365. Monjas Faustinas de Jesús Misericordioso



“Mi Corazón está colmado de gran misericordia para las almas. Oh, si pudieran comprender que Yo soy para ellas el mejor Padre, que para ellas de mi Corazón ha brotado Sangre y Agua como de una fuente desbordante de misericordia; para ellas vivo en el tabernáculo; como Rey de Misericordia deseo colmar las almas de gracias, pero no quieren aceptarlas. Oh, qué grande es la indiferencia de las almas por tanta bondad, por tantas pruebas de amor. Tienen tiempo para todo, solamente no tienen tiempo para venir a Mí a tomar las gracias”. (Diario, 367)


Las Monjas Faustinas de Jesús Misericordioso son una Asociación Pública de Fieles fundada por la Madre María de Cristo en la Diócesis de Ciudad del Este (Paraguay). Son una nueva comunidad monástica que vive como don particular el carisma espiritual recibido por Santa Faustina Kowalska: el gran anuncio de la Divina Misericordia, el mayor atributo de Dios, que brota del seno amoroso de la Santísima Trinidad y que el Señor quiso volver a recordar al mundo por medio de su confidente. Para cumplir con esta misión, estas comunidades monásticas se empeñan en reflejar este mayor atributo de Dios, su Misericordia. Para ello, cada monja se compromete a asimilar la Misericordia de Dios, a vivir de ella, y procuran, según su vocación monástica, que los demás la conozcan y tengan confianza en la bondad infinita de Dios, exaltando, meditando y adorando la Misericordia Divina. El culto devocional y litúrgico a Jesús Misericordioso ocupa un lugar principal en estos monasterios. Se cumplen fielmente, con mucho amor y devoción, los elementos que Jesús dictó a Santa Faustina: la veneración de la imagen, la Fiesta de la Divina Misericordia, el rezo de la Coronilla, la Hora de la Misericordia y los actos de misericordia con el prójimo.

Las Monjas Faustinas están totalmente dedicadas a la vida contemplativa para buscar sólo a Dios con todo el corazón, en la soledad y en el silencio de una vida separada del mundo, en el trabajo humilde y pobre, en la renuncia y en la obediencia, en el corazón de una comunidad unida por el vínculo de la caridad bajo la orientación maternal de una abadesa. Se esfuerzan por hacer de toda su vida una oración pura y continua que encuentra su máxima expresión en la celebración solemne de la Sagrada Liturgia


De la tradición monástica occidental, las Faustinas adoptan la Santa Regla de San Benito, tomando de ésta como punto central el Opus Dei y los votos de estabilidad, conversión de costumbres, obediencia y observancia monástica.. Acogen como propia la doctrina de Santa Teresa de Jesús, sobre todo en lo que se refiere a la oración contemplativa, que junto a Santa Faustina Kowalska y San Benito de Nursia son los Padres y Maestros espirituales de la comunidad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Qué preciosidad de comunidad! Cómo se expande la Misericordia de Jesús en almas que se le consagran para su mayor gloria y bien de la Iglesia. Ánimo Hermanas, ¡qué alegría!