164. Pequeños Hijos de la Madre de Dios

"Sacrificaos por los pecadores, y repetid con frecuencia, especialmente cuando hagáis un sacrificio por ellos: Oh Jesús, es por amor a Ti, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos en contra del Inmaculado Corazón de María".

La Asociación Mater Dei, Pequeños Hijos de la Madre de Dios, constituye una Asociación Pública de Fieles, fundada por el P. Giovanni del Ponte en 1995 en la archidiócesis de Évora (Portugal). La Comunidad está formada por Hermanos (llamados o no al sacerdocio) y Hermanas, que junto a los tres clásicos votos de pobreza, castidad y obediencia profesan un cuarto voto de ofrecimiento de la propia vida por la persona y el ministerio del Romano Pontífice, Pastor Universal de la Iglesia. Su espiritualidad franciscana-carmelitana es profundamente eucarística (tienen adoración del Santísimo a diario) y mariana (de ahí que lleven como signo de pertenencia a María su Santo Escapulario del Carmen). Se nutren de manera especial del Mensaje de Nuestra Madre de Fátima. Por eso fomentan la devoción del Inmaculado Corazón y del Santo Rosario, la confesión sacramental y la oración por la paz. Los Hermanos estudian en el Centro Superior de Estudios Teológicos del Seminario Metropolitano de Badajoz- España (a muy pocos kilómetros de su convento de Elvas- Portugal). Están presentes en dos conventos, en Portugal e Italia.


Contacto:

Pequeños Hijos de la Madre de Dios
Quinta de S. João - S. Vicente-
Ap. 130 - 7350-902 ELVAS (Portugal)
Telf.: (+351) 268 611 303


E-mail: maededeus@mail.telepac.pt

163. Ermitaños de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo



Los Ermitaños de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo fueron fundados por el P. Fabián María Rosette en la diócesis de San Ángelo (Texas, EEUU) en 1991. En 1993 la Comunidad fue recibida de pleno derecho en la Orden del Carmen de la Antigua Observancia (o Carmelitas Calzados). Los Ermitaños profesan la Santa Regla dada a los primeros Ermitaños del Monte Carmelo por San Alberto, Patriarca de Jerusalén. Su vida retirada consiste en habitar cada uno en su celda, meditando día y noche la Palabra de Dios.


Es una vida de soledad, silencio, penitencia y reparación para la salvación del mundo y la santificación de los sacerdotes. La oración ocupa el lugar principal en la vida de los Ermitaños: oración litúrgica (Oficio Divino) y oración personal. Éste es su carisma en la Iglesia. No tienen ninguna forma de apostolado externo. Las únicas personas que pueden entrar en el Eremitorio son aquellas que están interesadas en la vocación eremítica carmelitana.


Tras la oración, el trabajo manual santifica y fortalece el espíritu, al mismo tiempo que da sustento a la comunidad. Los Ermitaños trabajan con sus manos y se identifican así con todos aquellos que tienen que trabajar para ganar el pan de cada día.


No puede existir el Carmelo sin María. Los primeros Carmelitas la llamaban Madre, Hermana y Señora del lugar. María es la guía y el modelo que enseña el camino de la humildad y de la entrega total a Dios. Ella es la Madre que lleva a Jesús. El Ermitaño vive como María la vida oculta de Nazaret, meditando alejado del mundo el gran tesoro que tiene en Jesús y adorando a Jesús Sacramentado en la soledad y el silencio del desierto.

* Ermitaños de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo (web)

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La Orden del Carmen fue en primer lugar una concentración de ermitaños que se unieron para vivir juntos bajo el signo de la Santísima Virgen María. Aspiraban a la imitación de Cristo buscando la conversión total del corazón. Para ello renunciaban al mundo y se recluían en la santa soledad de los eremitorios, desiertos de oración y penitencia, para el encuentro del Amado.

Hoy en día, esta primitiva inspiración divina sigue latente en muchos corazones entregados al Señor en su Jardín del Carmelo. Tanto la Orden del Carmen de la Antigua Observancia (Carmelitas Calzados), como la Orden del Carmen Descalzo, han conservado a duras penas en algunos lugares la figura de los Eremitorios o Desiertos (para los Descalzos), donde los frailes se dedican a la contemplación, la oración y el trabajo, bajo un régimen de vida semi-eremítico. Pero la vida nueva en este género de vida surge en las nuevas fundaciones carmelitanas:

162. Hijas de la Misericordia y de la Cruz


M. María Rosa Zangára

Las Hijas de la Misericordia y de la Cruz son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio, fundado por la M. María Rosa Zangára en 1892 (Sicilia, Italia). La Misericordia de nuestro Dios y su símbolo de amor supremo que constituye la Cruz son las dos constantes de la espiritualidad de esta congregación. Su propio hábito religioso es un constante recuerdo de la vocación a la que están llamadas: la cruz que portan sobre el pecho es de plata para indicar la majestad de Cristo y la preciosidad de su Sacrificio, mas el color del hábito es granate, el color de la sangre, para recordar a las Hermanas que deben crucificarse con Cristo por la salvación de los hombres. Todo en su ministerio apostólico debe estar impregnado del Evangelio de la Caridad de ese Dios que anonadándose se muestra rico en Misericordia. Trabajan en hospitales, obras educativas, centros de asistencia y caridad, escuelas maternas, casas para ancianos necesitados, misiones ad gentes, etc. Están presentes en Italia, México, Rumanía y Etiopía.

* Hijas de la Misericordia y de la Cruz (web)