su ser esencial. La Fraternidad, compuesta ahora por seis frailes, quiere reforzar la vida en comunidad y centrarla en el amor a Dios a través de una vida de oración más intensa. Se ha fijado un nuevo horario de oración de tres horas y media al día, oración comunitaria (Liturgia de las Horas) y personal (oración mental). Todas las oraciones comunitarias están abiertas a la participación de los fieles en la iglesia conventual, por lo que se ha ampliado el horario de acceso al templo. Los Hermanos viven en clave de nueva evangelización y de testimonio fuerte de vida franciscana, y esto se concreta también en el uso del hábito franciscano dentro y fuera del convento.


- Testimonio de un joven en la Fraternidad de los Franciscanos Conventuales de Granollers:

“He pasado unos días realmente muy buenos y quería compartirlo contigo y con los lectores del blog, sobre todo con aquellos que están en búsqueda y tienen inquietudes vocacionales. “Ven y verás” me dijeron los Franciscanos Conventuales que viven en el convento de Granollers y me fui a pasar unos días a su casa. Esta casa es una de esas que se llaman “fraternidades renovadas” y que la Orden tiene por ejemplo en Francia y Bélgica, pero que en España hasta hace unos pocos meses no había. La de Granollers es la primera y nace por la inquietud de un grupo de Hermanos que sintieron que el Señor y San Francisco les pedían dar un giro a su estilo de vida, centrándose en Dios que ilumina desde su carisma franciscano las diversas facetas de su vida. Se trata de vivir el ideal evangélico y franciscano con un nuevo brío, ni mejor ni peor en comparación con otros estilos, sino creyendo que era el momento de “renovarse” y recentrarse en lo fundamental con radicalidad.

Yo buscaba algo en esta línea porque creo que el Señor así me lo pide, y dentro del amplio abanico de la vida religiosa, de sus estilos e interpretaciones, éste podría ser el mío. Y a comprobarlo fui y el Señor se reveló sobreabundante respecto a las expectativas que yo albergaba. Lo primero que me agradó fue sin duda que los Hermanos vistieran el hábito franciscano, con sencillez y naturalidad, pero más aún me sentí gratificado al compartir su vida de oración. Para mí esto es crucial porque tengo la sensación de que se habla mucho de oración y se pregona su importancia en la vida religiosa pero luego uno ve cosas en sentido contrario. No va conmigo la línea de vida religiosa que tiene en común algunos momentos orantes (como Laudes o Vísperas) y que luego hace responsable a cada religioso de buscarse sus propios momentos de oración mental o de rezo del resto de la Liturgia de las Horas. En Granollers los Franciscanos Conventuales comienzan el día reunidos en coro a las 07:00 h para la oración mental que dura 45 minutos. A ésta le siguen el Oficio de Lecturas y Laudes. Me impresionó vivamente el ambiente de unción y fervor, y el esmero con el que se unen a la alabanza universal al Señor con la salmodia cantada y acompañada del órgano. Se reúnen de nuevo a la 13:00 h para el rezo de la Hora Intermedia y el Santo Rosario. Me gustó mucho que María estuviera tan presente en sus vidas y también se la honrase con el Ángelus y el himno franciscano Tota Pulchra a diario, y sobre todo que lo haga la fraternidad reunida. Sobre las 20:00 se rezan Vísperas y se tiene otra media hora de oración mental, y se termina la jornada a las 22:00 con las Completas y el bello canto de la antífona mariana. Los jueves y domingos tienen la adoración del Santísimo. Y como es habitual en los conventos, hay al menos dos Misas al día. Luego hay otra serie de cantos y oraciones a San Francisco (tienen un devocionario con oraciones de la tradición franciscana). Con todo esto podéis ver que siguiendo el ejemplo de San Francisco sus hijos responden con fidelidad, teniendo una vida de oración seria, reglada y ejercitada con esmero y por amor al Señor.

Los Hermanos son realmente acogedores y simpáticos, de varias edades y con sus particulares personalidades. Todos colaboran en las tareas de la casa por turnos. Ellos mismos se hacen la comida, asean las dependencias del convento, lavan y planchan… vamos como en cualquier familia normal, y yo pude compartir con ellos estas tareas de trabajo. Algo que me pareció un gesto muy hermoso fue que cambiaron el televisor que había en la sala de comunidad por una imagen de la Virgen, y allí tienen sus recreaciones en un ambiente de alegría en el que la tele ya no molesta ni centra la atención de nadie. En esta misma sala también tienen los ordenadores en común como gesto de desprendimiento. Todos estos pequeños gestos para mí hacen que su vida religiosa sea más creíble y significativa pues todos sabemos que es más cómodo tener cada uno su ordenador en su habitación o que te hagan la comida y te laven la ropa, pero creo que la vida de un Hermano Menor debe tender a esta humildad y sencillez, para corresponder a la propia vocación carismática y en solidaridad con los sencillos y menores.


A parte del apostolado parroquial en la iglesia conventual, los Hermanos son capellanes del hospital y de alguna comunidad religiosa femenina. Algo que me llamó mucho la atención es que en vísperas de la Inmaculada salieran a la calle a invitar a la gente a la Vigilia. Había gente que reaccionaba bien y otros no tan bien, y en una sociedad tan secularizada como aquella, atreverse a salir a la calle con el habito e invitar a todos a la casa común de Dios Padre me pareció un gesto meritorio y muy en consonancia con la nueva evangelización que nos pide la Iglesia.

No me extiendo más. Fueron unos pocos días pero la experiencia revivió en mí una ilusión adormecida. Un profundo agradecimiento al Señor, a María Madre y a San Francisco porque al fin podía ver y comprobar una realidad pequeña, que aún se está gestando poco a poco, pero que tiene un inconfundible y genuino aroma seráfico.”

* Email (vocaciones): vocacionesfranciscanas@pazybien.org 

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Me alegra ver en el blog tantas comunidades nuevas pero más me alegra saber que las órdenes de tantos siglos se ponen las pilas. Sí, bravo por estos franciscanos y que el Señor bendiga su iniciativa para en bien de su orden. Y una pregunta ¿por qué llevan hábito de distintos colores?

Anónimo dijo...

El hábito oficial de los conventuales es el negro, aunque por lo general suelen usar mucho el griz oscuro.

Anónimo dijo...

El hábito original de los franciscanos conventuales (OFMConv) era el de color grisáceo, el mismo color del hábito de San Francisco. El negro actual se debe a que tras las supresiones de las órdenes religiosas por parte de Napoleón y otros en el s. XIX, los religiosos tuvieron que vestirse con el traje talar (sotana) de color negro. Al restaurarse la orden franciscana conventual se quedó con este color negro. Ahora bien, el color gris se está recuperando, sobre todo fuera de Europa, y en Europa cada vez más frailes lo usan. Finalmente terminará por desplazar al negro.

La OFM como fruto de la unión de varias reformas franciscanas optó por el color marrón, pero, por ejemplo, el hábito de los franciscanos observantes españoles era grisáceo también. El de los franciscanos descalzos o alcantarinos sí era marrón, como el de los franciscanos capuchinos que fue de este color desde el principio.

Anónimo dijo...

En 1567 los franciscanos conventuales fueron expulsados de España por el rey Felipe II. Todos sus conventos pasaron a manos de los franciscanos observantes, los actuales OFM. Tras la desamortización de Mendizábal los OFM pudieron restaurarse en España y aunque no volvieron a estar presentes en todos los conventos suprimidos, algunas de las casas restauradas eran de los antiguos conventuales. Hasta 1905 los franciscanos conventuales no pudieron regresar a España y con mucho sacrificio llevaron adelante la fundación de nuevos conventos, aunque, eso sí, no tan bonitos y antiguos como los de la OFM. Ahora que la OFM va cerrando conventos por toda España, es de justicia histórica que algunos se los ofrezcan a los conventuales (OFMConv).

Anónimo dijo...

Ante tantas críticas que hay sobre los religiosos estas noticias deberían tener mayor difusión en los medios católicos. Para mí son valientes estos franciscanos y espero que su renovación alcance a más casas. Gracias por la información al blogger

Anónimo dijo...

Ciertamente lo que hace falta en España son religiosos valientes,aguerridos. Los hay que por temor al que dirán permanecen confundidos en sus comunidades sin atreverse a nada, y es una pena porque la vida se nos escapa sin salir de la mediocridad.
Equivocarse no es ningún delito y rectificar es de sabios.
No hay que tener miedo a comenzar buenas obras.

Anónimo dijo...

Que se pongan bajo la protección del inolvidable y querido S. Maximiliano Mª Kolbe. ¡Qué prodigio, al leer su biografía, admirar las "Ciudades de la Inmaculada"! Son un monumento al amor a la observancia y a la Virgen Madre.
La Orden Franciscana, la Orden Capuchina...han de volver a ser ellas y sólo así atraerán vocaciones: desde la autenticidad y no desde los "testimonios descafeinados" actuales (muchos "Centros de Alta Formación", mas poco estilo orante y escasa pastoral sacramental).

Anónimo dijo...

Me gustaría conocer los nombres de los monjes de la fotografía, pues creo que coincidí con alguno de ellos en mi paso por el seminario (1961-76). Creo reconocer a Gonzalo. También al único que no tiene hábito, pues estoy seguro que fue profesor en el seminario de Granollers (1975-76). Siento no recordar el nombre.
Me alegra vera cpañetos de la niñez y adolescencia. Recuerdo mi paso por Palencia y Granollers con nostalgia y agradecimiento por la formación que me reorypva todos los niveles.
Paz y bien.