Sobre la ausencia en la oración y en el Coro



Constantemente, ad intra y ad extra, los Religiosos y Religiosas hablan de la importancia de la oración en la vida cristiana y en su vida consagrada. Y cierto es que es de suma trascendencia. Mas es peculiar que dicha insistencia no vaya acorde con la vida de oración tan debilitada que se manifiesta en muchas comunidades. Signos de esta debilidad son la libertad que se da para hacer los momentos de oración mental (la meditación o meditaciones diarias) y el mínimo esfuerzo y tedio que se vislumbra en tantos Coros donde se reza la Liturgia de las Horas (reducidas prácticamente a Laudes y Vísperas). Se evita poner tiempos específicos de oración (que cada cual ore en el momento y lugar que le venga bien) o se reduce ésta a tiempos raquíticos (¡Una hora! ¿Quién puede hacer una hora de oración? Mejor cinco minutos de oración bien hecha que una hora adormilados...). Y donde la hora de oración (o más) es prescriptiva habría que ver cómo se desarrolla ésta.

Ante tantas actividades y "fervor" apostólico, a la oración acuden muy pocos. ¿Y qué decir de la Liturgia de las Horas? De quince a veinte minutos son suficientes para el rezo de Laudes y Vísperas. Nada de cantos, nada de inclinaciones, bien sentaditos todo el rato y el latín que ni se asome (aunque gustan mucho incluir lo que sea en otras lenguas cooficiales del Estado). Este panorama existe y está muy extendido. Reproducimos a continuación una carta- circular que, aunque es de 1912, se revela actual y profética. Hoy pocos dejan de ir a la oración para ir a confesar, como señala la carta. Ahora son otros menesteres los que tienen tan ocupados a los Religiosos y Religiosas. La escribe un Provincial a los Religiosos de su jurisdicción:


Y he aquí la explicación sencilla y verdadera de la decadencia de las Órdenes religiosas, y la causa primordial de su desaparición de los pueblos católicos. Este abandono de Dios, consecuencia legítima del descuido e ingratitud del alma religiosa, es el castigo más temible con que el Señor amenaza en la Sagrada Escritura a los que fueron en algún tiempo sus favorecidos y sus amigos predilectos. Mucho hemos de temer Reverendos Padres y amados Hermanos, este castigo del cielo; porque hay justo motivo para pensar que se encuentran entre nosotros muchos religiosos que se han olvidado de sus deberes, y que no sólo no cumplen sus obligaciones, sino que con su conducta sirven de tropiezo a muchos incautos y son causa de que se vaya perdiendo el amor y el respeto a nuestras sacratísimas leyes, a las costumbres santas y veneradas tradiciones que nos legaron, cual riquísima herencia, nuestros antepasados.

Se habla mucho y en términos muy encomiásticos del ejercicio de la vida activa, de la predicación, de la enseñanza, de las obras de celo y propaganda católica; en tanto que se mira con indiferencia y hasta con cierto desprecio cuanto se relaciona con la vida de recogimiento, de mortificación y de humildad, virtudes tan propias de nuestra vida (…); sin que sea lícito a ninguno de nosotros poner en duda semejante doctrina por estar consignada expresamente en el prólogo de nuestras Constituciones, y confirmada con los soberanos ejemplos y admirables enseñanzas de nuestros Santos (…). Sin este espíritu de recogimiento, que no se alcanza sino a fuerza de grandes sacrificios y constante y fervorosa oración, no serán de mucho valor en la presencia de Dios los ejercicios de nuestro ministerio sacerdotal, y será también muy escaso el fruto de ese ministerio en las almas de los fieles.

No se entienda por esto que nosotros reprobamos la predicación y las misiones en nuestros religiosos, la aplicación constante al estudio de las ciencias eclesiásticas y profanas en nuestros colegios; nada de eso. Exhortamos, por el contrario, a los primeros a que se sacrifiquen por el bien de sus hermanos en el púlpito, y confesonario y aun en el penoso ejercicio de las misiones, si se sienten llamados por Dios para eso. También a los segundos queremos animarles a que con todo interés se dediquen al estudio, porque para ellos el estudio es una gravísima obligación impuesta por Dios y por la Orden, que no repara en gastos pecuniarios, ni escasea medios, a fin de formar convenientemente a los jóvenes, para que puedan con el tiempo cumplir los designios del Señor y trabajar con fruto en la viña de su Iglesia.

Lo que sí reprobamos con toda la energía de nuestro corazón son esas opiniones peligrosas, que inventadas por el liberalismo y el modernismo de nuestros días, se van introduciendo insensiblemente en nuestros conventos y son defendidas con entusiasmo verdadero por muchos de nuestros religiosos. Es ese lenguaje antirreligioso, que a diario se oye en nuestras recreaciones y en nuestros claustros, que tiende directamente a alterar el orden establecido por Dios y por nuestro (…).


Expuestas ya las razones que nos han determinado a escribir la presente carta circular queremos, para terminar dejar consignados algunos puntos que a nuestro juicio son de mucha trascendencia, y que por lo mismo deseamos se pongan en práctica, encargando muy eficazmente a los superiores su puntual y perfecto cumplimiento:

1º. De ley ordinaria no se emplee el tiempo de la oración en oír confesiones, pues exceptuados los sábados y vísperas de fiestas, o en las mañanas de los días festivos, no se ve la necesidad que algunos alegan, siendo esto, por el contrario causa de muchos abusos como la experiencia lo acredita.
2º. Evítese con sumo cuidado las visitas a personas seglares tanto en su propia casa como en el convento, cuando no haya una causa justa y razonable en virtud de la cual deban permitirse.
3º. Con mayor razón aún exigimos se eviten las tales visitas durante el tiempo de la oración y el Oficio Divino, exhortando a todos nuestros religiosos consideren dicho tiempo como sagrado y acudan a esos actos con solicitud piadosa y devoción verdadera.


Los superiores deben procurar con todo el interés posible la observancia y cumplimiento de estos puntos, pues todos están consignados explícita o implícitamente en nuestras Sagradas Leyes (…). Dígnese el Cielo bendecir nuestros deseos y escuchar las fervientes súplicas que todos los días le dirigimos por la prosperidad y aumento espiritual y material de nuestra querida Provincia, y a fin de que todos cumplamos nuestros deberes y consigamos el fin de nuestra dichosa vocación.

243. Misioneros Hijos de San José



“José de Nazaret participó en el Misterio de la Encarnación como ninguna otra persona, a excepción de María, la Madre del Verbo Encarnado. Él participó en este Misterio junto con Ella, comprometido en la realidad del mismo hecho salvífico, siendo depositario del mismo amor, por cuyo poder el Eterno Padre «nos predestinó a la adopción de hijos suyos por Jesucristo»”.
(JP II, Redemptoris Custos)


Los Misioneros Hijos de San José fueron fundados por el P. Néstor de San José (Fernández) en 2007 en San Miguel, provincia de Buenos Aires (Argentina). A día de hoy tienen la autorización del obispo para la vida común, con vistas a constituirse próximamente en Asociación Pública de Fieles.


Los Misioneros Hijos de San José son Religiosos que mediante su total consagración al Señor, por la profesión de los Votos de castidad, pobreza y obediencia, viven la Pasión de Cristo en el Corazón Inmaculado de María. Como su Padre y Señor San José, hacen de su vida un ininterrumpido servicio de amor, centrados en la voluntad de Dios, buscando agradar en todo a Jesús y María. Como San José, encuentran en el silencio y la pobreza el ámbito fecundo para tratar con Dios y disponerse a llevar a los hombres su mensaje. A imagen del Padre Nutricio del Redentor, hacen del trabajo permanente su ofrenda de amor al Señor y a su Madre Bendita pues sólo el amor a Jesús y a María llena sus corazones y da sentido a sus vidas.


Viven centrados en el Misterio de la Pasión Redentora, contemplado en íntima comunión de amor con María Santísima. Participan diariamente en la Sagrada Eucaristía, en la celebración comunitaria de la Liturgia de las Horas y la silenciosa adoración de Jesús Sacramentado, que son las fuentes de su vida interior, el centro de su vida comunitaria y el aliento de su apostolado. Celebran tanto la Forma Ordinaria como la Forma Extraordinaria del Rito Romano, atentos a las necesidades pastorales y al bien de las almas.


Viven su total consagración a la Virgen María como sus esclavos de amor, según la doctrina de San Luis María Grignon de Monfort y el ejemplo del Beato Juan Pablo II. Miran a San José como modelo consumado de amor fiel y abnegado a Jesús y a María. Acuden a él, a quien el Padre Eterno confió las primicias de la Salvación, para que les ayude a llevar la Buena Noticia del Evangelio a todos los hombres.


Los Misioneros Hijos de San José se consagran con preferencia al apostolado de la predicación en todas sus formas (misiones, novenas, retiros, clases, conferencias, etc.) para que todos los hombres, particularmente los más aislados y pobres, escuchen la Palabra de Dios y vivan las abundantes riquezas de la Redención. Ponen particular empeño en visitar y socorrer a los hermanos enfermos y en asistir diligentemente a los moribundos. Están presentes en Argentina.



Contacto

- Misioneros Hijos de San José
Charlone 3760
San Miguel, Prov. Buenos Aires
Argentina
Tel. (011) 4465 1708
Email: nuestro_padre_san_jose@yahoo.com.ar

242. Misioneros de la Anunciación / Hermanitas de la Anunciación



Los Misioneros de la Anunciación son una Asociación Pública de Fieles fundada por la Madre María Berenice Duque Hencker (+1993) en 1965 (Colombia). La Comunidad está integrada por sacerdotes y hermanos. Viven en profundidad una espiritualidad eucarística y mariana, centrada en la práctica de las virtudes de la humildad y la sencillez a imitación de María en el misterio de la Anunciación. Son Patronos del Instituto el Sagrado Corazón de Jesús, San José y San Juan Evangelista.


Desean proyectar el Rostro Misericordioso de Dios, dispuestos a entregar su vida por los hermanos que sufren todo tipo de marginación. Se inclinan bondadosamente a los más necesitados de consuelo para reanimarlos, enseñándoles a vivir con amor, en un clima de paz, recuperación moral y social, siguiendo las enseñanzas del Divino Maestro, que se llamó "Buen Pastor" y lo fue en realidad, con su doctrina y sus milagros, para todos los que humildes y confiados se acercaban a Él.

 
Hermanitas de la Anunciación



Madre Berenice, Fundadora
La Madre Berenice fundó en 1943 las Hermanitas de la Anunciación en Medellín (Colombia). El Instituto se dedica a trabajar por la dignificación de la mujer marginada, la educación infantil y juvenil, sin distinción de razas o condición social, y la catequesis en medios rurales y periféricos de las grandes ciudades. A día de hoy se encuentran presentes en 14 países (Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Uruguay, Nicaragua, Panamá, Bolivia, México, Estados Unidos, España, Italia, Costa de Marfil y Filipinas) con cinco Provincias (3 en Colombia, 1 en Ecuador y otra en España, la del Sagrado Corazón).


Casa General

Hermanitas de la Anunciación
Avda. Carondelet, 37
28043 Madrid
España


241. Siervos de la Esperanza



Los Siervos de la Esperanza son una Asociación Pública de Fieles fundada por el P. Bernardo de la Esperanza (Edison Frade). Fue aprobada en 2004 en la Diócesis de Santo Amaro (Brasil). Son monjes de vida contemplativa y espiritualidad católico- bizantina que acogen a Jesús en los peregrinos que llegan o pasan por su monasterio con el fin de ser para ellos sembradores de esperanza. Cuentan con una comunidad de Alianza de personas seglares que unidas al monasterio realizan un apostolado de atención a desesperanzados, dependientes de la droga, alcohólicos, enfermos de VIH y niños abandonados. El monasterio tiene hospedería y los monjes cultivan café, hacen pan y realizan iconos sagrados e incienso para la Liturgia.

240. Comunidad Cenáculo



La Comunidad Cenáculo es una Asociación Pública de Fieles fundada por la Madre Elvira Petrozzi en 1983 (Italia). Está compuesta por Hermanos y Hermanas (Misioneras de la Resurrección) consagrados, familias y voluntarios. La Comunidad nace como respuesta de la ternura de Dios Padre al grito de desesperación de muchos jóvenes cansados, desilusionados, desesperados, adictos a las drogas y personas en general que buscaban la alegría y el sentido verdadero de la vida.


En los lugares donde la Providencia los guía, desean ser una pequeña luz en las tinieblas, un signo de esperanza, un testimonio vivo de que la muerte no tiene la última palabra. A aquellos que llaman a las puertas de la Comunidad, se les propone un estilo de vida simple y familiar, con el descubrimiento del trabajo vivido como un Don de Dios, de la amistad verdadera y de la fe en la Palabra de Dios, hecha carne en Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros.


El trabajo en Europa está encaminado fundamentalmente hacia la lacra de la drogadicción, mientras que en América la Comunidad se afana en el cuidado y protección de niños huérfanos y en peligro. Están presentes con fraternidades en Italia, Croacia, Bosnia- Herzegovina, Polonia, Eslovenia, Francia, Irlanda, Inglaterra, Austria, Estados Unidos, México, Brasil, Perú, Argentina y España.

239. Misioneras Catequistas Lumen Christi



Las Misioneras Catequistas Lumen Christi son una Asociación Pública de Fieles fundada por la Madre María Grethel Linner Díaz (+ 2011) en 1961 (Nicaragua). Inspirada por Dios siente la necesidad de responder a su vocación religiosa dedicándose al apostolado, especialmente en la catequesis. Las Misioneras Catequistas se consagran a la formación catequética con un método riguroso y serio. A nadie se le escapa la necesidad de formar integralmente catequistas que susciten en el corazón de los niños el amor por Jesús, María y la Iglesia para que de mayores sean cristianos comprometidos. Las Hermanas también regentan centros de enseñanza. Están presentes en Nicaragua, Costa Rica y España.

Contacto en España

Misioneras Catequistas Lumen Christi
C/ Méjico 12
45004 Toledo
España

Contacto en Nicaragua

Casa Madre
Bo. Monseñor Lezcano, Cine León 1
½ c. al sur.
Apdo. 2425
Managua

Casa Generalicia y Noviciado
Iglesia San Patricio
Km. 8 ½ Carretera Sur,
Managua


238. Fraternidad Misionera Serviam



Cumpleaños de la Fundadora

La Fraternidad Misionera Serviam es una Asociación Pública de Fieles fundada por la Madre Julieta María Portocarrero García en 1978 en México. La componen Hermanos y Hermanas. Su carisma consiste en ofrecerse totalmente allí donde la Iglesia los requiera para servir (serviam = yo serviré). El amor a Cristo como la Iglesia lo anuncia y conoce, y el amor a ésta su Esposa, como adhesión al Santo Padre y a la Jerarquía en su predicación y enseñanza, son pilares fundamentales del apostolado de la Fraternidad en estos tiempos convulsos. Conceden una especial importancia a la vida comunitaria para evangelizar más con la vida que con las palabras y las actividades. Están presentes en México, Nicaragua y España.


Contacto en España

* Hermanas Misioneras Serviam

San Buenaventura, 2
06712 Zurbarán (Badajoz)

* Hermanos Misioneros Serviam

Ntra. Sra. de la Soledad, 5
06711 Gargáligas (Badajoz)