308. Monjas Jerónimas, Orden de San Jerónimo



San Jerónimo y Santa Paula

La Orden de San Jerónimo había recibido la aprobación de Gregorio XI en 1373 con la bula Salvatoris humani generis. Al tiempo que surgía dicha Orden, un grupo de mujeres, encabezadas por Doña María García, se retiraban en unas casas de Toledo para consagrar sus vidas a Dios en oración y penitencia. Fray Pedro de Guadalajara (Fernández Pecha), fundador de la Orden, las atiende, la orienta y les va perfilando su modo de vida. Se funda entonces el Monasterio de San Pablo de Beatas de San Jerónimo. La Orden asume el monasterio en 1464 y en 1510 el Capítulo General lo incorpora jurídicamente a la Orden. Con el tiempo fueron surgiendo otros grupos de mujeres deseosas de incorporarse a la Orden, y ésta los fue aceptando en los posteriores Capítulos Generales.


Madre Cristina de la Cruz


Madre Cristina recibiendo la comunión de manos de Juan Pablo II

Llegaron a fundarse veinte monasterios. Sin embargo, la Desamortización de Mendizábal de 1835 asestó un duro golpe a las monjas Jerónimas que quedaron sin el apoyo de los Jerónimos que habían sido disueltos. Al no haber tampoco dependencia jurídica entre los monasterios, las Jerónimas fueron manteniéndose a duras penas hasta que la Providencia guió hasta la Orden a la Madre Cristina de la Cruz de Arteaga y Falguera (1902-1984), artífice del renacer de la Orden en su rama femenina. Ella dirigió la Federación Jerónima de Santa Paula, a raíz de la Sponsa Christi de Pío XII, y con su especial carisma llevó a la Orden a un nuevo florecimiento de vocaciones y de fidelidad a la tradición jerónima.


Las Jerónimas son monjas contemplativas que asumen en sus vidas el misterio salvador de Cristo, y se consagran totalmente a Él. Con su ausencia aparente en el mundo, testifican ante éste que Dios vive, que su realidad invisible basta para llenar una existencia humana, en la que se condensa el fin esencial de la creación: alabar, glorificar y dar gracias a Dios.


La oración, el trato íntimo y perseverante del alma con Dios, constituye la respiración de la monja Jerónima que busca a Dios en la soledad y ora con Jesús en la intimidad del claustro del alma. Las monjas rezan el Oficio Divino completo y tienen sus horas preceptivas de oración personal. Siguiendo el ejemplo de San Jerónimo y Santa Paula de Roma, sus hijas aman la Sagrada Escritura que celosamente estudian y traducen en palabras y obras. Así, en el horario monástico de cada día hay un lugar holgado para la lectura lenta, desinteresada, penetrada de oración, dedicada exclusivamente a la búsqueda de Dios, al diálogo con Dios, a estudiar el corazón de Dios: la lectio divina.


Las Jerónimas cuidan el silencio, madre de las virtudes monásticas, que crea el desierto bienhechor y fecundo para el coloquio con Dios. Las Jerónimas observan el silencio a lo largo del día, exceptuando los tiempos de alegre recreación comunitaria. Característica de su tradición es la guarda de la celda. En la celda se cultiva el silencio, la lectura de libros santos y con ellos la meditación y la oración, la mortificación y la paciencia, en suma, que se abre puerta al trato y a la unión con Dios, fin para el que han sido llamadas a la vida contemplativa.


Forma característica de caridad con el prójimo es la buena acogida y hospitalidad que dispensan las Jerónimas. Y es que sus Santos Padres Jerónimo y Paula edificaron la primera hospedería en Tierra Santa, “no fuera que viniendo a Belén María y José se encontraran sin posada”.

Actualmente existen en España 17 monasterios de Jerónimas y uno en la India:

- San Pablo (Toledo, fundado en 1464).
- Santa Marta (Córdoba, 1464).
- Santa Paula (Sevilla, 1475).
- San Matías (Barcelona, 1475).
- Santa María de la Concepción (Trujillo, Cáceres, 1478).
- Santa Isabel (Palma de Mallorca, 1485).
- La Concepción Jerónima (Madrid, 1504).
- San Bartolomé (Inca, Baleares, 1530).
- Santa Paula (Granada, 1540).
- Santa María de la Asunción (Morón de la Frontera, Sevilla, 1568).
- Nuestra Señora de los Remedios (Yunquera de Henares, Guadalajara, 1572).
- Nuestra Señora de la Salud (Garrovillas, Cáceres, 1572).
- Corpus Christi (Madrid, 1605).
- Nuestra Señora de los Ángeles (Constantina, Sevilla, 1951).
- Nuestra Señora de las Mercedes (Almodóvar del Campo, Ciudad Real, 1964).
- Santa María de Jesús (Cáceres, 1975).
- Nuestra Señora de Belén (Toral de los Guzmanes, León, 1990).
- Mater Eclessiae (Punalur, Kerala, India, 2000).

* Monasterio de Santa Paula, Sevilla, Jerónimas (web)


Los monasterios de Jerónimas son autónomos y se encuentran federados. Cada comunidad monástica es particular y dado que la vocación implica vivir esta forma de vida en una comunidad concreta, única e irrepetible, la interesada debe buscar aquella que mejor comulgue con sus ideales. Compartiendo el mismo carisma, las comunidades de Jerónimas son diferentes. Por ejemplo en la cuestión del hábito (algunas visten el hábito tradicional y otras uno reformado), en la liturgia, en la guarda de la clausura, en el trabajo…




307. Fraternidad de Hermanos de la Misericordia



“Si mirásemos cuán grande es la Misericordia de Dios, nunca dejaríamos de hacer bien mientras pudiésemos: pues dando nosotros, por su amor, a los pobres lo que Él mismo nos da, nos promete ciento por uno en la Bienaventuranza. ¡Oh, bienaventurado logro y ganancia! ¿Quién no da lo que tiene a este bendito mercader, pues hace con nosotros tan buena mercancía y nos ruega, con los brazos abiertos, que nos convirtamos y lloremos nuestros pecados y hagamos caridad primero a nuestras ánimas y después a los prójimos? Porque así como el agua mata al fuego, así la caridad al pecado.” (San Juan de Dios)


La Fraternidad de Hermanos de la Misericordia es una Asociación Pública de Fieles fundada por los sacerdotes Juan Carlos Durán Holguera y Antonio Sabido Salguero, en 2010 en la Diócesis de Asidonia-Jerez (España). La Fraternidad se inspira en el espíritu de caridad de San Juan de Dios y tiene por misión apostólica mostrar la Misericordia Divina en el servicio a las personas sin hogar y necesitadas. Sus cuatro pilares fundamentales son la vida contemplativa (con sus momentos estipulados de oración y con rezo en coro del Oficio Divino), la pobreza real de los Hermanos, la vida de comunidad auténtica que se verifica en una comunión de vida, y la atención a las personas sin hogar.


Los Hermanos tienen en Jerez el “Hogar San Juan de Dios”, antigua residencia de ancianos de las Hermanitas de los Pobres que abandonaron Jerez por falta de vocaciones, desde el que realizan su misión de hacer realidad el Reino de Dios en medio de los desfavorecidos. Allí sirven de familia de soporte en un proceso de reconstrucción personal para personas sin hogar, con problemas de salud mental, toxicómanos, recién salidos de prisión, etc. Los Hermanos procuran apoyarles en la reconstrucción de sus vidas rotas y hacerles caer en la cuenta del amor de Dios hacia ellos y de su dignidad como hijos suyos. En el Hogar colaboran voluntarios, y siempre es necesaria nueva ayuda, en especial de alimentos y ropa de hombre.


Contacto

- Fraternidad de Hermanos de la Misericordia
Hogar San Juan
Calle Domecq, 4
11401 Jerez de la Frontera
Cádiz- España

306. Hermanos Oblatos de Nuestra Señora de la Soledad



“Así como estaba Santa María, dolorosa y sola, al pie de la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, así queremos estar presentes y operantes en el dolor y la soledad de los hombres, nuestros hermanos”.


Los Hermanos Oblatos de Nuestra Señora de la Soledad, fundados en 2009, constituyen la rama de vida consagrada de la Asociación Pública de Fieles “Hermanos de Nuestra Señora de la Soledad”, fundada en Lima (Perú) en el s. XVI. Los Oblatos comparten con la Orden de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo su profundo amor a María Santísima, y su itinerario espiritual que los conduce hasta la cima del Monte de la perfección que es Cristo. Su espiritualidad es por tanto carmelitana, con un particular acento en la vida penitente.


Dicha espiritualidad se caracteriza por vivir la amistad y servicio de Jesucristo, a imitación de la Virgen María; la unión con Dios por el camino de la contemplación y del fervor apostólico; la oración alimentada con la escucha de la Palabra de Dios y la Sagrada Liturgia; la abnegación evangélica.


Los Oblatos cuidan la imagen de Nuestra Señora de la Soledad en su capilla, en la que solemnizan los cultos litúrgicos, y atienden las necesidades de los fieles que se acercan a ella. Están llamados a vivir y testimoniar la presencia de Dios y el maternal amor de María Santísima a todos los hombres en su vida cotidiana, en medio del mundo o en la vida escondida en Dios. Así colaboran para llevar a los hombres por el camino de la conversión continua a Dios, principalmente con su oración. Están presentes en Lima (Perú).


305. Clarisas, Orden de Santa Clara



Profesión de Santa Clara en manos de San Francisco

“El Hijo de Dios se hizo para nosotras Camino”. (Santa Clara)

La cuestión de las observancias

La Orden de Santa Clara o de las Hermanas Pobres de Santa Clara, cuyas monjas son conocidas como Clarisas, fue fundada por San Francisco de Asís y Santa Clara en 1212 en la iglesia de San Damián, cerca de Asís (Italia). Como el IV Concilio de Letrán de 1215 prohibía la aprobación de nuevas Reglas, las Hermanas Pobres tuvieron que profesar la Regla de San Benito (que incluía el título de abadesa y la posibilidad de poseer propiedades). Para evitar lo último, en 1216 Santa Clara obtuvo del Papa Inocencio III el “privilegio de la pobreza”, por el que nadie las podría obligar a tener rentas y propiedades.


Convento de San Damián (Asís)

Este estilo de vida que se llevaba en San Damián se implantó en otros monasterios italianos. Por ello el Cardenal Hugolino, su protector, redactó en 1218 unos Estatutos para todos los monasterios de “Damianitas”. En 1247 dichos Estatutos y la Regla benedictina fueron sustituidos por una nueva Regla impuesta por Inocencio IV que pronto cayó en desuso. Santa Clara no estaba conforme con nada de lo hecho anteriormente, pues no recogían estas Reglas y Estatutos el genuino espíritu de pobreza y minoridad al que se sentían llamadas. Santa Clara redactó su propia Regla, la primera compuesta por una mujer, y dos días antes de su muerte, el 11 de agosto de 1253, Inocencio IV la aprobaba. Esta Regla de Santa Clara fue implantada en el Monasterio de San Damián, teniendo poca repercusión en el resto.


Intentando uniformizar la Orden, en 1263 el Papa Urbano IV aprobó una nueva Regla que tenía en cuenta algunos puntos de la Regla de Santa Clara. También les impuso el nombre oficial de Orden de Santa Clara. Esta Regla de Urbano IV abolía el privilegio de la pobreza en sentido estricto y establecía el sistema de rentas y la propiedad en común como el medio normal para la subsistencia de los monasterios. Este hecho provocó la primera división en la Orden: las Damianitas que profesaban la Regla de Santa Clara (Primera Regla) y las Urbanistas, la mayoría de los monasterios, que profesaban la Regla de Urbano IV (Segunda Regla). Con el transcurrir del tiempo, casi todos los monasterios aceptaron la propiedad en común de bienes, incluido el Protomonasterio de Santa Clara que sustituyó al de San Damián después de la muerte de la Santa. Tenemos entonces que, salvo algunas excepciones, los monasterios de Clarisas seguían la Regla de Urbano IV.


Basílica y Protomonasterio de Santa Clara (Asís)

A partir del s. XIV, la relajación se apoderó de muchos conventos de Franciscanos y monasterios de Clarisas. Entre los frailes surgieron reformas (Observantes, Alcantarinos, Capuchinos…), que paralelamente afectaban a las Clarisas. La principal reformadora de las Clarisas fue Santa Coleta de Corbie, que en 1406 puso en todo su vigor la Regla de Santa Clara y redactó unas Constituciones específicas para los monasterios que se adherían a su reforma. Estas Constituciones Coletinas fueron aprobadas en 1454 por Pío II, y sus monjas son denominadas Clarisas Coletinas o Descalzas. En 1462 esta reforma llega a España y desde entonces se expande por numerosos monasterios. Otras reformas menores fueron las de las Clarisas Recoletas, Clarisas de la Estricta Observancia y Clarisas Descalzas Alcantarinas.


Santa Coleta de Corbie (1381-1447)



Clarisas Coletinas

Otra reforma que adquirió relevancia fue la de las Clarisas Capuchinas llevada a cabo por la española Madre María Lorenza Llonc en 1535 en Nápoles. Ésta impuso en su monasterio la Regla de Santa Clara con todo su rigor, añadiéndole unos estatutos inspirados en las Constituciones de los Hermanos Menores Capuchinos. En 1587 las Clarisas Capuchinas fundan en Granada su primer monasterio.


Después de éste recorrido histórico tenemos que la Orden de Santa Clara (Segunda Orden Franciscana) está formada por los diferentes monasterios de monjas enclaustradas que profesan la Regla de Santa Clara aprobada por Inocencio IV en 1253:

- Con Regla de Santa Clara y Constituciones comunes: Clarisas.
- De acuerdo a las dispensas otorgadas por Urbano IV en 1263: Clarisas Urbanistas.
- Conforme a las Constituciones redactadas por Santa Coleta: Clarisas Coletinas o Descalzas.
- Conforme a la tradición capuchina: Clarisas Capuchinas.


Actualmente, y por impulso del Concilio Vaticano II que invitó a los Institutos Religiosos a regresar a las fuentes, la mayoría de los monasterios de Clarisas profesan la Regla de Santa Clara y unas Constituciones comunes que la interpretan. Se denominan simplemente Clarisas y son la mayoría. No obstante, siguen existiendo las ramas de Urbanistas y Coletinas, aunque las diferencias reales entre todas ellas son anecdóticas, y su diferenciación cosa del pasado. Por ejemplo, en 1953, a tenor de una encuesta se dio el resultado de que la mayoría de los monasterios de Clarisas españoles profesaban la Regla de Urbano IV, y hoy en día la situación ha cambiado, ya que muchos se mudaron a la observancia de la Regla de Santa Clara sin más.


Donde sí pueden percibirse diferencias, desde la vivencia de la pobreza, la cuestión del hábito, la guarda de la clausura, o el cuidado de la liturgia, es en cada monasterio en sí, sea cual sea la rama a la que pertenece. Cada monasterio es diferente, cada comunidad es diferente, y los hay tradicionales y también más “modernos”.


Estadísticas

Se estima que en el mundo hay 892 monasterios (617 en Europa, 198 en América, 74 en Asia, 42 en África y 5 en Oceanía) de la Orden de Santa Clara:

- Clarisas: 566 monasterios y 8960 monjas.
- Clarisas Urbanistas: 88 monasterios y 1200 monjas.
- Clarisas Coletinas o Descalzas: 61 monasterios y 750 monjas.
- Clarisas Capuchinas: 157 monasterios y 2300 monjas.


El espíritu clareano

El espíritu de las Clarisas constituye una adaptación del ideal de San Francisco interpretado por Santa Clara para el contexto monástico femenino: vivir el Santo Evangelio de Jesucristo en humildad y pobreza, a imagen de Jesús y María. Forman parte de este ideal la auténtica pobreza, la vida de oración y contemplación, el rezo del Oficio Divino, la vida de penitencia y mortificación, la rigurosa clausura, la sustentación a través del propio trabajo y la caridad para con el prójimo. Todo ello vivido en un ambiente caracterizado por la alegría y simplicidad franciscanas. Los monasterios de Clarisas son autónomos y tras la Sponsa Christi (1950) de Pío XII se encuentran federados para ayudarse en el plano material y espiritual.


Esta página explica la naturaleza de la vocación clarisa, su forma de vida, su lugar en la Iglesia, el camino de discernimiento... y contiene un listado de buenos monasterios.

304. Comunidad Dominus Salus



La Comunidad Dominus Salus es una nueva familia eclesial fundada por el P. Alexander Mazzali en 1996 en la Diócesis de Jundiaí (Brasil). La Comunidad está compuesta por dos ramas: la Comunidad de Alianza (para seglares) y la Comunidad de Vida (para consagrados, hombres y mujeres). Tienen por carisma restaurar al ser humano a imagen y semejanza de Dios para que se descubra y viva coherentemente como hijo suyo, vivenciando la plenitud de la gracia bautismal de forma concreta en su vida. La espiritualidad de la Comunidad es marcadamente eucarística, enriquecida por la doctrina espiritual de Santa Teresa del Niño Jesús y de San Pío de Pietrelcina.



El apostolado principal de la Comunidad es la oración: orar y enseñar a los otros a orar. Organizan cursos y retiros para enseñar a los fieles a orar, y descubrir la presencia salvadora y sanadora de Jesús en sus vidas. También realizan vigilias nocturnas con momentos de adoración al Santísimo, catequesis, diálogo, y testimonios de las experiencias de los allí congregados. Un programa de radio, la publicación de libros y edición de música, la difusión de la Palabra de Dios y el Magisterio de su Iglesia a través de revistas, y otras empresas apostólicas, son realizadas por la Comunidad al servicio de la Iglesia y el hombre de hoy.



303. Pequeñas Obreras de los Sagrados Corazones



“Amores míos dulcísimos Jesús y María, por vosotros padezca, por vosotros yo muera, sea todo de vosotros, nada mío. Vosotros, Santísimos Corazones, formáis toda mi vida”. (F. M. Greco)


Las Pequeñas Obreras de los Sagrados Corazones son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio fundado por Mons. Francisco María Greco y la Madre María Teresa de Vincenti, en 1894 en Acri (Italia). El carisma del Instituto es la contemplación e imitación de los Corazones de Jesús y María, es decir, las Hermanas deben pedir y esforzarse por tener los mismos sentimientos de Cristo: humildad, dulzura, mansedumbre y amor. Son “obreras” porque como tales deben trabajar para que su obrar sencillo y humilde sirva para la edificación del Reino de Dios que se hace presente en la ciudad terrena.


El apostolado de las Hermanas se dirige a la evangelización y promoción humana, especialmente de la infancia y juventud abandonadas. Las Hermanas trabajan en hospitales, procurando asistencia médica a quienes no tienen seguro médico, visitando a los enfermos, capacitadas en enfermería y medicina. Otro campo de su apostolado es la atención y enseñanza a niños, especialmente a huérfanos y necesitados en escuelas y hogares. También son catequistas y tienen cursos, serios y de sana doctrina, para la formación de catequistas seglares. También trabajan en las misiones rurales (en Argentina) y en misiones eventuales de asistencia médica para los pobres (en Haití y África). El Instituto está presente en Italia, Albania, Israel, India, Argentina y EEUU.


* Pequeñas Obreras de los Sagrados Corazones (Italia)
* Pequeñas Obreras de los Sagrados Corazones (EEUU)

Email (español): peq_obreras@argentina.com.ar  

302. Orden de San Pablo de la Cruz



La Orden de San Pablo de la Cruz es una comunidad monástica contemplativa que aspira a vivir el ideal de la observancia primitiva inspirada a San Pablo de la Cruz: vida contemplativa enmarcada en la devoción a la Cruz y Pasión salvadoras del Buen Pastor.

Durante los años ochenta, un grupo de religiosos Pasionistas españoles buscaban volver a la observancia primitiva del estilo de vida iniciado por San Pablo de la Cruz. Buscaron entre las monjas algunas que quisieran comenzar una reforma pasionista al estilo teresiano. Una de ellas aceptó comenzar la fundación en Lituania para instaurar la vida contemplativa inexistente en aquellas latitudes. El primer monasterio autónomo fue el Priorato de los Mártires de Daimiel, fundado en 1993 en Riga (Lituania). El propósito de la comunidad fue recuperar una mayor pureza de vida, restaurando las observancias monásticas, con un número máximo de quince monjas por monasterio y viviendo del trabajo manual. Tras un floreciente comienzo, dificultades surgieron en el seno de la comunidad que se trasladó a los EEUU hasta hoy.


301. Siervas de la Madre de Dios, Virgen Inmaculada Concepción



Beato Edmundo Bojanowski

Las Siervas de la Madre de Dios, Virgen Inmaculada Concepción, son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio fundado por el Beato Edmundo Bojanowski en 1850 (Polonia). Se trataba de un hecho insólito el que un varón seglar sintiese la llamada a fundar una Congregación de Religiosas, pero sin dejarse amilanar por los prejuicios de la época, el Beato Edmundo sacó adelante una comunidad religiosa que se dedicaría a la atención pastoral en los ambientes rurales desatendidos de la Polonia de la segunda mitad del s.XIX.

Las Siervas de la Madre de Dios se consagraron a la educación y promoción de las clases campesinas empobrecidas por guerras y epidemias que se sucedían continuamente. Abrieron escuelas gratuitas para la infancia rural, talleres de formación profesional para las jóvenes campesinas, organizaron grupos de formación doctrinal para las jóvenes esposas cristianas… El Beato Edmundo murió en 1871 dejando una Congregación con 200 Religiosas y 40 casas.

A finales del s. XIX sucedió algo curioso en la Congregación. Polonia fue dividida entre los países vecinos de Rusia, Prusia y Austria. Las Religiosas quedaron incomunicadas por varias décadas, pues luego contribuyó a aumentar el caos las dos Guerras Mundiales que azotaron duramente la zona y el régimen comunista que subyugó a Polonia hasta su liberación a finales de los años 80 del s. XX. Como resultado, la Congregación se vio dividida en cuatro Institutos independientes, cada uno con su correspondiente Casa Madre y Gobierno General:



Son 450 Religiosas presentes en Polonia, Suecia, Italia, Bielorrusia, Kazajstán y Brasil.




Son 830 Religiosas presentes en Polonia, Bielorrusia, Chequia, Francia, Alemania, Eslovaquia, Ucrania, Italia, Canadá y Camerún.



Son 600 Religiosas presentes en Polonia, Bielorrusia, Rusia, Dinamarca, Alemania, Italia, España y Bolivia.

- Contacto en España:

Siervas de la Madre de Dios, V.I.C
Camino Nuevo, 20
40300 Sepúlveda (Segovia)
España
Tel.: 921 540 384

- Contacto en Bolivia:





Son 1400 Religiosas presentes en Polonia, Austria, Inglaterra, Alemania, Rusia, Ucrania, Italia, Moldavia, EEUU, México, Sudáfrica y Zambia.

Los cuatro Institutos se dedican a la asistencia y educación de la niñez y juventud en escuelas y orfanatos, de los ancianos en hogares, de los enfermos en hospitales, colaboran en las parroquias, tienen misiones para la implantación de la Iglesia, asistencia a los pobres, etc.

300. Comunidad Semillas del Verbo



La Comunidad Semillas del Verbo es una Asociación Privada de Fieles fundada en Brasil, en 2004, por iniciativa de Mons. Alberto Taveira Correa y de los fieles Georges y Marie-Josett Bonneval. Se trata de una familia eclesial que reúne diversas vocaciones y estados de vida (solteros, familias, consagrados) al servicio de su misión: dar vida al mundo, dar a Jesucristo al mundo. La rama consagrada la componen los Hermanos y Hermanas que siguiendo los Consejos Evangélicos procuran descubrir y valorizar las semillas del Verbo escondidas en los corazones y vidas de los hombres. Su misión apostólica consiste en ofrecer la Palabra de Vida para hacer crecer en cada uno la dignidad y la vocación universal de los hijos de Dios a la santidad. Esto lo realizan a través de la Sagrada Liturgia, la predicación, la vida fraterna y las obras de evangelización de diversa índole al servicio de la Iglesia y del mundo (casas de retiros, orfanatos, dispensarios...). La Comunidad está presente en Brasil, Portugal y Bélgica.


299. Congregación Misionera de San Ignacio de Antioquía



«... para ser trigo de Dios, molido por los dientes de las fieras y convertido en pan puro de Cristo»
(San Ignacio de Antioquía, Ad Rom. 4,1)


La Congregación Misionera de San Ignacio de Antioquía fue fundada por el sacerdote italiano P. Gino Serafim en 1991 en Brasil. La Congregación tiene rama masculina y femenina, y son popularmente conocidos como Hermanos y Hermanas Ignacianos. En su vida comunitaria cultivan la oración y la meditación de la Palabra de Dios, teniendo como objeto de la misión los diversos sectores de la vida pastoral de la Iglesia. Especialmente están dispuestos para el trabajo apostólico en aquellos lugares y situaciones donde más se necesite la presencia evangelizadora.


La Congregación tiene su inspiración en la figura insigne del Santo Obispo y Mártir San Ignacio de Antioquía. Sus siete Cartas, escritas camino del martirio, están llenas de citas que evocan la unidad y el compartir, la obediencia y la fidelidad a la Iglesia, la renuncia a los deseos propios para la realización del Plan de Dios. Este espíritu resuena en el interior de los Hermanos Ignacianos. La Virgen María, bajo su advocación de la Madre del Divino Pastor, es la Patrona de la Congregación. Ella, tras las huellas del Buen Pastor, acompaña y pastorea a los Hermanos que salen a la búsqueda de las ovejas para formar el único rebaño querido por Jesucristo. Están presentes en Brasil y en Italia (Diócesis de Sulmona y Valva).