284. Albertinas Siervas de los Pobres



Los Fundadores

Las Hermanas Albertinas Siervas de los Pobres son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio fundado por San Alberto Chmielowski y la Beata Bernardina Jabłońska en 1891 (Polonia).


El carisma de la Hermanas consiste en servir a Cristo en los pobres y abandonados para mostrarles la Misericordia de Dios. San Alberto Chmielowski se conmovió profundamente con el amor del Redentor sufriente y lleno de agradecimiento por su Pasión entregó su vida en el servicio a los hermanos mas pequeños de Cristo, y quiso que sus hijas siguieran esta estela.


Ecce Homo pintado por el Fundador

Las Albertinas reafirman su carisma fijándose en el icono del Ecce Homo pintado por el Fundador. Esta imagen muestra a Cristo ultrajado, flagelado, maltratado... éste es el ser humano que sufre. Sus vestimentas rasgadas descubren el pecho herido de Jesús, y parecen mostrar el misterio del Corazón de Dios que invita al hombre al amor. La Albertina tiene que servir al prójimo más necesitado y con más entrega cuando la imagen del Hijo de Dios parece mas borrosa o perdida, según las palabras de San Alberto: “Cuanto más abandonado el hombre se encuentre, a éste hay que servirle con más amor, porque salvamos en este pobre al mismo Jesús”. La espiritualidad del Instituto es franciscana y veneran de forma especial a la Madre de Dios de Czestochowa.


Hábito de las Albertinas para los lugares
de misión con temperaturas elevadas

Las Albertinas realizan su apostolado en albergues para personas sin hogar, comedores para necesitados, hogares para personas mayores abandonadas, hogares para niños y madres solteras, guarderías gratuitas, hospicios para enfermos terminales, residencias de sacerdotes ancianos, etc. Actualmente el Instituto está presente en Polonia, Inglaterra, Rusia, Eslovaquia, Ucrania, Italia, Ciudad del Vaticano, Argentina, Bolivia y EEUU.




1 comentario:

Anónimo dijo...

Me agrada el sentido común de esta congregación. En Europa con su hábito histórico y tradicional, y en las misiones un hábito adaptado para que no les dé un soponcio con tanto velo y tela negra en medio del calor. Así se hacen las cosas. He leido que en Siberia se ocupan de los niños abandonados que las familias dejan tirados en la calle. ¡Qué sería del mundo sin las religiosas católicas!