El testimonio de la Beata Catalina Irigoyen, Sierva de María



La Iglesia cuenta con una nueva Beata, proclamada en la Catedral de la Almudena de Madrid el 29 de octubre de 2011. Se trata de la Madre Catalina Irigoyen, miembro del Instituto de las Siervas de María, Ministras de los Enfermos. Felicidades a las Siervas de María, siempre edificantes, siempre fieles, ángeles que velan a nuestros enfermos y ofrecen al mundo y a la Iglesia el tan necesitado testimonio de la vida consagrada auténtica.

De la homilía en la beatificación del Legado Papal, Cardenal Angelo Amato:

El Cardenal subrayó que “la nueva Beata es testigo heroico del Evangelio de Cristo”. Reconoció que “en el carisma de las Siervas de María, la Beata se hizo como Jesús, buena samaritana. Veía en los enfermos y necesitados el rostro de Cristo sufriente. Se hizo popular entre los enfermos, con una popularidad sin ocaso, porque estaba enraizada en Cristo, edificada en Cristo y firme en la fe”. Y destacó que “fue una incansable sembradora de nobles sentimientos”.

Recordando brevemente la vida de Sor Catalina, resaltó que “con 22 años se convirtió en madre de la familia, durante diez años, con paciencia y amor, como preparación a lo que iba a ser su vida posterior. Estaba pensando en consagrarse al Señor. Fue un signo de la Providencia que conociera en su ciudad natal (Pamplona) a la Siervas de María y a su Fundadora (Santa Soledad Torres Acosta), y se sintió llamada a esa vida. En Madrid, en la Casa Madre de las Siervas se consagró a Jesús”. Así “renunció a los bienes familiares, se despojó de su estatus social y se consagró a los que sufren. El Señor le concedió dones, como la fortaleza física, y sabía trabajar, colaborar y obedecer. No le faltaba humor”.

En su día a día, prosiguió, “vivía en el amor la misión del Instituto, que exige un sacrificio constante, devoción a la Eucaristía y a la Virgen un amor incondicional. Aplicaba la terapia de la ternura, el servicio atento, la hermosura, y se identificaba en el dolor de los enfermos. No le importaba trabajar más, lo importante era aliviar los sufrimientos de los enfermos”.

También afirmó que “después de 20 años, la obediencia la llevó a otra misión: a recoger limosnas para el Instituto. Era un trabajo cansado y humillante, que vivió con amor. Trabajo duro, caminando por las calles, subiendo y bajando escaleras. Se preocupaba por su compañera. Al recibir la limosna era agradecida, porque siempre veía la Providencia Divina. No rechazaba nada, y después cuando llegaba a la Casa entregaba las limosnas a sus Superioras y hacía trabajos de la Comunidad, los más humildes: buscar agua, lavar el suelo…”.


Santa Soledad, Fundadora

“Hoy, a los 160 años de la fundación del Instituto, las Siervas de María encuentran en su Fundadora, Santa Soledad Torres Acosta, y en esta nueva Beata, ejemplos de fidelidad al Evangelio, en especial en este tiempo actual en el que tanto necesitamos de estos gestos. Hoy más que nunca necesitamos el cuidado generoso, la cercanía humana. La nueva Beata era una Religiosa que estaba unida a Cristo en la plegaria. Una mujer bondadosa y humilde de corazón, ministra de los enfermos y sus familias. La Iglesia hoy glorifica a esta hija suya porque ha manifestado al mundo el rostro bueno de Jesús. La vida consagrada puede ser incluso entre cansancio y sufrimientos una continua fiesta de bodas con el Esposo Jesús”.

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En 1913 se le diagnosticó a Sor Catalina una tuberculosis ósea que aceptó con pleno abandono en las manos de Dios. Durante su enfermedad nunca se la vio perder la calma o impacientarse, contenta de imitar a Jesús, como ella decía. Y no se trataba de composturas o meras palabras: “el dolor de su brazo izquierdo (como afirmaba el doctor) era muy fuerte, como si le estuvieran calcinando los huesos”. Murió en Chamberí, en la Casa Madre de las Siervas de María en Madrid, el 10 de octubre de 1918.


Para saber más:

* Siervas de María- Provincia de Castilla (web)
* Siervas de María- Provincia de Andalucía (web)
* Siervas de María- Provincia de Cataluña (web)
* Siervas de María- Provincia de las Antillas (web)
* Siervas de María- Provincia de Argentina (web)
* Siervas de María (entrada en el blog)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Las Siervas de María nos dan un hermoso testimonio de fidelidad a la Fundadora y de ser auténticas hijas de la Iglesia. En verdad, cuando asistían a mi padre enfermo era como si nos visitase un ángel. Nos sentimos muy amadas por Dios en esos momentos duros de la enfermedad. Gracias Hermanas.

Anónimo dijo...

ojla muchas jovenes sientan la llamada de Dios hacia este Instituto

Anónimo dijo...

que bonita y entrañable la mision que hacen estas monjas,ojala Dios las bendiga con abundantes y santas vocaciones