14. Fraternidad de la Divina Providencia



La Fraternidad de la Divina Providencia es un Instituto Religioso de Derecho Diocesano fundado por el P. Ray Schambach en 1977, en Bogotá (Colombia). La comunidad, formada por sacerdotes y hermanos, tiene por inspiración la vida monástica- litúrgica de San Benito y la vida apostólica- de servicio de San Francisco de Asís. Su carisma consiste en la asistencia espiritual y corporal de los más necesitados: ancianos, niños, enfermos desahuciados… Actualmente la Fraternidad cuenta con Hogares en Colombia, Guatemala, Bolivia, Perú y España. Las Hermanas de la Divina Providencia constituyen su rama femenina.



- Hermanos de la Divina Providencia
Hogar Jesús de Nazaret
C/ La Resbala, 38
La Matanza de Acentejo
Tenerife (España)
Telf.: 922 578 137

13. Hijas de María Nuestra Señora



"La enseñanza de las niñas 
es el fin principal de nuestro ministerio."

Santa Juana de Lestonnac fundó la Compañía de María Nuestra Señora, cuya aprobación papal data de 1607. Pablo V la erigió como Orden monástica de monjas dedicadas a la enseñanza e instrucción católica de las mujeres. Santa Juana fusionó así la vida monástica con el apostolado de la enseñanza, bajo la protección de la Virgen María, con la espiritualidad de la Compañía de Jesús y una organización estructurada en monasterios autónomos. Y así siguió durante siglos hasta el postconcilio. El Concilio Vaticano II llamó a los Institutos Religiosos a retornar a las fuentes originarias fundacionales. 


¿Quiénes son las Hijas de María Nuestra Señora? No se trata de una nueva fundación aparecida en la Iglesia en los tiempos modernos, sino de un resurgir de la Compañía de María. Después de los cambios y experimentos surgidos en la Orden, creando una gran polémica interna, el 17 de octubre de 1987 el Monasterio- colegio de Talavera de la Reina (Toledo, España), en un deseo ferviente de volver a las auténticas fuentes, según la invitación del Concilio, fue erigido en monasterio "sui iuris" por Juan Pablo II. El nombre con el que será conocida esta vuelta a los orígenes es el de Orden de Hijas de María Nuestra Señora. Sus Constituciones fueron aprobadas en 1990.

Como la Orden adoptó las Reglas de la Compañía de Jesús, es consecuencia que se distingan sus monjas en la obediencia, de la que San Ignacio decía era virtud que sola ella infunde en el alma las otras virtudes y las conserva impresas.



“Dejad que otras religiones nos excedan en ayunos y otras asperezas; pero no permitáis que nos aventajen en la puntual y rendida obediencia a nuestras Superioras”. (Santa Juana de Lestonnac)

La Orden tiene por actividad apostólica la enseñanza. Santa Juana había sufrido en su infancia los efectos de una falta de educación católica. Su madre, calvinista, le inculcaba sus ideas y, en su tiempo, la Iglesia Católica carecía de escuelas para niñas. De la educación de los niños se ocupaba la recién fundada Compañía de Jesús, en cuyo colegio se educaban los hermanos de Santa Juana, que a su vez transmitían los conocimientos adquiridos a su hermana. No es extraño que Santa Juana recordando esta laguna de su niñez, experimentara la necesidad de que alguien se ocupara de educar cristianamente a las niñas: “¡Cuántas almas podemos salvar nosotras que sin nuestro auxilio quedarían sumidas en la ignorancia, o aprenderían lo que siempre deben ignorar!”.

Las Hijas de María Nuestra Señora observan clausura constitucional, que consiste en limitarse a salir sólo lo necesario para el bien de la obra apostólica y renunciar a cualquier salida de utilidad personal o de familia, salvo las necesarias.



“La humildad es un tesoro. Nunca está más seguro 
que cuanto más escondido está". (Santa Juana de Lestonnac)

En el año 2003, ante la afluencia de vocaciones, algunas de entre las propias alumnas, la casa de Talavera fundó el convento-colegio de Nuestra Señora en Valdemoro (Madrid).


12. Esclavos de María y de los Pobres


"Somos trigo que quiere ser sembrado entre la gran masa obrera, y por tu Amor y por ellos, ser triturado en la Cruz de los trabajos y dolores, siendo hostias a las que coman y consuman, para serles luz de Fe, pan de Verdad y auxilio en una vida menos triste y más humana".

Los Esclavos de María y de los Pobres son una congregación religiosa de derecho diocesano, fundada por el R. P. Leocadio Galán, en 1939. La obra comenzó en Alcuéscar para "la redención de la masa trabajadora en los ambientes rurales, mediante la práctica más fiel y constante de las Obras de Misericordia, tanto espirituales como corporales" (Const.2). Su espiritualidad se basa en cuatro pilares:

1. La Iglesia: "Nada sin Ella".
2. La Eucaristía: "La vida del Esclavo, una Misa hecha vida".
3. La Virgen: "A Jesús por María, para los Pobres".
4. Los Pobres: "Soy Esclavo, María es mi Ama y los Pobres mi Señor".

Su apostolado se centra en la práctica de las Obras de Misericordia en los ambientes rurales: acogida de niños necesitados, personas enfermas, deficientes y ancianos desamparados. También aceptan la titularidad de parroquias a petición de los Obispos y la dirección espiritual de religiosas. Actualmente regentan tres Casas de Misericordia y cinco parroquias, todas ellas en España.

Religiosas de la enseñanza y crisis vocacional

Dominus et Magister

"La cultura secularizada ha penetrado en la mente y en el corazón de no pocos consagrados, que la entienden como una forma de acceso a la modernidad y una modalidad de acercamiento al mundo contemporáneo. La consecuencia es que, juntamente con un indudable impulso generoso, capaz de testimonio y de entrega total, la vida consagrada experimenta hoy la insidia de la mediocridad, del aburguesamiento y de la mentalidad consumista." (Benedicto XVI, 22 de mayo de 2006)

Hermana Educadora de Cristo Rey
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"El hábito religioso, como signo que es de la consagración, sea sencillo y modesto, pobre a la par que decente, que se adapte también a las exigencias de la salud y a las circunstancias de tiempo y lugar y se acomode a las necesidades del ministerio. El hábito, tanto de hombres como de mujeres, que no se ajuste a estas normas, debe ser modificado." (Perfectae Caritatis, nº 17)

Cuando en una congregación religiosa penetra la relajación, la falta de fervor, la inobservancia de las santas costumbres, la sentencia es clara: muerte. Así nos lo confirma la experiencia. Cuando esto sucede, suelen aparecer las figuras de los reformadores afanados en devolver la santa observancia y la fidelidad al instituto en cuestión. La Historia de la Iglesia nos lo confirma. Otra manera por la que Dios actúa es el mover a la fundación de nuevos institutos religiosos. Esto es lo que parece está sucediendo en la actualidad. Ante la infidelidad y desorden que reina en muchos de los institutos, el Señor confía el testimonio de la auténtica vida consagrada a nuevas fundaciones, llenas de vigor, de entusiasmo y de fe.


Maestra Dominica del Santísimo Rosario

Entre las religiosas, las que más padecen la crisis vocacional son las dedicadas a la enseñanza. Tras el Concilio Vaticano II, las congregaciones se entregaron a la tarea de retornar a los orígenes fundacionales. Unas supieron hacerlo conforme a la mente de la Iglesia, otras pensaron por sí mismas y sufren hoy las consecuencias de su desobediencia o de su ingenua ilusión. Como era "novedad" en aquel entonces, hablamos de finales de los sesenta y principios de los setenta, los cambios empezaron primero en su dimensión externa. Se despojaron así, de la noche a la mañana, del santo hábito religioso que establecieran los fundadores. Cierto es que el Concilio había pedido en la Perfectae Caritatis la renovación y adecuación, que no eliminación, de los hábitos. Obedientes, muchas diseñaron uno más sencillo y cómodo para el ministerio, otras terminaron por abandonarlos y actualmente se presentan de seglares. Esto contradice la normativa del Derecho Canónico, y las constantes indicaciones sobre el asunto de los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, por no hablar de las instrucciones de la Sagrada Congregación para la Vida Religiosa y las declaraciones de su Prefecto, el Cardenal Rodé. La conciencia de lo que la Iglesia ordena en esta materia es clara y no cabe excusarse en la ignorancia.

Muchas religiosas se entregan hoy a las novedades teológicas, y de entre las de enseñanza, las hay más precupadas por la obtención del certificado de calidad para los colegios, que por la educación católica. No quieren que se las califique de Esposas de Cristo sino compañeras de Jesús. En su feminismo religioso, lo primero sería un machismo intolerable. Este tipo de religiosas educadoras se han empeñado en formar “personas humanas” al margen de la religión cristiana o con valores muy generales y perfectamente compartidos por ateos u otras religiones: paz, tolerancia, amor, sinceridad, etc. No digo que esto esté mal. Les echo en cara que esa tarea queda incompleta sino se imparte, primero con el testimonio visible de vida, y luego con la instrucción adecuada, la Verdad Revelada en Jesucristo.

Hijas de Santa María del Corazón de Jesús

Y qué decir de lo propiamente relacionado con la vida religiosa. Algunas comunidades ya no tienen ni la Santa Misa en común, invitándose a las religiosas a que acudan por su cuenta a las diferentes parroquias de la ciudad. Sus liturgias en las capillas de los colegios no son conformes a la ley de la Iglesia: no siguen las rúbricas del Ritual Romano para la Santa Misa, se innovan plegarias, oraciones, se inventan ritos, se leen lecturas no canónicas en la celebración de la Palabra, etc. Las confesiones son comunitarias con absolución general, lo que de nuevo contradice las indicaciones de la Sagrada Congregación para los Sacramentos. No hay ya confesión individual. Todo esto, merma el sentido de lo sagrado en los colegiales. De ahí, entre otras cosas, la débil respuesta positiva de los alumnos a las cuestiones religiosas. Muchas comunidades de estas congregaciones de enseñanza, apenas tienen ejercicios piadosos en común. Cohabitan bajo el mismo techo pero no llevan una vida propiamente de fraternidad. Ya no hay reglamento, observancia, ni disciplina interna. Es verdad que están comprometidas con causas nobles con las personas que más sufren en nuestra sociedad, pero esa no es su misión primordial. Hay otros posibles marcos donde realizar esas tareas. Una congregación de vida consagrada no es una ONG, ni un instituto secular. Las religiosas no son activistas sociales.

No llaman ya a las puertas de sus noviciados. No hay relevo generacional de las religiosas, y los colegios van quedando en manos de los seglares. La crisis vocacional la achacan a los sociedad secularizada pero... ¿no se dan cuenta que su manera de proceder ha contribuido a dicha secularización? Si se fijaran en aquellas congregaciones que sí tienen vocaciones, otro gallo cantaría. Y es que las jóvenes quieren tener bien delimitado perfectamente su identidad como religiosas. Religiosas entregadas al servicio de Dios y de la Iglesia en la educación de la juventud, bajo la guía del Santo Padre y conforme a la tradición de sus Institutos. Fuera de esto, todo es tontería, pérdida de tiempo.

Hijas de María Nuestra Señora

11. Misioneros Franciscanos de la Eterna Palabra

Madre Angélica,
Fundadora

Los Misioneros Franciscanos de la Eterna Palabra, constituyen una Asociación Pública de Fieles radicada en la diócesis de Birmingham (Alabama- EEUU). Fue fundada por la célebre Madre Angélica, Pobre Clarisa de la Adoración Perpetua, en 1987.

Este instituto lo componen tanto sacerdotes como hermanos, con una edad media de 34 años. Su apostolado consiste en predicar y enseñar la divina fe católica, primero con el testimonio de vida de los frailes, y en segundo lugar a través de la palabra. Esto incluye el uso de los modernos medios de comunicación como la televisión fundada por la Madre Angélica, la radio, Internet y la publicidad. También tienen un especial cuidado de la evangelización a través de la celebración solemne y digna de la Liturgia, y la celebración de retiros espirituales. Proveen a su vez las necesidades espirituales de las Pobres Clarisas de la Adoración Perpetua en el Santuario del Santísimo Sacramento.

Su principal objetivo como religiosos es crecer en santidad. Dedican unas cuatro horas y media al día a la oración: Santa Misa, Oficio Divino, Rosario en comunidad, media hora de Adoración al Santísimo, lectura espiritual, etc. Su espiritualidad es franciscana, centrada en el misterio de la Eucaristía, la Madre de Dios y el Ministerio Petrino. Sus Constituciones están basadas en la Regla de San Francisco del año 1223. Actualmente rondan la cuarentena de frailes, presentes en los EEUU.

10. Oasis de Jesús Sacerdote



El Oasis de Jesús Sacerdote es un Instituto Religioso de Derecho Pontificio (erigido en 2007 por S.S. Benedicto XVI) fundado por el P. Pedro de la Inmaculada Muñoz en 1965 (Barcelona). Está adscrito a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei como Instituto contemplativo de clausura papal, que celebra según la Forma Extraordinaria del Rito Romano. El monasterio está en Argentona (Archidiócesis de Barcelona).

 

Monasterio del Oasis

El Divino Maestro dijo un día a los Apóstoles que venían cansados de predicar por los pueblos de Pa­lestina: “Venid vosotros solos aparte, a un lugar solitario y tomad un poco de re­poso” (Mc 6,31). Jesús buscaba un Oasis. Y también hoy, Jesús lo busca. Desea un lugar solitario donde reposar Él y sus sacerdotes, donde haya corazones que le amen, que le den consue­lo, descanso: un lugar donde haya almas que sólo vivan de amor por Él y sus sacerdotes y almas consagradas. Este lugar es el Oasis. Sí, es éste el motivo y sólo éste por el cual ha surgido el Oasis.


El espíritu del Oasis está basado en el de San Francisco de Sales, otorgando mayor importancia a la práctica de las virtudes interiores tales como la obediencia, el silencio, la humildad, pero sin descuidar el valor de la mortificación externa. Su espiritualidad se expresa en su propio nombre:

O (Oratio)– Oración: Hay dos horas de oración mental por día. Además se reza el Breviario Antiguo (excluyendo Maitines), el Santo Rosario y oraciones vocales.
A (Amor)– Amor: Una total donación de sí misma en el claustro. Un amor especial hacia María. Amor por todos los sacerdotes-¡es una vida de amor!
S (Submissio)– Sumisión: Vida de obediencia perfecta, dejando totalmente la propia voluntad, practicando la humildad salesiana, la virtud que caracteriza al Oasis.
I (Immolatio)– Inmolación: Este amor conduce al sacrificio de la propia vida por el sacerdote, inmolándose día a día en el cumplimiento del deber y a escondidas de los ojos del mundo.
S (Silentium)– Silencio: El silencio es mantenido todo el día excepto en los dos períodos de recreación- después del almuerzo y después de la cena. No hay recreación por la tarde durante el Adviento y la Cuaresma.


Además de los tres votos clásicos (Pobreza, Castidad y Obediencia) las monjas del Oasis profesan un cuarto voto Vocacionista. Es decir, ofrecen sus vidas por los sacerdotes y almas consagradas, inmolándose a diario por su santificación.

9. Siervos de Jesús de la Caridad




"Sean compasivos con los pobres y enfermos, en el lecho del dolor, todos somos necesitados” (Santa María Josefa)

Los Siervos de Jesús de la Caridad son una asociación pública de fieles aprobada en la diócesis de Sonson- Rionegro (Colombia) el 20 de marzo de 2004. Este nuevo instituto nace por inspiración del Espíritu Santo como rama masculina de la congregación de las Siervas de Jesús de la Caridad. Fundadas en Bilbao (España) el 25 de julio de 1871 por Santa María Josefa del Corazón de Jesús, tienen por lema “Amor y Sacrificio”. Las Siervas sirven a Cristo en la asistencia a los enfermos a domicilio, en los hospitales y clínicas, en residencias de ancianos, guarderías y en obras sociales para enfermos terminales de sida, comedores, etc.

La comunidad de los Siervos es de tipo mixta acogiendo en su seno sacerdotes y hermanos. Ambos, exceptuando las exigencias del ministerio ordenado, tienen por objetivo trabajar por la mayor gloria de Dios y la santificación personal mediante el ejercicio de la caridad. Los Siervos quieren vivir esta Caridad que abrasó el corazón de Santa María Josefa y perpetuar su ministerio en el tiempo, asociándose así a la misión redentora de Jesucristo. Al servicio de los enfermos y necesitados, material y espiritualmente, se convierten en signos proféticos del Reino al que pre- anuncian con su testimonio de oblación a Dios y servicio a los hermanos. No trabajan por pura filantropía sino impulsados por el amor de Cristo, con Él y en Él. Por eso tienen en mente que, junto al alivio material que dan a los enfermos, han sido llamados a colaborar en la salvación de sus almas.

Los Siervos profesan una especial devoción a Nuestra Santísima Madre la Virgen, primera Sierva de Jesús. Ella es su modelo de sencillez, humildad, pobreza y abnegación, virtudes necesarias para el trato fructífero con los enfermos y necesitados. También profesan fidelidad y adhesión filial al Vicario de Cristo acogiendo con amor y de manera real y efectiva las disposiciones de la Iglesia en su Magisterio doctrinal y moral. El Santo Padre es la autoridad máxima en el Instituto.


“Todo lo que hicisteis con el más pequeño de mis hermanos conmigo lo hicisteis” (Mt 25, 40)

En cuanto al apostolado: servir a Cristo en el hermano enfermo y necesitado. Su actividad se desarrolla en los siguientes campos: asistencia a los enfermos en sus domicilios, cuidado de enfermos en hospitales, atención de dispensarios, hogares para ancianos desvalidos, casas de atención a niños y jóvenes desamparados, centros de pastoral y capacitación en salud, capellanías en centros asistenciales, etc. A todos estos lugares de encuentro con Jesús doliente, acuden con la alegría que caracteriza a los hijos de Dios. Rostro iluminado, paciencia, misericordia y abnegación caracterizan su trato. Deben ser en su ministerio sagrado reflejo del Amor divino. Y es que si el enfermero profesional, en efecto, atiende a sus pacientes, el Siervo los ama y los hace sentirse amados por Dios. Ésta es una necesidad acuciante en nuestra sociedad donde prima lo bello, lo fuerte, lo sano. Lo feo, lo débil, lo enfermo… los predilectos de Dios son el desvelo de los Siervos. Demos gracia al Dios que alegra nuestra juventud por haber suscitado en su Iglesia a estos Hermanos que oran y trabajan en el Corazón de Cristo y desde Él para la gloria de Dios, la salvación del mundo y la exaltación de la Iglesia Católica.

Actualmente los Siervos de Jesús de la Caridad se encuentran presentes en Colombia, donde tienen su casa de formación, y en Chile. Sin embargo, los enfermos y necesitados se encuentran a lo largo y ancho del mundo. ¡La Caridad de Cristo nos urge! Recemos al Dueño de la mies para que envíe operarios santos y numerosos que transformen el mundo por el Amor y sin rehusar el Sacrificio: si queremos un Jesús sin cruz, hallaremos una cruz sin Jesús.


* Siervas de Jesús de la Caridad (web)

8. Siervos/as del Hogar de la Madre

"Queremos que su Corazón materno sea el fuego que dé calor a nuestra Comunidad. Ningún hijo puede sentir soledad teniendo una Madre tan Buena".

Los Siervos del Hogar de la Madre son una asociación pública de fieles (instituto en formación) aprobados por Mons. José Guerra Campos en la diócesis de Cuenca (España), en 1994. No obstante, los orígenes se remontan al año 1983 cuando unos jóvenes se comprometieron ante la tumba del Apóstol San Pedro en el Vaticano. Bajo la dirección del fundador, el Padre Rafael Alonso Reymundo, que había dado origen al “Hogar de la Madre de la Juventud” (asociación de jóvenes cristianos) del que surgirán los dos institutos religiosos que tratamos, comenzaron su historia.

Los Siervos presentan una espiritualidad de identificación con Jesucristo y transformación en Él, desde el seno de la Virgen María. Quieren hacer de sus almas un santuario exclusivo de Dios. También profesan una espiritualidad marcadamente carmelitana en la unión con Dios a la cual se llega a través de las “nadas” teresianas: dejando a un lado las criaturas para centrarse sólo en Él. Se ponen bajo la protección de la Madre del Carmelo y portan y pregonan la devoción a su Escapulario Santísimo. Los religiosos deben ejercitarse en la práctica de la confianza, abandono y disponibilidad total a la voluntad de Dios manifestada a través de la obediencia a los superiores. Otro de los rasgos de este joven Instituto es su absoluta fidelidad al Romano Pontífice en cuestiones dogmáticas, morales y litúrgicas. Manifiestan abiertamente su adhesión al Papa en estos momentos en los que la Iglesia padece la falta de obediencia en sus ministros y consagrados.


Siempre con el Papa

La misión de los Siervos consiste en la defensa de la Santísima Eucaristía, la defensa del Honor de María Santísima, especialmente en el privilegio de su Virginidad, y la conquista de la juventud para Jesucristo. Organizan convivencias para niños y jóvenes, peregrinaciones, campamentos de verano y tandas de ejercicios espirituales. También se sirven de los modernos medios de comunicación para transmitir el Evangelio de Cristo. Han fundado una revista, un canal de televisión y una emisora de radio. Desde 2006, con vistas a una formación íntegra y ortodoxa, los Siervos estudian en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (Opus Dei) en Roma.

Consagradas para siempre

Las Siervas del Hogar de la Madre preceden por un año en el tiempo a sus Hermanos. También son asociación pública de fieles (instituto en formación) aprobada por Mons. José Guerra Campos en la diócesis de Cuenca (España), en 1994. No obstante, los orígenes se remontan al año 1982 cuando unas jóvenes se comprometen como grupo apostólico ante la tumba del Apóstol San Pedro en el Vaticano.

Su espiritualidad y apostolado son idénticos al de los Siervos, dirigiendo además colegios, residencias de ancianos, catequesis, misiones en Ecuador, etc. Las Siervas estudian en el Teresianum de los Carmelitas Descalzos en Roma.

“Todas aquellas que en el transcurrir del tiempo somos llamadas por Dios a participar como miembros del regalo que el Señor le quiere hacer a su Madre, con mayor perfección, nos unimos formando las Siervas del Hogar de la Madre. Nos ponemos bajo la protección maternal de María para llegar a la Santidad a través del seguimiento de Cristo, en la Iglesia. Y tenemos como misiones específicas: La Defensa de la Eucaristía, la Defensa del Honor de nuestra Madre, especialmente en el privilegio de su Virginidad. Y la conquista de los jóvenes para Jesucristo”.

Los Siervos y Siervas se encuentran presentes en España, Italia, EEUU y Ecuador.

7. Hermanos de San Juan, Comunidad San Juan



"La Comunidad San Juan quiere ser una comunidad de hijos del Padre y de amigos de Jesús, reunida por el Espíritu Santo, para vivir una vida plenamente evangélica en el seguimiento de Cristo y en comunión íntima con Él: vida de adoración y de contemplación cerca de María." (Regla de Vida)

Los Hermanos de San Juan son un Instituto Religioso de Derecho Diocesano dependiente del obispo de Autun (Francia). Nacen el 8 de diciembre, día de la Inmaculada, de 1975 en Lérins, tras un retiro predicado por el P. Marie Dominique Philippe, Dominico. Un grupo de estudiantes de la Universidad de Friburgo comienza a vivir una vida "regular" con la asistencia espiritual de su profesor, el P. Marie Dominique. Éste les busca un Instituto Religioso donde integrarse, pero los jóvenes no quieren disgregarse. En 1978 la Abadía Cisterciense de Lérins obtiene el permiso de la Santa Sede para acogerlos ad experimentum. Allí se empapan del espíritu contemplativo que los caracteriza. Es entonces cuando el P. Marie Dominique escribe la Regla (inspirada en el Capítulo 17 de San Juan) y las Constituciones. En 1982 eran ya ¡80 Hermanos! Dado el gran número de religiosos deciden trasladarse y se establecen en dos antiguos seminarios franceses, uno en Saint Jodard y otro en Rimont, equidistantes los dos de Paray-le-Monial.


P. Marie Dominique, O.P

Los Hermanos de San Juan viven los Consejos Evangélicos de castidad, pobreza y obediencia arraigados en las tres alianzas presentes en el Evangelio Joánico: la Alianza con Jesús en la Eucaristía manifestada en el culto litúrgico (realizan una liturgia marcadamente monástica), la Alianza con la Madre del Señor y la Alianza con el Sucesor de Pedro, el Papa.


"Fuera de los tiempos de encuentro fraterno previstos, y de las exigencias de la vida apostólica, los Hermanos respetarán el silencio exterior como la señal más grande de amor fraterno." (Regla de Vida)

Los Hermanos profesan un gran amor por el estudio de la filosofía y la teología. Tienen especial cuidado de la formación intelectual de sus miembros según la doctrina de los Santos Padres y de Santo Tomás de Aquino. Su objetivo consiste en atender a los grandes problemas que se presentan al hombre actual, dentro de una sociedad alejada de Dios y relativista en lo moral. Ponen toda su inteligencia al servicio del Amor: "Presentar el patrimonio de la fe a los hombres de nuestro tiempo... de una manera comprensible y persuasiva" (Evangelii Nuntiandi, 3), es el objetivo de su misión apostólica.


Los Hermanos saben que la finalidad de su consagración es ante todo una vida de unión con Cristo, en el silencio, la adoración y la sed de contemplación. No obstante, también están llamados al apostolado, diverso según los dones propios de casa Hermano. Su presencia apostólica se realiza en pequeños prioratos, de aproximadamente seis miembros, donde dan testimonio de caridad fraterna, entregados a la contemplación y el apostolado. A pedido de los obispos, los Hermanos fundan sus prioratos apostólicos con diversas misiones: casas de retiro, escuelas de oración, capellanías en centros educativos, religiosos y hospitalarios, parroquias, enseñanza, obras de caridad, misiones ad gentes... y todo aquello que sea necesario para servir a la Iglesia Universal en sus necesidades.


"En los lugares de desierto, que serán guardados celosamente por la Comunidad como su perla escondida, cada Hermano podrá descubrir el lazo secreto que une su corazón con los Corazones de Jesús y de María, para poder vivir de este lazo aún más." (Regla de Vida)

También tienen casas especiales de recolección denominadas "desiertos", donde llevan una vida contemplativa y escondida. Además, todos los lunes son día de desierto en los prioratos apostólicos, y se dedican a la vida de oración y adoración silenciosa.


Hermanas Contemplativas de San Juan

Junto a los Hermanos surgen las Hermanas Contemplativas en 1982, que “escondidas en Dios” por María y en Ella, son el corazón de la familia San Juan y las guardianas del fervor contemplativo. Finalmente, tenemos a las Hermanas Apostólicas de San Juan, asociadas a la vida apostólica de sus Hermanos o con actividades propias al servicio de la Iglesia: "Consagrarse a Dios, al servicio de la Iglesia, llevar una vida común para ejercer plenamente la caridad fraterna, enrrovigarse más y más en el misterio de la Eucaristía, el misterio de María y el de Pedro en la persona del Santo Padre y de los obispos" (Constituciones 25).


Hermanas Apostólicas de San Juan

En 2006, los Hermanos eran 531 con 365 profesos perpetuos (221 sacerdotes), y el resto en formación (en noviciados y centros de estudio). La edad media en la Congregación es de 37 años. Las Hermanas Apostólicas son 464 y las Contemplativas 316. Se encuentran repartidos por Europa (Francia, Austria, Bélgica, Lituania, Holanda, Rumania, Italia y Suiza), América (Canadá, EEUU, México, Cuba y Brasil), Asia (Corea del Sur, Filipinas, India y Taiwan) y África (Camerún, Costa de Marfil, Guinea, Senegal y Togo).

6. Servidores de Jesús y María

"Yo hice dimisión de mi pobre voluntad en las manos de la Virgen Santa. María es el verdadero modelo de las almas religiosas. Ella es la dispensadora de todas las gracias." (Padre Lamy)
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Los Servidores de Jesús y María son una congregación religiosa de derecho diocesano aprobada en la diócesis francesa de Beauvais en 1948. Sin embargo, sus orígenes se remontan a unos cuantos años atrás. Un sacerdote francés, el Padre Juan Eduardo Lamy, había tenido la inspiración de la Santísima Virgen en 1909 de fundar una congregación religiosa dedicada al culto litúrgico y el apostolado. En 1930 consigue reunir un grupo de jóvenes que resultan ser indisciplinados y poco serios para el proyecto que Dios le pedía. El proyecto de la congregación quedó destruido y el Padre Lamy recibía el abrazo del Padre Eterno el 1 de diciembre de 1931. Durante diez años el proyecto fundacional quedará sepultado. En 1941 Charles Emmenecker reúne otro grupo de jóvenes con la intención de volver a intentar la fundación. Se instalan ese año en la antigua abadía cisterciense de Ourscamp, actual Curia Generalicia. Tras serias dificultades (la congregación quedó reducida a cinco miembros en 1961), en 1971 comienza el reflote con la llegada de nuevos candidatos que sin duda buscaban un instituto tradicional ante el desorden postconciliar. A partir de 1988 la pequeña congregación asiste a una ligera expansión con la fundación de Argentina y Alsacia, hasta nuestros días.

Servidores de Jesús y María

Servidoras de Jesús y María

La espiritualidad del pequeño instituto hunde sus raíces en dos grandes Santos franceses, San Bernardo de Claraval y San Francisco de Sales. Del Santo cisterciense recogen el amor por la sencillez y la humildad (San Bernardo quería volver a lo esencial de la Regla de San Benito sin dejarse dispersar por todo lo que podía deleitar a la sensibilidad y alejarlo de Dios. Por esto preconiza sobriedad y silencio), la preocupación por la unanimidad de los corazones en la voluntad común del sentir de la comunidad (no a la voluntad propia) y el amor por la Santísima Virgen. Como maestro espiritual toman a San Francisco de Sales del que aprenden a abandonarse a la voluntad de Dios tal cual está comunicada en la Santa Escritura, la enseñanza de la Iglesia y las inspiraciones del Espíritu Santo. En la vida cotidiana, las circunstancias y las necesidades son también los canales ordinarios por los cuales Dios santifica a los Servidores.

Los Servidores, como el siervo de Yahvé que ofrece su sufrimiento por los pecadores, se entregan en oblación por la salvación del mundo en una vida semi- escondida. El Evangelio presenta dos Proto- Servidores de Jesús y María: San José y San Juan, el primero en una vida escondida, y el segundo en una vida apostólica. Los Servidores quieren aunar ambos ejemplos: orar en la intimidad con Cristo para darlo luego al mundo. Las actividades apostólicas que realizan son diversas: predicaciones y dirección espiritual, capellanería, campamentos y juegos educativos, peregrinaciones y grupos de oración, círculo de estudio, retiros, misiones, tercera orden, etc...

Pero ante todo el Servidor está llamado a rendir culto digno a la Majestad de Dios en virtud de la naturaleza conventual de su vocación: Oficio Divino completo en el coro, Santa Misa, Rosario, Lectio Divina, etc., marcan los tiempos de la jornada diaria. Y esencial a la conventualidad es la vida fraterna en comunidad, primer testimonio que los Servidores quieren llevar al mundo: testimoniar a Cristo, viviendo en comunidad fraternal a ejemplo de la primera comunidad apostólica que “tenía un solo corazón y una sola alma” (Ac 4, 32). De aquí surge también la caridad que se expresa en el perdón y la corrección fraterna, en la ayuda mutua y en la cooperación en las tareas apostólicas.

Actualmente los Servidores de Jesús y María son 35 religiosos, con una edad media de 45 años, repartidos en tres casas en Francia y Argentina. En 1995 nació la rama femenina, las Servidoras de Jesús y María.


5. Hijas de Santa María del Corazón de Jesús



“Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús”


"Los jóvenes auténticamente cristianos, de todas las épocas, buscan un ideal sublime y exigente por el que sean capaces de abandonarlo todo para seguir a Cristo. Por eso, nosotras deseamos con humildad, alegría y convicción, dar un fuerte testimonio de vida consagrada, desde la oración y el apostolado." (Madre María de Jesús)


Las Hijas de Santa María del Corazón de Jesús son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio erigido como tal en 1998. Su fundadora es la Madre María de Jesús Velarde. El Instituto tiene su origen en las Hijas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús, fundadas por el Padre Chevalier en 1874 en Issoudum (Francia), de las que la Provincia de España se separa para dar vida a la nueva Congregación.


Tienen por carisma dar a conocer y hacer amar por todos los hombres el Corazón de Nuestro Señor Jesucristo. Se consagran al Amor Trinitario de Dios, en unión con Santa María para, en correspondencia al Amor del Corazón de Jesús, rendirle un culto de adoración, amor y reparación, especialmente en la Eucaristía, participando en su misión de amor redentor, y manifestando en la propia vida, los sentimientos del Corazón de Jesús.


"Queremos vivir, desde el anonadamiento por amor al Reino que vendrá, el impulso misionero que nos reclaman las necesidades de toda la Humanidad: pastoral en situaciones de fe viva, de evangelización y de reevangelización. Deseamos mantener las obras apostólicas estables, que son expresión genuina de nuestro carisma. Aspiramos ser, con María, reparadoras y adoradoras del Corazón de Jesús, identificándonos con Él para manifestar a los demás sus sentimientos, bajo la apremiante inspiración de nuestro Lema: "Ametur ubique terrarum Cor Jesu Sacratissimum". (Const. Cap. V)

Colegios, hogares para huérfanas, obras de caridad, catequesis, grupos de oración y obras que contribuyan a fomentar el amor y la unión con la Iglesia Universal y especialmente con el Romano Pontífice, son sus campos de apostolado. Trabajan también en la administración doméstica de varios Seminarios Mayores y Menores, en residencias sacerdotales, casas de espiritualidad y en Nunciaturas Apostólicas.

El Instituto se encuentra presente en España, Italia, México, Chile, Perú, Guatemala, El Salvador y EEUU.


Email (Noviciado España): piedrasvivas-es@hsmcj.org
Email (Noviciado Perú): peru@hsmcj.org
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4. Hermanas de la Cruz (Compañía de la Cruz)



"Nuestro país es la Cruz; en la Cruz voluntariamente nos hemos establecido y fuera de la Cruz somos forasteras".
(Santa Ángela, Carta del 19-2-1885)

Las Hermanas de la Compañía de la Cruz son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio fundado por Santa Ángela de la Cruz el 2 de agosto de 1875, fiesta de Nuestra Señora de los Ángeles, en Sevilla (España). En su primer convento, un pobre cuartito con derecho a cocina, Santa Ángela comenzó su andadura al servicio de los más pobres. Pronto le seguirían piadosas mujeres a la sombra de la Cruz, hasta hoy.


Santa Ángela supo que la vida de sacrificio y abnegación a la que estaban llamadas por el Padre no podría llevarse a cabo sin una vida de oración intensa y una observancia religiosa cuasi angelical. La Congregación, de marcada impronta franciscana, presenta un espíritu fuertemente contemplativo: Santa Misa, Oficio Divino, dos horas diarias de oración, prácticas devocionales comunitarias y personales… De este modo viven intensamente unidas a Dios para poder darlo con palabras y obras a los demás.


En el capítulo primero de sus Constituciones, aprobadas por San Pío X en 1908, se cita que "El fin especial o distintivo de esta Congregación, es promover con la divina gracia la salvación de las almas entre los pobres, a quienes las Hermanas considerarán y amarán como a sus amos y señores. Por ganar sus almas aplicarán su vida apostólica a la visita diaria de enfermos necesitados a domicilio, asistiéndolos en sus necesidades espirituales y materiales. Y también, a la gratuita y cristiana educación de niñas pobres, en internados de huérfanas y en escuelas diurnas y nocturnas". Por ello, las puertas de los conventos de las Hermanas están siempre abiertas para atender a los necesitados. Las Hermanas de la Cruz continúan así el camino de atención a los pobres en los ministerios que Santa Ángela les señaló:

- Visita a enfermos y necesitados a domicilio, acompañándolos en sus propias casas, asistiéndolos, preparándoles el alimento, velándolos, curándolos, aseándolos y llevándoles el consuelo de Cristo que los ama y se preocupa por ellos.
- Residencias para ancianos desvalidos.
- Internados para la niñez desamparada, donde reciben instrucción cristiana y una educación para su futuro.
- Catequesis, talleres de formación, dispensarios, etc.
- Ser sal en el mundo, testimonio de desprendimiento, de pobreza, de humildad, de vida religiosa íntegra y coherente.


"La pobreza, llevada a su mayor perfección, pone al alma en una desnudez tan completa de lo terreno, que parece que no toca con los pies a la tierra". (Santa Ángela, Carta anual de 1916)


Noviciado de Sevilla

Las Hermanas de la Cruz son gloria de la Iglesia en España. Hijas fidelísimas de la Iglesia y guardianas del carisma que recibieron de su bendita fundadora. No cedieron a la tentación de poder llevar una vida más cómoda refugiadas en las erróneas interpretaciones que muchas Congregaciones hicieron de la llamada a la renovación religiosa tras el Concilio Vaticano II. Trabajan con sus manos y se desgastan por el Reino en lo específico de sus apostolados caritativos. Escribía Santa Ángela en 1925:

"Y después de los cien años, la persona que vea una Hermana de la Cruz pueda decir: Se ve a las primeras, el mismo hábito exterior y el mismo interior; el mismo espíritu de abnegación, el mismo de sacrificio... Son las mismas, la Providencia para los pobres; dan de comer al hambriento, visten al desnudo, buscan casa a los peregrinos, visitan a los enfermos, los limpian, los asean, los velan sacrificando su reposo”.


Y efectivamente, las actuales Hermanas han velado para que esto sea así, que no es otra cosa que atender a las leyes de la Iglesia, la Tradición de la vida religiosa… cumplir la voluntad del Padre. Todo ello dentro de una profunda vida de pobreza y penitencia, y es que las Hermanas no cuentan para sufragar sus ministerios y sostener sus vidas más que con la limosna que piden de puerta en puerta. Mas su Divino Esposo no las abandona y las provee de lo necesario tanto para ellas como para sus pobres. La gente las ama y es que con su mero testimonio visible ya realizan un apostolado más efectivo que el de muchas otras religiosas aseglaradas. Siguen guardando celosamente la austeridad que guardó Santa Ángela: observando abstinencia durante toda la vida, viviendo de la caridad, sin poseer bienes materiales, vistiendo el santo hábito que estableciera la Santa, etc. Por esta fidelidad inusitada son bendecidas por el Padre y amadas por el Pueblo de Dios


En la actualidad, la Compañía de las Hermanas de la Cruz tiene cincuenta y tres casas. Los países donde se encuentran presentes son España, Italia y Argentina. En España se encuentran en las comunidades de Andalucía, Madrid, Valencia, Castilla y León, Castilla La Mancha, Galicia y Canarias. Las Hermanas son alrededor de 700 y tienen su noviciado con medio centenar de novicias en Sevilla.


Contacto (se requiere escribir por correo):

- Hermanas de la Cruz- Curia General
C/ Sor Ángela de la Cruz, 4
41003 Sevilla
España