El testimonio de Santa Cándida María de Jesús



"Cada día, más y más santa, pues en esto está la dicha y la felicidad verdadera. Todo lo demás es falso, engaño y mentira". (Santa Cándida María de Jesús)

El 17 de octubre de 2010, nuestra Santa Madre Iglesia ha reconocido la santidad de la Madre Cándida María de Jesús, Virgen Fundadora del Instituto de las Hijas de Jesús. Madre Cándida (en el siglo Juana Josefa Cipitria y Barriola) nació en 1845 en el pueblecito guipuzcoano de Andoain, en el seno de una familia cristianísima y humilde. Jovencita marchó a servir a casas acomodadas de Burgos y Valladolid. Hablaba mal el castellano, pues su lengua materna era el euskera, y era analfabeta, no sabía escribir ni leer.


Madre Cándida con sus alumnas (finales del s. XIX)

Mas la Divina Providencia tenía destinada para la Madre Cándida una misión a los ojos del mundo imposible. En la iglesia del Rosarillo de Valladolid recibió, el 2 de abril de 1869, la divina inspiración de fundar una comunidad religiosa dedicada a la salvación de las almas por medio de la educación e instrucción de la niñez y la juventud. Allí también recibió su nuevo nombre, Cándida María de Jesús. ¡Una sirvienta analfabeta pretendía fundar una congregación para la educación!


"Tu Voluntad, Señor mío, será la mía, pues mi ser y cuanto tengo me vino de ella". (Santa Cándida María de Jesús)

El 8 de diciembre de 1871, contando la Madre 26 años de edad, da inicio la fundación de las Hijas de Jesús en unas condiciones de extrema pobreza en la ciudad universitaria de Salamanca. Cinco jóvenes muchachas la acompañan. Bajo el Manto de la Inmaculada, Patrona del Instituto, la Madre Cándida redacta las Constituciones inspiradas en las de la Compañía de Jesús. Jesuitinas las llamarán cariñosamente la gente.


Toda abandonada en Dios, con fervoroso espíritu de oración y penitencia, la Madre Cándida realizará numerosas fundaciones por pueblos y ciudades de España. Su infatigable celo la suma a ese grupo de "monjas andariegas" que surcan España con pocos medios económicos para realizar la Voluntad de Dios. En su caso, fundar colegios y hogares para la juventud femenina más marginada y necesitada de letras profanas y divinas. Muere en Salamanca el 9 de agosto de 1912.

EL MILAGRO DE LA MADRE CÁNDIDA

P


LAS HIJAS DE JESÚS


Ayer


Las Hijas de Jesús son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio fundado por Santa Cándida María de Jesús el 8 de diciembre de 1871 en Salamanca (España). Su espiritualidad es ignaciana y mariana, siendo la Inmaculada la Patrona del Instituto. Se dedican a la educación católica de la niñez y juventud en colegios y residencias femeninas. También tienen obras de apostolado social y misiones en diversas partes del mundo.


Hoy


Estadísticas del Anuario Pontificio:

- Año 1973: 1413 Jesuitinas.
- Años 1986: 1314 Jesuitinas.
- Año 1998: 1270 Jesuitinas.
- Año 2000: 1227 Jesuitinas.
- Año 2007: 1097 Jesuitinas.
- Año 2010: 1020 Jesuitinas.

 

TESTIMONIOS DE SANTIDAD EN EL INSTITUTO


MADRE MARÍA ANTONIA BANDRÉS Y ELÓSEGUI

La Beata María Antonia Bandrés y Elósegui


MADRE VICENTA GUILARTE ALONSO (1879-1960)


La Sierva de Dios Madre Vicenta Guilarte Alonso (Ildefonsa) nació el 21 de enero de 1879 en Rojas de Bureba, Burgos (España). El 8 de diciembre de 1901 toma el santo hábito de las Hijas de Jesús en Salamanca. Es formada por la Madre Cándida María de Jesús, asimilando de su ejemplo el verdadero espíritu del Instituto. La Santa Fundadora la incluye en el primer grupo de Hijas de Jesús que serán enviadas fuera de España, a Brasil. Con 32 años, la Madre Vicenta junto a otras seis Religiosas toma un barco rumbo a Brasil. Llegan el 17 de octubre de 1911. Nunca más volverá a su patria, ofreciendo este sacrificio por el bien del Instituto y la salvación de las almas.  En la ciudad de Leopoldina desempeñará diversos oficios, entre ellos el de portera. Muere en olor de santidad en esa ciudad el 6 de julio de 1960. El 12 de abril de 1992 tiene lugar la apertura de su proceso de beatificación.


Madre Vicenta (primera de pie a la izq.) junto a las primeras misioneras


LA CUESTIÓN DEL HÁBITO



Hábito fundacional


Hábito reformado en los años 60


Actual Consejo General
La Superiora General es la segunda por la izquierda

* Constituciones de las Hijas de Jesús, nº 152:

“Las Hermanas llevarán un hábito propio de las Hijas de Jesús, como signo de su consagración y testimonio de pobreza, según lo que más particularmente se determina en las Directrices y Normas Complementarias.

Si el mayor servicio de los prójimos o las circunstancias de personas y lugares así lo pidiesen, a juicio de la Superiora General, ésta podrá autorizar el uso de otro vestido, mientras duren las razones especiales que motivaron el cambio.

Acuérdense las Hermanas de que en este punto, como en los demás de nuestra vida entregada a educar cristianamente, se ha de procurar siempre la humildad y sencillez debida, a mayor gloria de Dios”.

Superioras locales de España

Como las Constituciones remiten a las Directrices y Normas Complementarias, veamos lo que dicen éstas:

* Directrices y Normas Complementarias, nº 121:

“El hábito propio de las Hijas de Jesús, manteniendo siempre unas líneas comunes, simplificadas y sobrias, será adaptado en su color y en los detalles de su forma, según la discreción de las Superioras Provinciales, a cada uno de los contextos en los que trabajemos.

La Superiora General, por sí misma o a través de las Superioras Provinciales, podrá autorizar a las Hermanas para que vistan de otro modo, actuando a la luz de lo que indican las Constituciones en este punto.

En cualquier caso, en cuanto al modo de vestir, las Hermanas deben tener en cuenta estos tres criterios: que manifieste su condición de religiosas, que sea acomodado en lo posible al país en donde vivan y que no contradiga la pobreza propia de su vocación.

Llevaremos siempre, como signos comunes que nos identifican, la cruz y el anillo con el nombre de Jesús”.

Qué paradoja...
"Vestida" de Jesuitina poara una representación

Ambos números, pese a remitirse el uno al otro, están bastantes claros. Las Religiosas deben vestir un hábito religioso simple y sobrio. Las excepciones a que se refieren para vestir de seglar son las propias de un contexto de peligro, o donde no es prudente, etc. Ir sin hábito en los colegios no creo que sea justificable con lo de "si el mayor servicio del prójimo"... Así que esta cuestión está clara: no quieren vestir el hábito y punto. Las Hermanas mayores jubiladas deberían vestirlo, porque de verdad dan lástima verlas vestidas de esa guisa. Un poco de dignidad y amor por su tradición. Pero esto es causa perdida...


Jesuitinas con hábito en las misiones de Bangladesh
reciben visita de la General y otras Religiosas


1 comentario:

nestor fabio pineda perutty dijo...

Lastima que no solo estas religiosas si no cada vez más mujeres que han dedicado públicamente su vida a Dios hoy les da vergüenza llevar su hábito religioso, cuando han recibido un ejemplo y llamado de Dios y de sus fundadores. Prefieren vivir a la moda y eso no es ningún espíritu de pobreza.
Néstor Pineda
E.E.S.