Sobre la ausencia en la oración y en el Coro



Constantemente, ad intra y ad extra, los Religiosos y Religiosas hablan de la importancia de la oración en la vida cristiana y en su vida consagrada. Y cierto es que es de suma trascendencia. Mas es peculiar que dicha insistencia no vaya acorde con la vida de oración tan debilitada que se manifiesta en muchas comunidades. Signos de esta debilidad son la libertad que se da para hacer los momentos de oración mental (la meditación o meditaciones diarias) y el mínimo esfuerzo y tedio que se vislumbra en tantos Coros donde se reza la Liturgia de las Horas (reducidas prácticamente a Laudes y Vísperas). Se evita poner tiempos específicos de oración (que cada cual ore en el momento y lugar que le venga bien) o se reduce ésta a tiempos raquíticos (¡Una hora! ¿Quién puede hacer una hora de oración? Mejor cinco minutos de oración bien hecha que una hora adormilados...). Y donde la hora de oración (o más) es prescriptiva habría que ver cómo se desarrolla ésta.

Ante tantas actividades y "fervor" apostólico, a la oración acuden muy pocos. ¿Y qué decir de la Liturgia de las Horas? De quince a veinte minutos son suficientes para el rezo de Laudes y Vísperas. Nada de cantos, nada de inclinaciones, bien sentaditos todo el rato y el latín que ni se asome (aunque gustan mucho incluir lo que sea en otras lenguas cooficiales del Estado). Este panorama existe y está muy extendido. Reproducimos a continuación una carta- circular que, aunque es de 1912, se revela actual y profética. Hoy pocos dejan de ir a la oración para ir a confesar, como señala la carta. Ahora son otros menesteres los que tienen tan ocupados a los Religiosos y Religiosas. La escribe un Provincial a los Religiosos de su jurisdicción:


Y he aquí la explicación sencilla y verdadera de la decadencia de las Órdenes religiosas, y la causa primordial de su desaparición de los pueblos católicos. Este abandono de Dios, consecuencia legítima del descuido e ingratitud del alma religiosa, es el castigo más temible con que el Señor amenaza en la Sagrada Escritura a los que fueron en algún tiempo sus favorecidos y sus amigos predilectos. Mucho hemos de temer Reverendos Padres y amados Hermanos, este castigo del cielo; porque hay justo motivo para pensar que se encuentran entre nosotros muchos religiosos que se han olvidado de sus deberes, y que no sólo no cumplen sus obligaciones, sino que con su conducta sirven de tropiezo a muchos incautos y son causa de que se vaya perdiendo el amor y el respeto a nuestras sacratísimas leyes, a las costumbres santas y veneradas tradiciones que nos legaron, cual riquísima herencia, nuestros antepasados.

Se habla mucho y en términos muy encomiásticos del ejercicio de la vida activa, de la predicación, de la enseñanza, de las obras de celo y propaganda católica; en tanto que se mira con indiferencia y hasta con cierto desprecio cuanto se relaciona con la vida de recogimiento, de mortificación y de humildad, virtudes tan propias de nuestra vida (…); sin que sea lícito a ninguno de nosotros poner en duda semejante doctrina por estar consignada expresamente en el prólogo de nuestras Constituciones, y confirmada con los soberanos ejemplos y admirables enseñanzas de nuestros Santos (…). Sin este espíritu de recogimiento, que no se alcanza sino a fuerza de grandes sacrificios y constante y fervorosa oración, no serán de mucho valor en la presencia de Dios los ejercicios de nuestro ministerio sacerdotal, y será también muy escaso el fruto de ese ministerio en las almas de los fieles.

No se entienda por esto que nosotros reprobamos la predicación y las misiones en nuestros religiosos, la aplicación constante al estudio de las ciencias eclesiásticas y profanas en nuestros colegios; nada de eso. Exhortamos, por el contrario, a los primeros a que se sacrifiquen por el bien de sus hermanos en el púlpito, y confesonario y aun en el penoso ejercicio de las misiones, si se sienten llamados por Dios para eso. También a los segundos queremos animarles a que con todo interés se dediquen al estudio, porque para ellos el estudio es una gravísima obligación impuesta por Dios y por la Orden, que no repara en gastos pecuniarios, ni escasea medios, a fin de formar convenientemente a los jóvenes, para que puedan con el tiempo cumplir los designios del Señor y trabajar con fruto en la viña de su Iglesia.

Lo que sí reprobamos con toda la energía de nuestro corazón son esas opiniones peligrosas, que inventadas por el liberalismo y el modernismo de nuestros días, se van introduciendo insensiblemente en nuestros conventos y son defendidas con entusiasmo verdadero por muchos de nuestros religiosos. Es ese lenguaje antirreligioso, que a diario se oye en nuestras recreaciones y en nuestros claustros, que tiende directamente a alterar el orden establecido por Dios y por nuestro (…).


Expuestas ya las razones que nos han determinado a escribir la presente carta circular queremos, para terminar dejar consignados algunos puntos que a nuestro juicio son de mucha trascendencia, y que por lo mismo deseamos se pongan en práctica, encargando muy eficazmente a los superiores su puntual y perfecto cumplimiento:

1º. De ley ordinaria no se emplee el tiempo de la oración en oír confesiones, pues exceptuados los sábados y vísperas de fiestas, o en las mañanas de los días festivos, no se ve la necesidad que algunos alegan, siendo esto, por el contrario causa de muchos abusos como la experiencia lo acredita.
2º. Evítese con sumo cuidado las visitas a personas seglares tanto en su propia casa como en el convento, cuando no haya una causa justa y razonable en virtud de la cual deban permitirse.
3º. Con mayor razón aún exigimos se eviten las tales visitas durante el tiempo de la oración y el Oficio Divino, exhortando a todos nuestros religiosos consideren dicho tiempo como sagrado y acudan a esos actos con solicitud piadosa y devoción verdadera.


Los superiores deben procurar con todo el interés posible la observancia y cumplimiento de estos puntos, pues todos están consignados explícita o implícitamente en nuestras Sagradas Leyes (…). Dígnese el Cielo bendecir nuestros deseos y escuchar las fervientes súplicas que todos los días le dirigimos por la prosperidad y aumento espiritual y material de nuestra querida Provincia, y a fin de que todos cumplamos nuestros deberes y consigamos el fin de nuestra dichosa vocación.

20 comentarios:

MIKAEL dijo...

Gracias por compartir esta carta y Dios quiera llegue a muchos religiosos y religiosas. Yo no se mucho, pero serias tan amable de explicar la diferencia de las ordenes en cuanto al rezo de la liturgia de las Horas? Todas las comunidades religiosas en teoria tendrian que rezar todas las horas o solo las monasticas? Gracias

Seráficos dijo...

- Las Órdenes Monásticas están obligadas al rezo comunitario de la Liturgia de las Hora u Oficio Divino, como antes se le llamaba.

- Las Órdenes Mendicantes (franciscanos, dominicos, agustinos, carmelitas, servitas, trinitarios, mercedarios, capuchinos...)también están obligadas al rezo comunitario de la Liturgia de las Horas. Tienen lo que se dice Oficio Coral.

- Los Institutos Religiosos fundados después de la Compañía de Jesús en el s. XVI (que no tenía obligación de Coro)tuvieron la obligación de la Liturgia de las Horas individualizada en sus Religiosos sacerdotes. Algunos Institutos tuvieron Oficio Divino, otros no. Después del Vaticano II la inmesa mayoría, por no decir todos, han optado por rezar la Liturgia de las Horas en comunidad (sobre todo Laudes y Vísperas)pero con diversa fuerza normativa según sus Constituciones.

Aquí habría más que decir pero superficialmente esto es lo fundamental en esta cuestión.

José dijo...

Admirado Seráficos, te felicito por tu artículo y por la gran labor que estás haciendo al exponer los problemas a los que se enfrenta la vida religiosa actual.
Esto es muy cierto, el abandono de la oración, del silencio, de las costumbres conventuales (torno, rejas, campañas, la sillería...), esto daña mucho el espíritu y la vocación, debilitando así el espíritu de comunidad y la vida religiosa en sí. Creo personalmente, que todas las órdenes y congregaciones deberían revisar con atención las reglas y los testamentos espirituales de sus fundadores.
Es una pena que por estas cosas, insignificantes a primera vista, haya tanta crisis de vocaciones, porque los jóvenes de hoy en día, buscan en la vida religiosa radicalidad y sacrificio, queriendo renunciar así a la vida aparentemente cómoda y consumista que se nos da fuera.

DLB.

Anónimo dijo...

Felciito por este artículo y a mi parecer creo es bien importante amonestar a las comunidades para que recuperen ese tesoro perdido de la oracion. En una ocasion lo dije las comunidades algunas, no son sino verguenzas de la iglesia, puro secularismo y en su infinita y miserable vida cree interpretar a Dios y lo acomoda a su gusto.

Para el Espiritu Santo, es bien importante las fuentes primigenias del carisma, allí esta la fuerza y cosntitucion de una comunidad, no entiendo porque a muchos, esta orientacion la perdieron, o se vendieron al consumismo y materialismo. Mejor el matrimonio.
saludos.

Las sandalias del Pescador dijo...

Interesante entrada. Efectivamente es del dominio público que hay un abandono de la oración en algunos religiosos contemplativos o no, en las distintas órdenes religiosas. Muestra de ello son las palabras del Cardenal Rouco Varela, arzobispo de Madrid, durante la celebración Eucaristíca del Miércoles de Ceniza de 2011, cuando al finalizar la misma, se dirigió a los fieles allí presentes, y dijo textualmente: Hay una decadencia importante en los religiosos. No obstante, apuntó Rouco Varela, la retarguardia (seglares) está funcionando muy bien.
Hay algo de lo que tanto los Institutos religiosos como los seglares nos tenemos que convencer: no hay nada que podamos hacer en este mundo tan importante como la Obra de Dios (oración). Nada, ni siquiera el apostolado. Abandonar total o parcialmente la oración, y a ésta todos los cristianos estamos obligados, es pertenecer a las cinco vírgenes necias que cuando llega el Esposo no llevan aceite en sus alcuzas. Y como por el Evangelio sabemos todos cuál fue el destino de las vírgenes necias, intentemos imitar a las cinco vírgenes prudentes llevando aceite en nuestras alcuzas para poder entrar en el banquete de bodas (Mateo 25, 1-13).

Anónimo dijo...

Perdón Seráficos, pero el nombre de "Oficio Divino" es perfectamente actual. El nombre antiguo que se le daba a este libro liturgico -y que ahora ya no se usa- es "breviario". Pero el de "Oficio Divino" es actualísimo: basta con mirar la primera página de cualquier "Liturgia de las Horas" para darse cuenta que el título del libro es "Oficio Divino" y luego se añade "instaurado por mandato del CV II...".
Se podría decir que el nombre genérico del acto cultual y del libro que le sirve de apoyo es el de "Oficio Divino". En cambio el libro actualmente vigente para tal acto de culto se llama específicamente "Liturgia de las Horas", así como antes estuvo vigente otro que se denominaba "Breviario".

Ruperto

Anónimo dijo...

Conozco de comunidades concretas que dicen tener una hora de oración por la mañana y resulta que meten las laudes en esa hora, con lo que en verdad tienen cuarenta minutos y ni por asomo la realizan entera.

En mi opinión un grave problema es que a los jóvenes que entran en las congregaciones religiosas no se les enseña a orar con un método riguroso que les ayude en los principios. Se les deja a la pura espontaneidad y eso hora tras hora, día tras día, les hace caer en la tibieza y terminan por abandonarla o permanecer en babia en el oratorio durante la oración. Lo digo por propia experiencia y de mis compañeros. El método (sea cual sea) es fundamental en los principios.

Las sandalias del Pescador dijo...

Efectivamente, el nombre de Oficio Divino es perfectamente actual. El Oficio Divino era llamado Maitines antes del Concilio Vaticano II (CV II) y con éste pasa a llamarse Oficio Divino. Por otro lado, el breviario, como bien apunta Anónimo, eran varios volúmenes, y estos se unieron en un sólo volúmen, cambiando el nombre de breviario por liturgia de las horas. En la actualidad la liturgia de las horas consta de cuatro volúmenes diferentes dependiendo del tiempo litúrgico. Un volúmen para Cuaresma y Semana Santa, dos volúmenes para el tiempo ordinario, y un cuarto volúmen para Adviento y Navidad.
Aprovecho el momento para animar a los seglares en el rezo de la liturgia de las horas, incluyendo las intermedias (tercia, sexta y nona), así como las Complentas y Completas Complementarias, a diario, incluso aunque no se puedan cumplir los horarios establecidos para las mismas.

Marta y María, contemplativos en el mundo dijo...

Creo que para los que no manejen mucho el tema del rezo de las horas canónicas o liturgia de las horas, mi último comentario sobre este tema les puede resultar complicado, por eso voy a intentar resumir un poco esto:
La liturgia de las horas la podemos encontrar en un sólo volúmen que se llama diurnal y es la versión más reducida de las horas canónicas, ya que entre otras cosas no incluye el Oficio de Lecturas, que es lo que más ocupa, y tampoco tiene las Intermedias. Después hay otra versión que es la completa y ésta incluye en cada volúmen el Oficio de Lecturas, las Intermedias, Completas Complementarias, y el resto de las horas como laúdes, etc, además incluye el Oficio de Difuntos. La versión completa está formada por cuatro volúmenes, que como os decía en el comentario anterior, cada volúmen depende del tiempo litúrgico, siendo así, un volúmen para Cuaresma y Semana Santa, dos para el tiempo ordinario, y uno para Adviento y Navidad.
No sé si lo habré aclarado o no, en cualquier caso, os aconsejo a todos, religiosos y seglares, que caminemos todos juntos hacia la Jerusalén celeste o la Nueva Jerusalén al ritmo de las horas canónicas.

Anónimo dijo...

Sandalias del Pescador, se está Ud. confundiendo, pues hace sinónimos "Oficio Divino" y "Oficio de Lecturas", que son dos cosas bien distintas.
El "Oficio de Lecturas" es una hora canónica, es decir una de las siete oraciones del día, antes llamado "Maitines".
El "Oficio Divino" es toda la oración destinada a la santificación del tiempo (comprende Laudes, Vísperas, Tercia, Sexta, Nona, Oficio de Lecturas y Completa): antes se realizaba utilizando un libro llamado "Breviario"; ahora se realiza utilizando un libro llamado "Litugia de las Horas" (al menos los que siguen la forma ordinaria del rito romano).

Ruperto

Marta y María, contemplativos en el mundo dijo...

Gracias Anónimo por la corrección. Tienes razón, efectivamente el Oficio Divino incluye todas las las horas canónicas, y es sólo el Oficio de Lecturas, el que antes del CV II se conocía como Maitines. En cualquier caso, creo que entre todos los comentarios hemos contribuido a dejar este tema más claro. Y no estaría de más, que los que no estén habituados al rezo universal de las horas se fueran animando a salmodiar con la Iglesia, igual que lo hacía el pueblo de Israel, igual que lo hizo Jesús en su paso por este mundo.

Las Sandalias del Pescador

Anónimo dijo...

Se han entretenido (y confundido y aclarado, etc) mucho con el asunto del Oficio divino, que ciertamente se celebra con mayor o menor celo y regularidad por religiosos sacerdotes y algunos laicos. Me atrevo a aconsejar un vínculo ya sea para sólo conocer todas las modificaciones que ha tenido dicha oración oficial de la Iglesia o incluso para seguir y rezar dicho oficio en cualquiera de sus versiones: http://divinumofficium.com/cgi-bin/horas/officium.pl
Hay muchas páginas más. Pero lo que me interesa aún más es insistir y confirmar que el tiempo de oración personal se ha abandonado incluso en los monasterios. En mi comunidad, que por carisma debería dedicar un tiempo a la oración personal y otro a la "lectio divina" dichos tiempos se dedican mil cosas: lavandería, alimentar a las mascotas, platicar con huéspedes, navegar en internet (como yo ahora) etc. Y al pobre que quiere orar lo tildan de misántropo, de extravagante, de separarse de la comunidad, etc. Ni qué decir de las conversaciones ... Es cierto lo que se comentaba arriba, nadie enseña a los postulantes o novicios a orar, pero sí les enseñan todos a relajarse con el mal ejemplo de los mayores.

Anónimo dijo...

Como padre de familia me siento llamado a identificar y presentar a mis hijos buenos modelos en las distintas vocaciones (sacerdote, casado(a), religioso(a) etc.) para que después la Gracia haga lo Suyo. En esa línea es que debo saber cuáles consagrados(as) son los realmente observantes para cumplir mi objetivo. Para eso encuentro utilísimo esta blog por lo que agradezco grandemente a su autor y lo encomiendo en mis oraciones.

ATRIO dijo...

Querido Anónimo, efectivamente, tienes razón, el tema que se cuestiona es el abandono parcial de oración en algunos miembros de comunidades monacales. El objetivo de la publicación de esta entrada es, supongo, regar con la gracia de Dios, el gran huerto del Señor, y algunos comentaristas, entre los que me incluyo, hemos ido regando las florecillas que salían a nuestro paso camino hacia la huerta. Espero que, almenos el tiempo empleado en este menester sea para embellecer un poco más el camino por donde hemos pasado. Y es que el enemigo tiene poca imaginación y nos tienta a todos con la misma tentación y planteada de la misma manera. Entre otras cosas, sabe perfectamente que no caeríamos una tentación conocida. Un pecado conocido, no. ¿Pero qué sucede si en lugar de hacer lo que Dios quiere que hagamos en ese momento, hacemos esas otras cosas aparentemente buenas pero que no son volunatd de Dios? Es decir, ¿qué sucede si el tiempo obligado de oración o "lectio divina" lo dedico a lavandería, alimentar a las mascotas, platicar con huéspedes, etc.? Pues sucede que, no cumplir la voluntad de Dios, conociéndola, es pecado mortal. "Porque no sé lo que hago; pues no pongo por obra lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Si, pues, hago lo que no quiero, reconozco que la Ley es buena. Pero entonces ya no soy yo quien obra esto, sino el pecado, que mora en mí"(Romanos 7, 15-17). Y esto queridos, es para todos, primero porque a la oración y a la "lectio divina" estamos obligados todos y segundo, porque Pablo no está hablando solamente a las comunidades religiosas o sacerdotales, nos está hablando a todos. El Evangelio es para todos y tiene que que llegar a todos.

Anónimo dijo...

A los religiosos que escriben en el blog: sería muy provechoso que indicaran cuáles son las congregaciones que tienen tales problemas: no digo de dar nombres, pero sí indicaciones claras para que los jóvenes no tomen esa vía o la tomen con las cautelas debidas. ¿Quiénes son los que están mal? ¿los de espiritualidad franciscana, carmelita, jesuita, dominica...? ¿en las provincias de Europa, América, todo el mundo?
Porque tampoco es bueno favorecer generalizaciones. Por ejemplo, aquí en el blog se comentaba hace no mucho sobre el deplorable estado de los carmelitas descalzos, que ni siquiera usaban hábito. Pues yo veo frecuentemente a los carmelitas descalzos de Italia, y casi todos usan hábito, y difunden una enseñanza contemplativa tan elevada que verdaderamente edifica hablar con ellos. Por eso es necesario precisar un poco más la crítica, o si no, cunde la desconfianza hacia todos los religiosos.

Marta y María, contemplativos en el mundo dijo...

Creo que en general el enemigo está interesado en que de una forma u otra abandonemos los preceptos evangélicos, y puestos a abandonar los preceptos evangélicos, abandonemos en primer lugar la oración. Nos sugerirá mil escusas para este fin: alimentar a las mascotas, platicar con los huespedes, etc. Porque bien sabe él las nefastas consecuencias de abandonar parcialmente la oración. Abandonada ésta parcial o totalmente será más fácil convencernos para seguir desobedeciendo. Y si hay que empezar a desobedecer, ¿qué mejor desobediencia que la Regla?, los Santos Padres son de otro siglo, nada tienen que ver con el siglo actual, hoy la teología moderna, esa que llaman algunos de vanguardia, tiene otros derroteros. En general, las Reglas deberían de ser reformadas. Si, hagamos una Regla particular para cada uno. Es más, quizás a lo mejor habría que dejar que cada monástico siguiera los impulsos propios de su corazón, y uno de ellos puede ser alimentar a las mascotas en el tiempo destinado a la oración.
Después de esta breve exposición parece que hemos olvidado el mandato de Jesús en el Evangelio: "orar en todo tiempo y no desfallecer" (Lc 18, 1). Podemos preguntarnos cómo oraban los Santos Padres en el desierto, de una forma oraban seguro: oraban sin desfallecer. Quizás no oraban el santo Oficio, en el desierto debía ser un poco difícil orar al ritmo de las Horas litúrgicas; pero oraban, oraban sin desfallecer. Quizás también hemos olvidado que nuestra vida de cristianos es un paso por el desierto, al igual que el pueblo de Israel caminamos hacia la tierra de promisión. Difícilmente podremos hacer esta travesía si abandonamos la oración. Por que, ¿qué es el desierto? El desierto es: tierra de estepa y de barrancos, tierra árida y tenebrosa, tierra donde no transita nadie, y donde nadie habita. (Jr 2, 6). Pues va a ser difícil hacer este recorrido sin el auxilio de la oración y la obediencia de la Regla.

Sandalias del Pescador

Marta y María, contemplativos en el mundo dijo...

En primer lugar quiero decir que los nick: "Marta y María, contemplativos en el mundo"; "ATRIO"; y "Las sandalias del pescador" pertenecen a la misma persona, son los nombres de mis blogs en internet. Digo esto para no confundiros. A veces tengo abierto los accesos y por eso salen los distintos nick.
Bien pues dicho esto, quisiera contestar la pregunta del Anónimo del comentario cuya cabecera es: "A los religiosos que escriben en el blog..."
Personalmente no pertenezco a niguna ordén, soy seglar pero lo que se está custionando aquí es totalmente cierto. Se están produciendo algunas irregularidades más o menos graves por parte de miembros de algunas comunidades religiosas. Quiero pensar que afectan a miembros y no a toda la Comunidad, y esto según los conocimientos que manejo me consta que es así.
Es el Espíritu Santo quien concede la vocación y quien señala el camino según los distintos carismas en la Iglesia. De nada hay que preocuparse más que mantener durante toda la vida fidelidad. Y esto no afecta solamente a la vida consagrada con votos públicos, esto nos afecta a todos los cristianos, sea cual sea la vocación a la que hemos sido llamados. De mala manera podremos mantener fidelidad a la llamada si abandonamos parcial o totalmente la oración. Como dije en anteriores comentarios, el enemigo es astuto y conoce bien la materia con que trabaja, intentará disuadirnos de nuestras obligaciones; la primera, la oración. Nos sugerirá mil cosas para alejarnos de la oración, cosas aparentemente buenas pero contrarias a la voluntad de Dios, incluso nos las mostrará bajo un ligero toque de caridad... de amor al prójimo. Bien sabe él que tras abandonar la oración será más fácil desobedecer. Se lo va a trabajar, no lo dudes.
Y por último, recuerda: "La Regla bajo la que militas será tu gran purificadora y pacificadora, aun cuando te parezca un laminador implacable" (Dom Esteben Cheveviére).

Marta y María, contemplativos en el mundo dijo...

Les traigo esto copiado con el ratón desde mi blog, pensando que quizás al hilo de comenatrios anteriores les pueda interesar. No sé cómo quedará esto de llevar de un lado para otro textos con el ratón. De todas las formas, les dejo el enlace. La entrada que corresponde a este texto la publicaré mañana día 26 de julio.

http://contemplativosenelmundo.blogspot.com/

Texto: Dan (Génesis 49, 16-18)

Evitar la mordedura de la serpiente. Por lo tanto cuando caminamos hemos de estar precavidos de que no haya una serpiente oculta y que siga la huella del caballo, es decir, de nuestro cuerpo, y haga caer en un descuido al jinete dormido. Pues si estamos vigilantes y precavidos en muchas ocasiones evitaremos el mordisco de la serpiente. Luego no nos ha de sorprender el sueño de la negligencia, el sueño del mundo. Que no nos sorprenda el sueño de las riquezas para que no se diga de nosotros: "Se durmieron, y ninguno de ellos logró riquezas". Estás dormido, jinete, cuando la avaricia golpea tu pecho, cuando la pasión te inflama... Judas dormía, pues no escuchaba las palabras de Cristo. Dormía Judas en el sueño de las riquezas, ya que buscaba la paga de su traición. El diablo lo vio dormido y preso en el sueño profundo de la avaricia. Se metió en su corazón, hirió al caballo, descabalgó al jinete y lo apartó de Cristo. Ambrosio, Sobre los patriarcas, 7, 33.

Anónimo dijo...

Yo fui Franciscano de Cruz Blanca y la oración brillaba por su ausencia,entre que las comunidades son muy pequeñas,incluso algunas de 2 hermanos nada mas y la formación escasísima,el tiempo de capilla era mínimo,estuve en alguna comunidad donde rezaba solo por que el superior se dedicaba a visitas de sus amistades y otros hermanos no se perdían las novelas de la tele. Al final me marche.

Anónimo dijo...

E. Realidad en todos los monasterios y comunidades ya no se ora, simplemente se reza muy puntualito las distintas horas liturgicas (siete) en los monasterios laudes y visperas de10 minutos en las comunidades de vida activa