321. Benedictinas Hijas de la Divina Voluntad



Las Benedictinas Hijas de la Divina Voluntad son una Asociación Pública de Fieles fundada por la Madre Grabiela María de la Anunciación, junto a las Hermanas María Rosa y María Francisca, el 11 de diciembre de 2011 en la Diócesis de San Marino- Montefeltro (Italia).


La Madre María Gabriela era Clarisa Pobre de la Adoración Perpetua en los EEUU, Orden en la que profesó hace 25 años, siendo en ella Vicaria 9 años y Maestra de novicias durante 16 años. Durante un año sabático, fuera del monasterio, de estudios en Roma, sintió la inspiración de iniciar una nueva comunidad religiosa basada en la Regla de San Benito y consagrada a la Adoración Eucarística, en un ambiente de amor y sencillez, como fue el de la Santa Casa de Nazaret.


San Aníbal de Francia


SD Luisa Piccarreta

Las Hermanas rezan todas las Horas del Oficio Divino, así como el Santo Rosario y la Coronilla de la Divina Misericordia en comunidad. Dios las llama a compartir su vida contemplativa con los fieles, por ello comparten con la gente su Adoración del Santísimo Sacramento.


Hermanas y postulante

Cuando la Comunidad crezca, se establecerá la Adoración Perpetua en la iglesia de su convento. Parte de su espiritualidad nace de los escritos sobre la Divina Voluntad de la Sierva de Dios Luisa Piccarreta (1865-1947), dirigida espiritual de San Aníbal de Francia.

320. Hermanas Enfermeras de la Virgen Dolorosa



Las Hermanas Enfermeras de la Virgen Dolorosa son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio fundado por la Madre Giovannina Franchi en 1853 (Italia). El carisma del Instituto consiste en velar, cuidar y acompañar a los enfermos que sufren en sus cuerpos y almas, estando muy unidas a María Santísima al pie de la Cruz. En su honor, todos los días las Hermanas rezan la Corona de los Siete Dolores de María. Cultivan también una profunda piedad eucarística y de devoción al Sagrado Corazón de Jesús con la práctica de la adoración de los Primeros Viernes.


Las Hermanas sirven a los enfermos, teniendo en cuenta sus necesidades espirituales, en hospitales. También regentan casas de rehabilitación y reposo, residencias para sacerdotes ancianos, dispensarios médicos, realizan visitas a domicilio, catequesis… En Argentina tienen un centro para niños pobres y cuidado de enfermos que no pueden pagar atención médica.


El Instituto está presente en Italia, Suiza y Argentina.



Contacto

- Policlínica Madre Juanita
Senguel 5885
González Catán Km. 29
Provincia de Buenos Aires
Argentina

319. Clarisas Franciscanas Misioneras del Santísimo Sacramento



Madre Serafina de Jesús

"Las Clarisas Franciscanas Misioneras del Santísimo Sacramento abrazan la vida mixta, buscando en la oración la bendición del apostolado, y en el apostolado, el fin de la oración."


Gobierno del Instituto con el Ministro General OFM

Las Clarisas Franciscanas Misioneras del Santísimo Sacramento son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio fundado por la Madre Serafina de Jesús (Francisca Farolfi) en 1898 (Italia). Observan la Regla de Santa Clara y siguen el ejemplo de San Francisco de Asís en su vida itinerante, anunciando el Evangelio de Jesucristo por los lugares donde más necesitan escuchar su mensaje. Su espiritualidad franciscana se ve enriquecida por su profunda devoción eucarística por la que las Hermanas contemplan y acompañan diariamente a su Divino Esposo presente en el Sacramento del Altar.



De este modo, la Madre Serafina quiso que sus hijas fijaran la mirada en Dios Amor Sacramentado, en el mismísimo Cristo Jesús, para después fijarla en el hombre, en la criatura necesitada de atención: educación, hogares para huérfanos y niños abandonados, misiones, asistencia, actividad parroquial, santuarios, casas de retiro... El Instituto está presente en Italia, España, Rumania, Argentina, Perú, Bolivia, Brasil, Guinea Bissau e India.






En España

Av. Campos Góticos, 16
34003 Palencia- España

- Comunidad San Antonio
Rúa San Francisco
32400 Ribadavia
Orense- España


318. Capuchinas del Sagrado Corazón



Amor y humildad

Las Capuchinas del Sagrado Corazón son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio fundado por el P. Francisco María de Francia (hermano del P. Aníbal de Francia) y la Madre Verónica Briguglio, en 1897 (Italia).


Las Capuchinas observan la Regla de la Tercera Orden Regular de San Francisco de Asís y tienen por carisma la contemplación e imitación de la humildad y mansedumbre del Corazón de Jesús, así como la propagación de su Amor Misericordioso a los que más lo necesitan, en especial a los niños y jóvenes abandonados. Ejercen su apostolado en hogares infantiles, escuelas primarias, hogares para madres solteras, visitas a enfermos y colaboración parroquial. Las Capuchinas están presentes en Italia, Polonia, Eslovaquia y Colombia (con 5 conventos).



Colombia- Email: hnascapdelegacioncolombia@hotmail.es ;
hnascapmedellin@msn.com 

317. Misioneras de María Inmaculada Reina del Cielo



Las Misioneras de María Inmaculada Reina del Cielo son una Asociación Pública de Fieles fundada por la Madre María Corazón Salazar en 1996 en Filipinas. La espiritualidad del Instituto es profundamente mariana. Las Misioneras tienen en María su modelo a seguir y quieren imitar sus virtudes en el seguimiento de su Hijo que salió al encuentro de los pecadores. En la meditación de la Pasión de Cristo y de los sufrimientos de María al pie de la Cruz, las Misioneras encuentran su vocación de convertir sus corazones en altares de sacrificio y alabanza al Padre Eterno para la conversión de los pecadores.


Las Misioneras se han comprometido en la tarea de ayudar a los pobres pecadores y marginados de la sociedad, para que vuelvan a Dios y restauren su dignidad de hijos suyos. Se dedican a salvar a mujeres y niños de la prostitución, proporcionándoles un hogar y una formación espiritual y profesional, donde el único dueño de sus cuerpos y almas es Cristo. Las Hermanas se visten de seglar, para pasar desapercibidas, y acuden a los antros y zonas degradadas donde la infancia y juventud es obligada a prostituirse. Allí ofrecen el amor de Dios y la posibilidad de una nueva vida en Él, ayudando a las prostitutas a escapar de sus proxenetas y dándoles una nueva oportunidad. También acuden a las zonas rurales, donde son reclutadas y engañadas las jóvenes con falsas promesas, para educar y alertar sobre las mafias de prostitución. Están presentes en Filipinas y EEUU.




316. Franciscanas de la Familia de María



Las Hermanas Franciscanas de la Familia de María son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio fundado en 1857 por San Zygmunt Szczesny Felinski en San Petersburgo (Rusia), durante la división de Polonia, con el fin de auxiliar a los niños polacos necesitados y maltratados por el gobierno ruso, y ayudar a la comunidad católica perseguida por la política de los zares.


Las Hermanas basan su vida en el ejemplo de San Francisco de Asís en el servicio a Dios y a la gente sencilla, en especial a los más pobres, hacia quienes ejercen la maternidad espiritual de María. Su apostolado se realiza en la educación de la niñez y juventud, centros de reeducación para jóvenes problemáticos, orfanatos, hospitales y hogares de acogida para personas necesitadas. Están presentes en Polonia, Italia, Rusia, Bielorrusia, Ucrania y Brasil.



La desamortización silenciosa



En la España del s. XIX, los gobiernos liberales asestaron una puñalada mortal a la vida consagrada con las famosas desamortizaciones de los bienes eclesiásticos de Órdenes y Congregaciones religiosas. Las desamortizaciones de Mendizábal de 1836 y de Madoz de 1855, pusieron a la venta pública los bienes monásticos y conventuales de la práctica totalidad de las Órdenes. Los religiosos, y en menor medida las religiosas, fueron expulsados de sus monasterios y conventos, y éstos fueron puestos a la venta junto con sus terrenos. Se quiso paliar así la deuda pública del Estado y crear una inexistente burguesía de clase media que comprara dichos terrenos. La verdad es que la nobleza y los acaudalados de siempre se hicieron con las tierras y edificios, quedando cientos de centenarios monasterios y conventos en la más absoluta ruina material y espiritual. Miles de obras de arte, libros, siglos de tradición… todo desapareció en un par de años. Los monjes y frailes expulsados sobrevivieron a duras penas, unos marchando a sus casas religiosas del extranjero, otros integrados en el clero secular, muchos Hermanos legos en la más absoluta indigencia.

Un obispo español me comentaba hace poco que en la Conferencia Episcopal Española están preocupados por lo que han venido llamando la “desamortización silenciosa” de nuestros días. Ahora no es el Estado quien despoja a los Institutos Religiosos de sus propiedades, sino que son ellos mismos quienes se desprenden de ellas por la tan mentada falta de vocaciones. La crisis vocacional, que afecta a unos/as más que a otros/as, ha generado un incesante goteo de cierre de conventos y casas religiosas en España. Y ahora les toca por igual tanto a hombres como a mujeres. Es cierto que la crisis vocacional hace inviable mantener tantas presencias (como se gusta llamar ahora a las casas religiosas). Y por lo tanto, deben cerrarse para aglutinar a sus miembros en comunidades numéricamente significativas que hagan la vida comunitaria plausible.


En un convento o casa religiosa con un número inferior a seis miembros es dudoso que se pueda vivir la vida en comunidad de un modo aceptable. Ésta es la teoría, pues siguen existiendo algunos conventos de frailes y casas de religiosos/as donde superan la veintena de miembros, y la vida de comunidad (la comunión de vida que no la vida en común) sigue brillando por su ausencia. Los motivos que se podrían aducir que son causa de esta decadencia los dejo a vuestra consideración.

Cerrar una casa religiosa no es plato de buen gusto para ningún Instituto. Lo primero que debemos tener en cuenta es que estas casas no fueron levantadas con el “sudor y trabajo” de sus moradores pasados ni presentes, sino que son fruto de las donaciones de los poderosos de su tiempo y de la humilde contribución de la gente piadosa de a pie. Todos estos monasterios, conventos y casas, siempre tuvieron un fundador o fundadora acaudalado que corría con los gastos gruesos de la construcción. Herencias y patronatos también posibilitaron la construcción de numerosas casas religiosas.

No obstante, la propiedad de dichos edificios son de los respectivos Institutos Religiosos que pueden, y de hecho lo hacen, hacer lo que les plazca con ellos en la mayoría de los casos. Un síntoma de esta soberbia propietaria es el de la venta de las huertas y jardines de los conventos. En el caso de los frailes de las Órdenes Mendicantes esto se convirtió en tónica general. Vendieron las parcelas de huerta y jardín de sus conventos urbanos por precios elevadísimos para construir en dichos terrenos edificios de viviendas, parcelas de garaje, etc. Algunos incluso los cedieron a los aduladores ayuntamientos para espacios públicos de disfrute ciudadano. Estas huertas y jardines, no muy grandes, tenían su razón de ser, pues eran el espacio tradicional de las recreaciones comunitarias (inexistentes hoy), el lugar de esparcimiento y ocio de los religiosos (hoy se esparcen por otros sitios y comparten el ocio del mundo), y el lugar también para el trabajo manual en el cultivo de la tierra. Cuando una comunidad de frailes abandona el trabajo manual es síntoma de aburguesamiento y holgazanería. Su vivir de la Providencia se convierte en vivir a costa de los feligreses y de sus engrosadas rentas bancarias. El resultado de todo esto son conventos encajados entre edificios urbanos, que tarde o temprano serán puestos también a la venta, tal como sucede ahora.


Cuando se cierra una casa religiosa propiedad de un Instituto Religioso, pues algunas casas son de propiedad diocesana y están cedidas, se pueden dar varias posibilidades:

1º) La venta del edificio conventual: Se pone a la venta el edificio y terreno adyacente (si es que lo conserva todavía). La iglesia suele cederse a la Diócesis pero no siempre es así. Si el edificio está catalogado como Bien de Interés Cultural y Artístico se hace imposible su demolición. Lo puede comprar el ente público (que lo transformará en biblioteca, centro cultural, viviendas de protección oficial…) o el privado (que lo suele convertir en hoteles de lujo, spas, resorts, y tonterías del estilo). Parece que gusta mucho eso de transformar los conventos en hoteles, una actividad respetable, pero que en conocimiento del Instituto que vende da qué pensar… Un convento levantado a base de donaciones reconvertido en una empresa privada que busca el lucro, con iglesias transformadas en restaurantes, celdas en suites, claustros en piscinas… horroroso.


Y lo que se paga por dichos edificios son verdaderas millonadas que suelen rondar normalmente entre los 3 y 7 millones de euros. Un amable lector me envía unos datos ilustrativos sobre un Instituto Religioso “tipo”, pues la mayoría están cortados por el mismo patrón. Se trata de las Hermanas de María Reparadora (conocidas como las Reparadoras) que en el pasado supieron siempre bien acercarse a las clases adineradas que construían sus conventos, y que ahora han dado un giro copernicano y son parte de esas monjas super guays y actualizadas, sin hábito, que viven en pisos y que sobre todo han hecho esa “opción preferencial por los pobres y la justicia social”. Algunos datos: ya en 1974 vendieron su convento de Chamartín (Madrid) por 300 millones de pesetas para hacer en él viviendas; en 2005 venden a las Carmelitas Descalzas de Medina de Rioseco su convento de Valladolid por 5,2 millones de euros; y en 2008 venden a Patrimonio del Estado su convento de la calle Torija de Madrid como ampliación del Senado por 36 millones de euros. Sí, habéis leído bien, 36 millones de euros que se embolsan las amigas de los pobres y las causas sociales. Esperemos que con ese dineral hayan hecho algo bueno.

Y como ellas, otros tantos y tantas que han vendido colegios, casas, clínicas, residencias… por millones de euros. Por lo que creo que a este tipo de Institutos no se les debe dar un solo euro para nada. Y más aún sabiendo que en la trastera siguen teniendo en reserva otros tantos edificios para vender en los próximos años.

2º) La cesión a la Diócesis: Algunos Institutos Religiosos suelen ceder sus casas cerradas a la Diócesis correspondiente para que el obispo disponga lo conveniente. Esto suele pasar en algunas ocasiones. Se entrega la propiedad a la Diócesis o se cede temporalmente, a veces de manera gratuita, a veces cobrando un alquiler. En la Conferencia Episcopal Española se comenta que la mayoría de las veces, los Institutos Religiosos se limitan a informar a los obispos del cierre y punto final. Ni siquiera tienen la decencia de considerar a la Diócesis como una compradora a la que se le puede dar el edificio por un coste más bajo que el tasado oficialmente. Y lo venden entonces al mejor postor, eludiendo el bien que podría suponer para la Iglesia que lo rescataría, aunque pagando un precio menor. Los obispos han elevado quejas respecto a esto a la Santa Sede, que da la callada por respuesta. Recordemos que para ventas eclesiásticas superiores a los 600.000 euros se requiere el placet de la Santa Sede. Y así, por este coladero de la insolidaridad eclesial, la Iglesia pierde posibilidades de evangelización, los entes profanos (y a veces declaradamente anticristianos) se hacen con los edificios religiosos, y los religiosos/as se convierten en los mejores clientes de los bancos. Cuando los religiosos ceden sus casas cerradas a las Diócesis, éstas suelen encontrarles nuevos usos al servicio de la Iglesia (como buscar nuevas comunidades que quieran hacerse cargo de ellos). Un ejemplo de cesión desprendida lo constituye el gesto de las Clarisas Capuchinas que cerraron en 2010 su convento de Huesca y lo regalaron a la Diócesis para ubicar en él el Seminario Mayor y la Casa de la Iglesia.

3º) La entrega a otro Instituto Religioso o nueva comunidad: En un gesto de desprendimiento y solidaridad eclesial, algunos Institutos Religiosos o comunidades monásticas que cierran casas, entregan éstas a otros Institutos Religiosos o nuevas comunidades religiosas a cambio de nada o de un pequeño alquiler. La propiedad del edificio sigue siendo del Instituto saliente y se concede al entrante su disfrute mientras se haga cargo de la conservación. Ésta es la mejor opción y la más evangélica, aunque también la menos corriente. También implica un trabajo de búsqueda de alguna comunidad que quiera hacerse cargo de la casa, y a veces, tras esta búsqueda puede no encontrarse ninguna. También puede pasar, y casos los hay, que Institutos “progresistas” no quieren por nada del mundo entregarlas a los denominados “conservadores”. Un ejemplo de esta buena práctica lo tenemos en las Agustinas Descalzas de La Ollería que entregaron en 2010 su convento a las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará, joven comunidad con muchas vocaciones. Es cierto que así no se gana dinero, sino gloria para Dios y bien para la Iglesia.


Después de lo dicho, os exhorto a pensar a qué comunidades religiosas dais vuestros donativos. Los religiosos y religiosas tienen dinero, y mucho. Si no, no podrían pagar cocineros, personal de limpieza, porteros, pedir préstamos millonarios a los bancos para construir esperpénticas parroquias y “universidades místicas”, pasarse la vida viajando de congreso de formación en congreso de formación, con teléfono móvil todos sus miembros, seguros médicos privados, pagar la enseñanza universitaria (la "titulitis crónica")… plagas éstas que se hacen presentes en la práctica totalidad de los conventos y casas religiosas de vida activa. Éstos son los pobres, los que se llenan la boca hablando de la pobreza y de la justicia social, y que sin trabajar viven como los mayores burgueses de este país. Cada casa religiosa que venden los hace más ricos, mientras piden a los pobres fieles que acuden a sus iglesias una limosna para los pobres y sus misiones. Que se lo paguen ellos, que con 1 millón de euros (lo más bajo que se puede encontrar por la venta de una casa religiosa) les da de sobra para vivir.

Un religioso pobre es aquél que vive pobremente, de manera austera, a título individual y comunitario. O que por lo menos lo intenta. Y haberlos los hay. Y lo digo sin ambages: las Hermanas de la Cruz, las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa, los Esclavos de María y de los Pobres… son Institutos en los que tienes la certeza de que aquello que des será para bien de los necesitados o para sostener la vida austera y sencilla de sus miembros. ¿Qué quienes son los que tienen dinero, los que especulan con las casas religiosas que van a cerrar, los incapaces de cederlas a nuevas comunidades, los que gastan alegremente, los que piden insistentemente a los fieles más y más? Pues muy fácil: los de toda la vida, los de siempre, los súper modernos y avanzados cuya media de edad congregacional son los 60 años y más arriba, los dueños del espíritu del Concilio, lo que no están en este blog ni estarán.


Creo que ante la inevitable realidad del cierre de conventos y casas religiosas, sus dueños (que heredaron los edificios) deben hacer todo lo humanamente posible para que dichas casas sigan teniendo la función para la que fueron levantadas: casas de oración, fraternidad evangélica y apostolado. Aunque esto conlleve no ingresar un solo euro. Excepciones siempre las hay, pero no nos engañemos, pocos de los que venden se encuentran en verdadera necesidad de hacerlo. Deben buscarse comunidades religiosas (nuevas inclusive) que los quieran habitar, y que muchas veces lo necesitan verdaderamente. Vender un convento para que sea un hotel o cualquier otra cosa, debe ser la última opción y no la primera como sucede en la realidad. La solidaridad intraeclesial brilla por su ausencia, y su lugar lo ocupan meros intereses mundanos. La comunión con los obispos y la Iglesia local no puede reducirse a informar meramente a los Pastores diocesanos del cierre de las casas. Por no hablar de que una mayor fidelidad a la Iglesia y a los diversos carismas y tradiciones particulares podría paliar la crisis vocacional que los ha llevado a convertirse hoy en día en Institutos-Inmobiliarias.

315. Apóstoles del Inmaculado Corazón de María



Los Apóstoles del Inmaculado Corazón de María son una Asociación Pública de Fieles fundada por los Padres Ricardo Coll Mónico, Carlos Humberto Spahn y Jorge Hetze, en 2008 en la Diócesis de Campeche (México). Se trata de una Comunidad marcadamente contemplativa, caracterizada por la oración, el silencio y el trabajo manual. Teniendo en cuenta la oportunidad y las vocaciones, queda abierta la posibilidad de vivir vida estrictamente contemplativa, como también vida ermitaña. Tienen por Santo Patrono a San Pío de Pietrelcina y una devoción especial por la Virgen, a la que se consagran, bajo su advocación de Fátima.


El carisma de la Comunidad consiste en la liberación y el crecimiento espiritual de las almas. Liberación: Ayudan a las personas a dejar el mundo del pecado, de la superstición, de la visita a curanderos, magos, brujos, sectas… Rezan por ellos, con ellos y sobre ellos, con la oración de liberación y, si fuera necesario, con la oración de exorcismo. Crecimiento: Trabajan en pro del crecimiento espiritual de las personas. Esto es, su crecimiento en la gracia y el amor a Dios. Las ayudan a través de la dirección espiritual, los Ejercicios Espirituales y retiros, predicación de novenas, conferencias, catequesis, clases de formación, etc. Y rezan con ellos haciéndolos participar más activamente de la Liturgia, en la Santa Misa, en la Liturgia de las Horas, en las vigilias, etc. Cuentan también con una rama femenina: las Hijas del Inmaculado Corazón de María. Están presentes en México.


314. Sociedad de San Agustín



La Sociedad de San Agustín es una Asociación Pública de Fieles fundada por cuatro antiguos Agustinos Recoletos en 1981 en Amarillo, Texas (EEUU). Sus miembros (sacerdotes y hermanos) profesan la Regla de San Agustín de Hipona, y constituyen una Comunidad que aspira a una vida de perfección en la caridad, austera y recoleta, en el espíritu de San Alonso de Orozco y Fray Luis de León, cabezas de la recolección agustiniana del s. XVI. Los Agustinos llevan una vida tradicional mendicante, basada en la contemplación, la fraternidad y el apostolado. Su apostolado consiste en la cura pastoral en parroquias, catequesis de niños y adultos, dirección espiritual, retiros espirituales, ministerio con católicos hispanos, movimiento provida… Están presentes en las Archidiócesis de Kansas City y Nueva York (EEUU). Junto a ellos ha surgido una comunidad de Hermanas que comparten el mismo espíritu recoleto.


313. Pequeños Hermanos del Santísimo Sacramento



Don Eustaquio Montemurro

Los Pequeños Hermanos del Santísimo Sacramento tienen una historia curiosa. Fueron fundados por el sacerdote italiano Don Eustaquio Montemurro el 21 de noviembre de 1907 en Gravina (Italia). Su intención era que los Pequeños Hermanos se ocuparan del culto eucarístico y ayudaran a los párrocos en la pastoral. Por circunstancias que permite la Voluntad de Dios, en 1911 se le ordena a Don Eustaquio retirarse de la dirección del joven Instituto, y éste, hasta la fecha compuesto por quince religiosos, termina por desaparecer pocos años después.

No obstante, logró sobrevivir la fundación femenina de Don Eustaquio: las Hermanas Misioneras del Sagrado Costado y de María Santísima Dolorosa (web). Este Instituto se vio dividido por problemas internos en 1930, dando origen a las Hermanas Misioneras Catequistas del Sagrado Corazón (web). A día de hoy, ambos Institutos existen, teniendo en común el legado espiritual de Don Eustaquio Montemurro.


P. João Volmir Dos Santos

Estas Hermanas Catequistas fundaron casa en Brasil, y gracias a ellas llegaron los escritos de Don Eustaquio a manos del sacerdote Don João Volmir Dos Santos, que sintió la llamada de refundar en el mismo espíritu al extinto Instituto de los Pequeños Hermanos del Santísimo Sacramento. Así, después de 85 años, en 1993 el sueño de Don Eustaquio volvía a renacer. En 1999 son erigidos como Asociación Pública de Fieles en la Diócesis de Campo Limpo (Brasil). En 2012, el obispo de Altamura-Gravina-Aquaviva delle Fonti (Italia) los acoge en su Diócesis, donde se traslada la Casa General y se abre un centro de formación para las vocaciones.


Los Pequeños Hermanos del Santísimo Sacramento se dedican a las obras de apostolado y caridad, mediante el ministerio parroquial, la evangelización, la catequesis, los Ejercicios Espirituales y la formación de las vocaciones sacerdotales y religiosas. También colaboran con los dos Institutos femeninos mencionados anteriormente. Están presentes en Brasil e Italia.



312. Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad



"Sólo la caridad salvará al mundo"
(San Luis Orione)


Capítulo General de 1957


Actual Madre General y Consejo

Las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio fundado por San Luis Orione (1872-1940) en 1915 (Italia). Las Pequeñas Hermanas tienen por fin específico el ejercicio de la caridad hacia el prójimo. Consagran sus vidas para llevar a Cristo y su Iglesia a los pequeños hijos del pueblo y a los pobres más necesitados y abandonados, mediante la enseñanza de la doctrina católica y la práctica de las obras de misericordia. Esta labor apostólica se concretiza en numerosas obras, entre las que destacan los Pequeños Cottolengos: casas de reposo, hospitales, centros para enfermos terminales, orfanatos, escuelas, cenáculos de oración y adoración eucarística, etc. El Instituto está presente en 17 países (entre ellos Argentina, Chile, Perú, Uruguay y Paraguay) y abraza en su interior dos ramas de vida contemplativa: las Hermanas Sacramentinas Ciegas y las Hermanas Contemplativas de Jesús Crucificado.



Hermanas Sacramentinas Ciegas


Las Hermanas Sacramentinas Ciegas (Adoratrices no videntes) constituyen una rama de vida contemplativa de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, junto a las que viven. Dicha rama fue fundada por San Luis Orione en 1927 debido a los pedidos para abrir las puertas de la vida religiosa a las mujeres ciegas. Don Orione, sensible a este deseo, acogió la petición y fundó esta comunidad de mujeres dedicadas al pie del Tabernáculo, a una vida de inmolación, de adoración, de alabanza, en espíritu de pura y vivísima fe y de amor ardiente por la Iglesia, por el Papa, los sacerdotes, los atormentados y los alejados de Dios. Con sus vidas ofrecen a diario la privación de su vista al Señor por el bien de aquellos hermanos que no conocen a Dios. Están presentes en Italia, Albania, Brasil, Chile, Argentina y Kenia.



- Hermanas Sacramentinas
El Almendro, 533
Casilla 23 - Los Cerrillos
Santiago- CHILE

- Hermanas Sacramentinas
Av. da Lacaze, 3963
1850 Barrio Don Orione - Claypole (Bs. As)
ARGENTNA

Hermanas Contemplativas de Jesús Crucificado


Las Hermanas Contemplativas de Jesús Crucificado nacieron en 1990. Se cumplía así el deseo no realizado de Don Orione y el de algunas Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad que deseaban entregarse a la vida contemplativa en clausura. Las Hermanas Contemplativas quieren vivir en holocausto en la perfecta caridad al servicio de Dios. En la contemplación de Jesús Crucificado, mediante una vida simple, silenciosa, escondida e inmolada con Cristo, colaboran a realizar el proyecto de Don Orione de restaurar todo en Cristo en comunión con el Papa, los pobres y sus Hermanas de vida activa.


- Hermanas Contemplativas de Jesús Crucificado
Viale Amendola, 10
15057 Tortona (AL)
ITALIA

311. Hermanos Pobres de San Francisco



Los Hermanos Pobres de San Francisco son una Asociación Pública de Fieles fundada por Fray José María Guerrero, que era fraile Capuchino, en 2004 en la República Dominicana. Los Hermanos beben de la espiritualidad y carisma de San Francisco de Asís, potenciando la verdad de la filiación divina. La Comunidad trabaja por promover el desarrollo humano, económico y espiritual de los más pobres de la sociedad. Los Hermanos viven entre los pobres y como ellos, compartiendo su suerte y siendo en este contexto levadura en la masa. Han creado un centro comunitario donde los niños tienen una alimentación adecuada antes de ir a la escuela y donde tienen ayuda en sus tareas después de salir de ésta. Junto al pan que alimenta el cuerpo, los Hermanos ofrecen el verdadero Pan de Vida, promoviendo la adoración perpetua en los barrios más humildes, dando formación a los jóvenes y cumpliendo múltiples actividades: retiros, confesión, dirección espiritual…


Fray José María acompaña también a dos nuevas fundaciones femeninas: las Hermanas Pobres de San Francisco y Santa Clara (de vida contemplativa) y las Hermanas Pobres de San Francisco del Santísimo Sacramento.


310. Hermanas Marianas de Santa Rosa



Las Hermanas Marianas de Santa Rosa son una Asociación Pública de Fieles fundada en 2011 en la Diócesis de Santa Rosa, California (EEUU). Las Hermanas sirven a Jesucristo a través de sus vidas consagradas a María Santísima, testimoniando la verdad, la buena noticia del Evangelio, y la belleza de la fe católica expresada de manera sublime en la vida litúrgica de la Iglesia. En el contexto decadente de la vida religiosa femenina en los EEUU, las Hermanas quieren vivir una auténtica vida consagrada en comunidad como Esposas de Aquel que las ha convocado: Santa Misa (en sus dos Formas del Rito, para lo que imparten catequesis a niños y adultos), Oficio Divino, Adoración Eucarística, trabajo manual, silencio, fraternidad… Trabajan en el apostolado de evangelización de las familias, colaboración parroquial y en escuelas católicas.



309. Fraternidad de la Santísima Virgen María



P. Theodossios

La Fraternidad de la Santísima Virgen María fue fundada por el P. Theodossios María de la Cruz en 1968, en la Archidiócesis de Génova (Italia). La Fraternidad cuenta con dos ramas de vida consagrada: una masculina denominada Comunidad Sacerdotal “Iesus Sacerdos et Rex” (Sociedad de Vida Apostólica); y otra femenina denominada Comunidad de Hermanas “Agnus Dei” (Instituto Religioso).


La Fraternidad nace en el contexto convulso del posconcilio con el objeto de conservar y defender la identidad sacerdotal y la doctrina católica conforme a las enseñanzas de la Iglesia. Celebran con suma devoción el Santo Sacrificio de la Misa en su Forma Ordinaria y en su Forma Extraordinaria. Promueven el canto gregoriano y la música sagrada.



Consagrados a la Virgen María, la rama masculina ejerce la cura de almas en varias parroquias, mientras la rama femenina se de dedica principalmente al apostolado espiritual, ocupándose del catecismo de niños, la hospitalidad con familias en retiros espirituales y el decoro de las iglesias y el culto litúrgico. La Fraternidad está presente en Italia y Francia.