La crisis de la vida religiosa, que afecta a numerosos Institutos Religiosos en España, está obligando a los mismos a reestructurar sus presencias y unificar Provincias religiosas. Esta crisis viene marcada por: el envejecimiento y defunción de sus miembros, la falta de vocaciones nuevas y la crisis de identidad. Ya no se pueden mantener abiertas tantas casas, seguir adelante con tantos apostolados, debido a que los efectivos cada vez son menos y con más dificultades debido a su edad avanzada. ¿Qué sentido tiene una casa religiosa con dos o tres religiosos? ¿Qué clase de vida comunitaria se puede tener en tales casos?...
Esta crisis que afecta significativamente a las presencias, en algunos casos centenarias, puede sin embargo conllevar una consecuencia deseada y a todas luces urgente y necesaria: revisar la calidad de la vida religiosa que hasta ese momento se ha estado llevando. No se trata de cerrar casas, concentrar religiosos y primar obras apostólicas propias del carisma de cada Instituto. No. Se trata más bien de revitalizar una vida religiosa adormecida y aburguesada, poco o nada significativa para el mundo de hoy y para la juventud; una vida religiosa que se entregó sin reservas a los brazos del “mundo”, adoptando costumbres y modos de ser, estar y actuar en la Iglesia que bien poco tiene que ver con lo que ella desea de sus hijos consagrados, y con las intenciones de los Fundadores. Si la cuestión se centra exclusivamente en reestructurar y unificar, el futuro está anunciado: la más que posible extinción del Instituto en nuestro país, y mientras todo tiende a esto, la vegetación de sus miembros, incapaces de generar nueva vida, de contagiar a otros la alegría de estar consagrados al divino servicio.
Revitalizar consiste, en primer lugar, en denunciar los errores cometidos que en parte han conducido a la situación de decadencia presente, ya que ésta no puede sólo imputarse a la baja tasa de natalidad y a la secularización de la sociedad. ¡La secularización ha penetrado en conventos y casas religiosas! ¡Ellos mismos contribuyeron, en los convulsos años 70 y los que les siguieron, a acelerar el proceso secularizador! Y esto ha secado el espíritu y el apostolado de muchos religiosos, al perder de vista el centro en torno al cual debe girar todo: Cristo en su Iglesia.
Revitalizar consiste, en segundo lugar, en, abandonando todo aquello impropio del estado religioso, adoptar una actitud serena que recoja y recupere todo lo bueno de la tradición y que ha sido abandonado, trayéndolo al presente y proyectándolo al futuro. Sus tres pilares fundamentales son la unión con Dios (vida de oración), la unión con los Hermanos (vida de comunidad-fraternidad) y la donación de sí mismos para que el Reino crezca (apostolado propio de cada Instituto). Y ello de una manera seria, en fidelidad a la Iglesia y al paso de la Iglesia.
Además, a todas luces es palpable que los jóvenes (o no tan jóvenes) que se acercan hoy a las comunidades religiosas con inquietudes vocacionales, salvando las diferencias particulares de cada persona, muestran rasgos comunes que los diferencian de generaciones inmediatamente postconciliares (con prejuicios e ideologías obsoletas). Y los Institutos Religiosos son conscientes de esto. En sus manos está aceptar esta novedad o rechazarla como hacen algunos. Entre estos rasgos comunes destacan: una manifestación fuerte de la identidad vocacional (porque ser dominico no es lo mismo que ser jesuita); deseos de una vida religiosa orante y fraterna auténticas (no de palabra o sólo con reflejo en textos legislativos); una vida de pobreza, castidad y obediencia reales; una comunión afectiva y efectiva con la Iglesia y su Magisterio; una sensibilidad litúrgica fiel a la Tradición (habiéndose revelado hasta la saciedad la ineficacia, la absurdez y el daño de las insoportables experimentaciones litúrgicas); un amor por la salvación de las almas, en especial de los más pobres de nuestra sociedad (sin reducirlos exclusivamente al factor socioeconómico: los pobres también son los alejados de Dios, los heridos por hombres y mujeres de Iglesia, los escandalizados, los jóvenes descarriados sin esperanzas ni valores...); el amor por las tradiciones y costumbres buenas de sus Institutos; el deseo y la valentía de vestir el hábito religioso, etc.
Se trata al fin de al cabo de vivir una vida religiosa significativa (testimonio), poniendo todo el esfuerzo personal y la confianza en Dios para superar la mediocridad y la desilusión, el agotamiento de las fuerzas, las desilusiones y cansancios de expectativas no realizadas... Algunos Institutos ya vienen trabajando en esta cuestión crucial para su supervivencia, acogiendo y bendiciendo los proyectos ilusionantes de sus religiosos más jóvenes que buscan volver a la centralidad de Dios en sus vidas, en compañía de los Hermanos y por la salvación de las almas. Otros siguen mirando para otro lado, esperando esa primavera anunciada hasta la saciedad y que nunca llegará, y es que teniendo ojos no ven, teniendo oídos no oyen... petrificados en sus posiciones, sosteniendo un modelo de vida religiosa que no es atractivo ni contagioso... achacando sus males a la sociedad secularizada de la que forman parte. Y a otros, francamente, esta cuestión, ni les va ni les viene.
Por su historia gloriosa de testimonio y servicio, de entrega generosa a la Iglesia y a los hombres y mujeres, hacemos relación de algunos Institutos Religiosos que han comenzado este proceso de reestructuración-unificación-revitalización, o ya lo han ejecutado y se encuentran caminando:
* Compañía de Jesús: Sus cinco Provincias españolas (Aragón, Bética, Castilla, Loyola y Tarraconense) se unificarán en una sola en 2014.
* Orden de Hermanos Menores Capuchinos: En 2011 se unificaron en una sola entidad las Provincias de Andalucía, Castilla, Navarra-Cantabria-Aragón y Valencia.
* Orden de Hermanos Descalzos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo: Unificarán en 2014 sus Provincias de Navarra, Burgos, Castilla, Andalucía, Aragón-Valencia, Cataluña y Portugal.
Profesos temporales de España (Asís, abril de 2012)
“Toda la dinámica que nuestras Provincias han emprendido (el proceso en sí), las miles de horas ya dedicadas por muchos Hermanos, las realidades que ya se van materializando (en forma de equipos, la Fraternidad de Acogida Vocacional, documentos varios...), no sirven de nada, o de muy poco, si no ponemos cada uno lo mejor de nosotros mismos, si no apostamos todos por generar el ámbito idóneo para que el franciscanismo -el tesoro carismático que inmerecidamente tenemos en nuestras manos- pueda seguir alimentando nuestra vida e iluminando a los hombres a los que alcanza nuestra misión. Sólo habrá pasión por el Evangelio, por Dios, por la humanidad, por lo franciscano, si la tenemos nosotros”.
* Orden de Hermanos Menores OFM: En 2015 se unificarán en una única entidad las Provincias de Castilla, Bética, Granada, Valencia-Aragón, Cataluña, Cartagena-Murcia y la Custodia de San Francisco Solano. Han decidido no unirse las Provincias de Aránzazu y Santiago.
Profesiones en Sevilla (septiembre de 2012)
“No se trata sólo de un simple plan estratégico de viabilidad, sino de una mejora de vida dominicana, que dé lugar a comunidades plenas dominicanas: místicas, de estudio y predicación. Para que el proyecto salga adelante es necesario superar miedos: el miedo a confiar en Dios, miedo a que todo cambie para que todo siga igual, el miedo al individualismo, el miedo a equivocarnos...”
* Orden de Predicadores: En 2016 se unificarán las Provincias de España, Aragón, Bética, Portugal y Vicariato del Rosario.
Dios bendiga estas iniciativas e ilumine sus caminos.



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9 comentarios:
Comenzó la reestructuración de los Pasionistas este paso septiembre.
¡Gracias hermano por tu reflexión!
Ahora toca caminar sobre los pasos que comentas en el blog:
si no ponemos cada uno lo mejor de nosotros mismos, si no apostamos todos por generar el ámbito idóneo para que el franciscanismo -el tesoro carismático que inmerecidamente tenemos en nuestras manos- pueda seguir alimentando nuestra vida e iluminando a los hombres a los que alcanza nuestra misión. Sólo habrá pasión por el Evangelio, por Dios, por la humanidad, por lo franciscano, si la tenemos nosotros.
¡Qué gran verdad!
De nuevo gracias.
Estimado Seráficos, gracias por esta entrada que enciende nuestra esperanza. Sin embargo, disculpe mi falta de ingenio y acláreme una duda: ¿en qué se apoya Ud. para afirmar que el proceso de reestructuración-unificación de las 5 ordenes mencionadas, está acompañado del tercer elemento: la revitalización? Sobre todo una revitalización entendida en los términos expuestos por Ud. en esta entrada.
Porque signos de reestructuración-unificación se ven por todas partes, pero signos de revitalización, en verdad escasean.
Gracias desde ya por su respuesta.
Juancho
DESDE hoy me tendreis orando para que este proyecto sea una realidad para mayor gloria de Dios
En el seno del Carmen Descalzo han surgido también iniciativas "revitalizadoras", pero han sido inmediatamente rechazadas y puestas en entredicho por los Superiores. Las vocaciones que ellos esperan son de chicos pro-comunistas ("opción por los pobres"), y, en el campo del espíritu, atraídos por alguna pseudo-mística de influencia oriental, nada parecida a Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Pero, en realidad, las posibles vocaciones que hay buscan autenticidad y tradición. Claro, el choque es insalvable...
Todos los intentos de "revitalización" que están surgiendo, inmediatamente se han de desmarcar de la OCD, como grupo aparte o "cismáticos". ¿Por qué no toman la actitud preciosa de los Franciscanos?
Me gustaría preguntar por las Obreras del Corazón de Jesús, de Villanueva de Córdoba. ¿Cómo se conservan? ¿Son prudentes y tradicionales, no sólo en el hábito?
Debido a que nacieron de raíz ignaciana ¿Han ido a la par que los "Jesuitas" radicales o son más moderadas en su actuación y manifestaciones?
Estimado Juancho:
Me parece que algunos Institutos pueden quedarse sin más en la tarea de reestructurar y unificar.
Pero otros, por ejemplo la OFM y la OP, sí están intentando un proceso de revitalización = retorno a las prioridades de la Orden, expresadas hasta la saciedad por el Ministro General OFM y el Maestro General OP.
Y esto se lleva a cabo de manera seria por el especial empeño de los frailes más jóvenes, y no tan jóvenes que se unen. Mira por ejemplo, las iniciativas de la OFM que aparecen en el blog "Orfebres y Centinelas" que he enlazado, y que son fruto de la iniciativa de los propios frailes. En la web de la OP también se ofrecen documentos con propuestas para revitalizar la vida dominica.
Es una tarea lenta, que cuenta a veces con la oposición de algunos... pero los más jóvenes lo tienen claro: por su propia vocación; porque es demanda de los que quieren seguir esas formas de vida.
Y date cuenta, que ello debe hacerse con prudencia para no herir sensibilidades... pero se está haciendo. El futuro pasa por volver a lo esencial, y la unificación de Provincias, que juntará en la misma entidad frailes con similares inquietudes, lo puede hacer posible. Ahora se necesita orar, y animarse quien tenga esta vocación, pues, si los vocacionados no lo hacen esperando tiempos mejores... ¿quién lo hará?
Espero que los Dominicos se revitalicen con una enseñanza de la Verdad auténtica y el seguimiento de Santo Tomás de Aquino. Desgraciadamente las universidades de los dominicos que conozco...dejan mucho que desear!
Confiemos en Dios y en los hermanos... hay muy buen "material humano en los franciscanos y dominicos". El futuro sera mejor, serán menos en número pero intentarán ser santos y eso es lo que cuenta. Ah, y rezemos por ellos!
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