173. Discípulos Misioneros de Cristo

San Francisco predicando a los sencillos

Los Discípulos Misioneros de Cristo son una Sociedad de Vida Apostólica de Derecho Diocesano fundada por el P. Héctor Hugo Vásquez Márquez, en 2005, en el Vicariato Apostólico de Puerto Gaitán- Cumaribo (Colombia). La Comunidad está formada por sacerdotes y hermanos.

Los Discípulos tienen por camino de vida la Regla de la Tercera Orden Regular de San Francisco, y siguiendo a Jesucristo según el estilo del Poverello, se caracterizan por mostrar una imagen de la Iglesia cercana, sencilla, humilde y en alegría. Como servidores del Reino de Dios en medio de su pueblo amado, comparten, viven y celebran la gracia y la presencia de Dios en ellos, desde ellos y con ellos, buscando hacer vida la petición de Cristo al Padre Celestial: “Padre, que estos que me has dado, sean uno conmigo, así como yo soy uno contigo; para que todos se salven”. La humildad es una virtud fundamental para los Discípulos ya que permite la cercanía y la sencillez a través de la manifestación de una vida fraterna en la alegría. Es pues la alegría de corazón la presencia de la acción del Espíritu Santo en sus fraternidades.

Su apostolado está dirigido a la formación integral en la fe de los seglares para que asuman una vida apostólica activa, redescubriendo que ellos también son Discípulos Misioneros de Cristo por la gracia bautismal, que los incluye entre los hijos de Dios y los constituye co-herederos del Reino. Con especial énfasis se dedican a la proclamación del Santo Evangelio en medio de los más vulnerables de nuestro mundo a través de la misión ad gentes y la misión en la ciudad, la formación espiritual y teológica, la educación escolar y tecnológica, los medios de comunicación, la pastoral parroquial, etc. Se encuentran presentes en varias casas- que ellos denominan Casas de Servicio Social Misionero- en Colombia, Chile y Reino Unido.
...
Su hábito consiste en un sayal beige con escapulario marrón y capucha del mismo color.

Más oración y formación litúrgica

En la fiesta de la Presentación del Señor (2/II/2010), el Cardenal Prefecto para los Institutos de Vida Consagrada, Franc Rodé, anunció que su Dicasterio está preparando dos documentos. Un primero, tratará sobre la necesidad de la oración y contendrá una parte dedicada a la formación litúrgica de los religiosos; y un segundo, abordará la cuestión de la vocación de los Hermanos Laicos (legos, conversos, donados, coadjutores) en las comunidades religiosas.

El origen del primer documento, sobre la oración y la liturgia en la vida religiosa, surge de la constatación escandalosa de que muchos religiosos y religiosas no oran, no rezan o lo hacen mal, ni respetan las leyes de la Iglesia en materia litúrgica. Los espacios de oración, tanto de la rezada (como el Oficio Divino) como de la oración mental, han sido supeditados a toda esa amalgama de activismo pseudoapostólico (o simplemente de inactividad de cualquier tipo), que como no está fundamentado en la oración, a penas da fruto alguno. Lo triste de este asunto es que dicho documento será recibido y aceptado en aquellas comunidades que precisamente oran, rezan y cuidan la Liturgia. Entre aquellos que ni oran, ni rezan, y se inventan la Liturgia a su gusto, el documento caerá como en saco roto. Esta es la realidad de esa vida religiosa tan activa, tan progresista, tan moderna y autónoma. ¿A qué va a venir Roma a decirles lo que tienen que hacer?

* Dice el Cardenal:

"Algunos dicen que actualmente los religiosos rezan demasiado poco. Yo no lo sé, no sé si es verdadero y ciertamente espero que no lo sea. La oración presenta hoy dificultades que, tal vez en un tiempo pasado, en un tiempo en que el ritmo de la vida era un poco más humano y no había tanto stress, no había tanto rumor, no existían. Tal vez la oración, el recogimiento, la concentración, el pensamiento, la mente que se elevaba hacia Dios, eran mucho más fáciles. Hoy, en un mundo tan movido como el nuestro, la oración se hace ciertamente más difícil.

Nosotros debemos poner el acento en la absoluta necesidad de la oración en la vida espiritual de un consagrado y de una consagrada. Queremos tratar de hacer esto con la realización de un documento que estamos preparando.

Hay también otro punto de vista: el Cardenal Cañizares, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, ha tenido la idea– que me ha propuesto– de hacer un documento interdicasterial, con una primera parte confiada a nuestro Dicasterio y una segunda a cargo del Dicasterio de Culto Divino, sobre la formación litúrgica de los religiosos y de las religiosas. También esto me parece de gran importancia porque, por una parte, hay una cierta “ignorancia”, una cierta falta de conocimiento y de formación litúrgica en los jóvenes religiosos y religiosas; por otra, hay también “fantasías” litúrgicas que no siempre son de buen gusto y que no corresponden al deseo y a la voluntad de la Iglesia y al espíritu mismo de la Liturgia. Por lo tanto, ciertas correcciones parecen necesarias. Esta parte será tarea de la Congregación para el Culto Divino y haremos juntos un documento único, compuesto de dos partes, una referida a la oración y la otra referida a la formación litúrgica. Pienso que ambas partes son necesarias y serán– así lo espero– de provecho para la vida espiritual de los religiosos y las religiosas".

Benedicto XVI y la Vida Religiosa VII


Extractos de la homilía del Romano Pontífice Benedicto XVI en la fiesta de la Presentación del Señor (2/II/2010), día de la Vida Consagrada, en las Vísperas celebradas en la Basílica de San Pedro.

- …la oblación del Hijo de Dios – simbolizada por su presentación en el Templo – es modelo para todo hombre y mujer que consagra toda su propia vida al Señor. El objetivo de esta Jornada es triple: ante todo alabar y dar gracias al Señor por el don de la vida consagrada; en segundo lugar, promover su conocimiento y estima por parte de todo el Pueblo de Dios; finalmente, invitar a cuantos han dedicado plenamente su propia vida a causa del Evangelio a celebrar las maravillas que el Señor ha obrado en ellos.

- La vida consagrada, de hecho, testimonia y expresa de modo “fuerte” precisamente la mutua búsqueda de Dios y del hombre, el amor que les atrae; la persona consagrada, por el mismo hecho de existir, representa como un “puente” hacia Dios para todos aquellos que la encuentran, una llamada, un envío. Y todo esto en base a la mediación de Jesucristo, el Consagrado del Padre. ¡El fundamento es Él! Él, que ha compartido nuestra fragilidad, para que nosotros mismos pudiésemos participar de su naturaleza divina.

- Las personas consagradas están llamadas de modo particular a ser testigos de esta misericordia del Señor, en la que el hombre encuentra su propia salvación. Estas mantienen viva la experiencia del perdón de Dios, porque tienen conciencia de ser personas salvadas, de ser grandes cuando se reconocen pequeñas, de sentirse renovadas y envueltas por la santidad de Dios cuando reconocen su propio pecado.

- …las comunidades que viven en la clausura, con su compromiso específico de fidelidad en el “estar con el Señor”, en el “estar bajo la cruz”, llevan a cabo a menudo este papel vicario, unidas al Cristo de la Pasión, tomando sobre sí los sufrimientos y las pruebas de los demás y ofreciendo con alegría todo por la salvación del mundo.

- …queremos elevar al Señor un himno de agradecimiento y de alabanza por la misma vida consagrada. Si esta no existiese, ¡cuánto más pobre sería el mundo! Más allá de las valoraciones superficiales de funcionalidad, la vida consagrada es importante precisamente por su ser signo de gratuidad y de amor, y esto tanto más en una sociedad que corre el riesgo de ser sofocada en el torbellino de lo efímero y de lo útil.

- …en íntima comunión espiritual con la Virgen María: mientras la contemplamos en el acto de presentar al Niño Jesús en el Templo, la veneramos como primera y perfecta consagrada, llevada por ese Dios a quien lleva en brazos; Virgen, pobre y obediente, dedicada toda a nosotros, porque es toda de Dios. A su escuela, y con su ayuda maternal, renovamos nuestro “aquí estoy” y nuestro “hágase”. Amén.

Cristo "me atrae hacia Sí" para unirse a mí, a fin de que aprenda a amar a los hermanos con su mismo Amor (Benedicto XVI)

172. Orden de la Visitación de Santa María, Salesas

El espíritu de la Salesa
“Un espíritu que no busca sino a Dios y tiende continuamente a unirse a Él, independiente de todo, excepto del beneplácito divino; un espíritu de profunda humildad para con Dios y de gran dulzura para con el prójimo; un espíritu que no pone el acento en las austeridades exteriores. Las Hermanas deben suplirlas con el renunciamiento interior, y con una gran sencillez y alegría en la vida común”. (S. Francisco de Sales)

La Orden de la Visitación de Santa María fue fundada en 1610 por San Francisco de Sales y Santa Juana Frémyot de Chantal, en Annecy (Francia). Hoy en día se discuten las intenciones fundacionales de ambos Santos, sugiriendo que aspiraban a crear una comunidad de mujeres que uniesen contemplación y apostolado con los pobres a los que “visitarían” en sus casas (de ahí el nombre de la Orden). Sin embargo, esta forma de vida para mujeres era impensable en aquella época. Debían ser monjas, enclaustradas y sujetas a una Regla de vida.

“Sed, pues, firmes, fuertes, constantes, invariables y permaneced así…” (S. Francisco de Sales)
*
Sea como fuere, la Orden se estableció como monástica y sus miembros, monjas de clausura papal. No obstante, algo que diferenció a las Salesas de las monjas de otras Órdenes (como Carmelitas o Clarisas) fue que descartaron las grandes penitencias corporales y otras costumbres excesivamente rígidas y austeras. De este modo, eran y son bienvenidas a la Visitación mujeres con salud débil, incluso enfermas, y vocaciones de edad avanzada. Las salesas unieron a su vocación contemplativa, pequeñas actividades apostólicas que no violaran la clausura, tales como la educación femenina o las obras de caridad en el mismo monasterio.

Las Salesas siguen la Regla de San Agustín que es interpretada a la luz de las Constituciones que escribió San Francisco de Sales, y el Libro de Costumbres de Santa Juana. La suavidad relativa de la Regla se veía compensada por la insistencia en la práctica de la humildad, de la caridad, la lucha contra el egoísmo y el amor propio para lograr que el alma, libre de todos los lazos, estuviera totalmente disponible a la acción divina.

La espiritualidad de la Orden se fundamenta pues en la humildad ante Dios y la dulzura para con el prójimo. Ambas virtudes se encuentran en la Caridad de Cristo y de María. Por eso, la Salesa debe renovar constantemente la actitud de María en el Misterio de la Visitación: servicio, humildad, dulzura, abandono y sencillez.

"Las religiosas de la Visitación que tengan la dicha de observar fielmente sus reglas, podrán llevar con verdad el nombre de Hijas Evangélicas, particularmente establecidas para ser las imitadoras de las dos virtudes más amadas del Sagrado Corazón del Verbo Encarnado: la dulzura y la humildad, que son como la base y el fundamento de la Orden y les dan el privilegio particular y la gracia incomparable de llevar el título de Hijas del Corazón de Jesús". (Santa Juana)
*
Otro de los pilares de la Orden es la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, pues el Señor escogió a una Salesa, Santa Margarita María de Alacoque, como confidente de sus revelaciones sobre el amor ardiente del Corazón del Salvador.

Visitación de Vitoria (España)
*
Cada Monasterio de la Visitación es autónomo y desde 1953 se encuentran federados según los deseos de la Sponsa Christi del Venerable Pío XII. La Orden está extendida por varios países (ver aquí). En España existen 19 monasterios de la Visitación (ver aquí).

171. Frailes Capuchinos Recoletos



“Los miembros de esta Fraternidad se proponen ante todo buscar la perfección de la caridad, es decir, tender fervientemente a la santidad de vida para la mayor Gloria de Dios, de acuerdo a la espiritualidad franciscano-capuchina, acentuando la sublime Cátedra de Belén, como camino de recolección” (Estatutos nº2)

La Fraternidad de Belén de Frailes Capuchinos Recoletos es una Asociación Pública de Fieles iniciada por Fray José Miguel Padilla en 1996, en la Diócesis de Santa Rosa la Pampa (Argentina). La Comunidad surge como respuesta al llamado del Concilio Vaticano II de volver a los orígenes, abrazando en este caso la radical vida consagrada que marca la Regla de San Francisco y las tradiciones franciscanas capuchinas.

Los Frailes Capuchinos Recoletos creen que la escuela del Seráfico Padre San Francisco, que tantos Santos y Santas ha dado a lo largo de la historia, tiene plena vigencia y urge, en nuestro tiempo desacralizado e impregnado de materialismo, a vivir la caridad de Cristo según le fue inspirado al Santo Fundador. Los Hermanos viven según el estilo de vida conventual: celebración en común del Oficio Divino, una hora de adoración a Jesús Sacramentado para reparar los ultrajes e indiferencias que recibe en el Augusto Sacramento, Santa Misa, recreación comunitaria… y apostolado.

La oración y la penitencia, el espíritu de reparación, la alegría de la radicalidad del Santo Evangelio, el decoro y fidelidad a las normas de la Santa Sede sobre celebraciones litúrgicas, la caridad fraterna y el silencio, son características que los Hermanos desean vivir en fidelidad a las intenciones fundacionales de San Francisco. Así, con la gracia de Dios, acentúan más el aspecto conventual y contemplativo. Usan el santo hábito capuchino, como signo de su consagración y como manifestación de su ruptura con el espíritu del mundo.

La Fraternidad profesa una profunda devoción a la Inmaculada Virgen María, Causa de nuestra alegría. A Nuestra Señora está consagrada la Fraternidad y cada uno de los frailes. Tienen como Celestial Patrono a San José y veneran de modo particular al Arcángel San Miguel y a todos los Santos de la Familia Franciscana.

En la actualidad, la Fraternidad consta de cerca de 20 frailes (sacerdotes y hermanos) que residen en 3 conventos de Argentina: Nuestra Señora de Belén en Gral. San Martín (02925 497355), La Pampa; San Antonio en La Plata Pcia BsAs (0221 427355); y la Inmaculada en Int. Alvear (02302 481034), La Pampa.


* Frailes Capuchinos Recoletos (web)
* E-mail: frecoletos@yahoo.com.ar

Fray Antonio de Lugo, Monje Jerónimo

Hace días que falleció Fray Antonio de Lugo O.S.H., monje Jerónimo (el 9 de diciembre de 2009), a los 91 años de edad. Su muerte quizá haya pasado desapercibida pero con él se va una egregia figura de la vida consagrada en España. Reproducimos un artículo de Santiago Barco publicado en el blog http://desdemicampanario.blogspot.com/ . Gracias Fray Antonio por su testimonio. Intercede desde el Cielo para la renovación de la vida consagrada en nuestro país, y en especial por la Orden de San Jerónimo (ver aquí) que, hoy por hoy, sufre con dolores de parto.

***

Conocí a Fray Antonio de Lugo en la década de los ochenta, cuando yo era un joven estudiante de Derecho y él un viejo monje retirado en el Monasterio de Yuste, ya liberado de todos sus cargos y responsabilidades en la Orden de San Jerónimo. Este hecho me permitió frecuentar con cierta asiduidad su compañía tanto en el Monasterio de Yuste como en los Monasterios de las Salesas o de las Jerónimas de Madrid, donde él celebraba la Santa Misa en sus frecuentes visitas al médico.

Cuando me llamaron las Monjas Jerónimas –a las que siempre estuvo tan unido- para comunicarme su fallecimiento –que no por esperado ha dejado de ser un duro golpe- vinieron a mi memoria tantos recuerdos de este monje ejemplar, santo sacerdote y español de bien, a quien tanto debo en mi vida espiritual. No en vano el fue quien ofició en mi boda y bautizó al primero de mis hijos en otro memorable Monasterio madrileño: el de San Ildefonso de las Monjas Trinitarias. Escribimos, pues, con sobrecogimiento y gratitud filial.

Hijo de un oficial de Infantería, vino al mundo nuestro monje en Lugo el 13 de junio de 1918. Siguiendo los destinos de su padre, la familia pasa de Galicia a África y de allí a Madrid en 1931 donde Antonio Manuel Rio Vilas realiza su carrera en la Escuela de Periodismo de El Debate.

En 1936 el Alzamiento le sorprende en la Capital, siendo forzado a enrolarse en las filas del ejército republicano, pero –espantado de luchar con quienes profanaban y destruían templos, asesinando a los ministros de Dios- consigue zafarse y se incorpora a la Falange clandestina donde, con riesgo de su vida, trabaja por la victoria y logra evadirse de una checa cuando le iban a asesinar.

Monasterio de Sta. María del Parral

Llegada la paz y restablecida la libertad para la Iglesia en España, Antonio Vila siente la llamada de Cristo al sacerdocio e ingresa en el Seminario de Madrid en 1939, pero deseando llevar una vida de más íntima amistad con Dios en el silencio y la oración, ingresa en 1941 como Monje en el Monasterio de Santa María del Parral de Segovia, donde la restauración iniciada por Fray Manuel de la Sagrada Familia unos años antes estaba a punto de fracasar tras el martirio de este sacerdote en Paracuellos del Jarama.

Alma de la restauración jerónima

Cuando, en el lenguaje de los monjes, “deja el siglo” para retirarse al claustro, siguiendo la costumbre jerónima pasa a llamarse Fray Antonio de Lugo. En junio de 1946 recibe la Ordenación sacerdotal y meses después una grave crisis sacude la Orden y Fray Antonio es nombrado Prior General. Debe expulsar a un grupo de monjes disolutos que vivían en el Monasterio y hacer frente a una delicada situación financiera. Son tiempos difíciles de mucho sufrimiento y penuria económica en los que el Padre Lugo no puede ni comprarse las medicinas que le receta el médico, pues ha de hacer frente con esos recursos a otros gastos de la Comunidad monacal. Como Prior de El Parral debe retomar la refundación de la Orden, empapándose en las fuentes de la tradición jerónima. En esta labor conoce y cuenta con la ayuda de prelados como Herrera Oria, Casimiro Morcillo, García Lahiguera, Marcelo González, Bueno Monreal, Guerra Campos, Laureano Castán… Lo mejor y más granado del Episcopado español.

Monasterio de Sta. María de Yuste
*
Como Prior de diversos monasterios primero y como General de la Orden después, obtiene la ayuda de las autoridades para restaurar y abrir nuevos cenobios según se van consolidando las comunidades de monjes. Para tal fin despacha con Franco, Carrero Blanco y otros dignatarios de los que obtiene siempre favorable respuesta y generosa ayuda.

Poco a poca la Orden se va afianzando. Fray Antonio fue fundador: abre en Salamanca el Colegio Mayor de Nuestra Señora de Guadalupe para que los monjes que estudian en la Universidad Pontificia puedan llevar vida monacal, funda San Isidoro del Campo en Santiponce (Sevilla), restaura San Jerónimo de Yuste (1958) y en 1964 inicia la fundación de Santa María de los Ángeles en Jávea (Alicante). En 1965 restaura la vida jerónima en el monumental monasterio de San Jerónimo de Granada, que posteriormente fue ocupado por las monjas de la Orden, hasta hoy.

Monasterio de San Isidoro de Santiponce

La crisis postconciliar

Llega el Concilio Vaticano II y el Padre Lugo entiende, como no puede ser de otro modo, que la renovación de la vida religiosa ha de realizarse desde la fidelidad a la Tradición y al Magisterio. Pero soplan malos tiempos para los sacerdotes fieles y Fray Antonio comienza otro nuevo calvario de incomprensiones al negarse a aceptar reformas ajenas al espíritu de la Orden de San Jerónimo y a la Tradición de la Iglesia. Solicita permiso para retirarse a un Monasterio con los monjes que deseen vivir el espíritu tradicional jerónimo, pero no lo obtiene.

En el noble combate por defender la sana Doctrina frente al modernismo surge la Hermandad Sacerdotal Española, que llegó a contar con cerca de 7000 sacerdotes y religiosos en España, con los que Fray Antonio colabora estrechamente mediante artículos y conferencias.

Madre Cristina de la Cruz (Arteaga)
1902-1984
Renovadora de las Monjas Jerónimas,
apoyo incondicional de Fray Antonio
*
Así, mediando los años ochenta como dijimos antes, Fray Antonio de Lugo pasó a un segundo plano y fue quedando sin cargos en la rama masculina, trasladándose del Monasterio de El Parral –del que era capitular- al de Yuste para evitar participar en ciertas decisiones que no podía compartir. En esta época, a la crisis general que padece la Iglesia en el postconcilio se une la de la Orden Jerónima: comienzan las defecciones, los monjes que quieren mantener el espíritu de siempre y ya no lo encuentran en esos Monasterios salen a buscarlo fuera, cierran Santiponce y Jávea… pero la sangría no para hasta nuestros días, donde apenas un puñado de heroicos monjes visten el hábito de San Jerónimo, de modo que no me parece descabellada la opinión de un correligionario que me decía estos días que con el Padre Lugo, si Dios nuestro Padre no lo remedia, se enterraba la Orden de San Jerónimo.

Apóstol contemplativo

Un accidente de coche, el hundimiento sobre su cama del techo de un monasterio (le rescataron ensangrentado de los escombros), una operación de columna y diversas dolencias le obligan a trasladarse con frecuencia de Yuste a Madrid, para ser atendido por los médicos. Aprovecha para hacer un fructífero apostolado: conferencias, retiros, dirección espiritual, artículos en Iglesia-Mundo, Roca Viva, Vida Espiritual, El Alcázar etc.

De su prolífica literatura espiritual cabe destacar “María Teresa. Fisonomía de un alma grande”, “Martirologio español, Madrid”, escrito en 1974 cuando muchos se avergonzaban de nuestros mártires, “El santo propósito” donde expone la verdadera vida religiosa frente a interpretaciones filoprotestantes, “El precio de una victoria” sobre la Cruzada del 36, “En tierra firme”, “Estirpe de Dios” o “Sexualidad y madurez personal”.

Con Fray Antonio de Lugo se nos va uno de los últimos sacerdotes de esa generación ejemplar y prolífica que tanto bien ha hecho a la Iglesia y que tantas cosas buenas han salvado del huracán. Que desde el Cielo –pues escribo esto con la esperanza cierta de que esté ya gozando de la paz del buen Dios a quien consagró su vida- interceda por nosotros, por la Iglesia, por la Orden Jerónima y por España, a la que tanto amó.

Claustro "vacío" de Yuste

170. Fraternidad Arca de María

Esclavas del Divino Amor

La “Fraternidad Arca de María” es una Asociación Pública de Fieles fundada por el P. Rodrigo María y la Madre Clara del Inmaculado Corazón de María, en 2003 (Brasil). La Fraternidad está compuesta por una rama consagrada: los Esclavos y Esclavas del Divino Amor (Hermanos y Hermanas); y una rama de seglares que viven el mismo espíritu.

Esclavos del Divino Amor

La Fraternidad tiene por carisma la vivencia y la propagación de la Consagración Total a la Santísima Virgen según el espíritu de San Luis María Grignion de Monfort (la esclavitud mariana). Teniendo a Santa María como Madre y Señora, los Hermanos y Hermanas colaboran al triunfo del Inmaculado Corazón y el establecimiento del Reinado Eucarístico de Jesús. Este carisma es especialmente vivido en la Adoración amorosa y reparadora del Santísimo Cuerpo Eucarístico de Cristo, especialmente por la reparación de las ofensas cometidas por los sacerdotes.

Su misión evangelizadora se completa en la acogida y el cuidado de los pobres y niños abandonados, la colaboración en parroquias, la catequesis, los grupos de oración, etc.

Alegría y sencillez franciscanas
*
El estilo de vida de la comunidad está informado por el espíritu de San Francisco de Asís (su Celestial Patrón): pobreza, sencillez, alegría y amor a la Iglesia y al Vicario de Cristo, el Papa. En este mismo espíritu franciscano, los Hermanos y Hermanas cuidan con especial esmero la Divina Liturgia. Sus celebraciones están marcadas por la belleza (de ornamentos, vasos sagrados...) y el respeto de lo Sagrado. Siguiendo fielmente las catequesis litúrgicas del Papa Benedicto XVI, todos comulgan de rodillas y en la boca. Los sacerdotes celebran la Santa Misa Novus Ordo Versus Deum (con el altar empotrado al retablo o pared).

"Sin Mí, no podéis hacer nada" (Jn 15,5)

La Fraternidad está presente en Brasil, Mozambique, Portugal, España e Italia.

* Fraternidad Arca de María (web)

* Contacto en España:

Parroquia de El Salvador
Plaza del Salvador s/n
03203 Elche- Alicante (España)
Tel.: 965 451 861

169. Misioneros Concepcionistas Franciscanos

Salve, Reina de los Cielos, Reina de nuestras almas

Los Misioneros Concepcionistas Franciscanos son una Asociación Pública de Fieles, fundada en Colombia, y dirigida espiritualmente por Fray Carlos Iván Berrío Mazo, fraile Capuchino. Consagrados a Jesucristo mediante el misterio de la Inmaculada Concepción de María Santísima, viven en obediencia, en castidad y pobreza, buscando erradicar los efectos del mal en el mundo actual, a través de la vivencia de las Bienaventuranzas predicadas por el Señor Jesús.

Su espiritualidad es franciscana, caracterizada por el seguimiento de Jesucristo en una entrega total en minoridad y pobreza, a imagen de San Francisco de Asís. Teniendo por Madre espiritual a Santa Beatriz de Silva (Fundadora de la Orden de la Inmaculada Concepción- ver aquí-), toda su vida gira en torno al misterio de la Inmaculada, y a Ella se consagran como hijos confiados en brazos de su Madre.

Santa Beatriz de Silva

La dimensión contemplativa es primordial en su carisma: viven y se detienen en la oración contemplativa, en el silencio del claustro, en constante coloquio con el Dios de la Vida, Dios de todo consuelo, buscando su alimento y fortalecimiento diario para la misión en medio del mundo. Respetando ante todo esta dimensión contemplativa, los Misioneros Concepcionistas realizan su apostolado según las necesidades de la Iglesia particular donde se encuentren.

El santo hábito: La túnica es de color blanco y el escapulario azul, para que la blancura exterior del vestido, dé testimonio de la pureza del alma y del cuerpo. Por su significado místico, puesto que el alma de la Virgen Gloriosa, fue hecha desde su creación, tálamo celeste y singular del Rey Eterno, llevan el escapulario azul para honrar a Nuestra Señora como signo de consagración y testimonio de pobreza.


La Comunidad está presente en Colombia.

Teléfonos:
Bogotá: (+57) 031 731 08 01
Valledupar: (+57) 314 249 90 69; (+57) 312 371 10 54

E-mail: mconcepcionistasfranciscanos@gmail.com

168. Comunidad San Martín

La Comunidad San Martín es una Asociación Pública Clerical de Derecho Pontificio, compuesta por sacerdotes y diáconos. Fue fundada en 1976 por el P. Jean Francoise Guérin (+2005), siendo aprobada por el Cardenal Siri (Arzobispo de Génova) en 1979. Sus miembros, incardinados en la propia Comunidad, viven en pequeñas fraternidades al servicio de la cura de almas. En 1993 la Comunidad estableció su Sede General en Candé-sur-Beuvron (cerca de Blois, Francia). Aquí radica su Seminario, afiliado a la Pontificia Universidad Laterana, donde se forman los candidatos a la Órdenes Sagradas.

A petición de los obispos, los sacerdotes de la Comunidad aceptan diversas misiones apostólicas en parroquias, como capellanes de colegios y conventos, rectores de Santuarios, etc. Todo apostolado conforme a la dignidad sacerdotal y su misión específica en la Iglesia. Los sacerdotes celebran según la Forma Ordinaria del Rito Romano, con especial atención al latín y el canto gregoriano.

Actualmente la Comunidad, compuesta por más de cien miembros (sacerdotes, diáconos y seminaristas), está presente en Francia, Italia y Cuba.

167. Hermanitas de los Pobres

Santa Juana Jugan
*
Las Hermanitas de los Pobres son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio, fundado por Santa Juana Jugan (en religión Sor María de la Cruz) en 1839 (Francia). En ese año, Santa Juana descubrió a una anciana ciega y paralítica que había sido abandonada. La tomó en sus brazos, la llevó a su casa y le dio su propia cama. Aquí comienza la fundación de las Hermanitas.

Pronto le robaron a Santa Juana su obra, siendo destituida del cargo de Superiora por un sacerdote que, como Vicario parroquial se había comprometido a seguir los inicios de esta pequeña familia, proclamándose como fundador de la obra y reduciendo la actividad de Santa Juana a la dura labor de la colecta. A la injusticia, Juana respondió con silencio, humildad y abandono. Poco a poco, la sombra del olvido se fue extendiendo sobre la Santa.

Así pasará los últimos 27 años de su vida en la Casa Madre, sin ser conocida como la Fundadora por las Hermanitas, las novicias y las postulantes con las que vivía y trabajaba, pero transmitiendo providencialmente de esa manera, con su silenciosa influencia, el carisma inicial y el auténtico espíritu de los orígenes. Murió en 1789, y hasta 1902 no comenzó la labor de recuperación de su papel como Madre Fundadora.

El espíritu de la Congregación es el espíritu evangélico, expresado por Jesús en las Bienaventuranzas. "El Pobre" define la vocación de las Hermanitas. Dios las espera en el pobre. Su carisma es una invitación a comulgar en la bienaventuranza de la pobreza espiritual, que encamina hacia el despojo total que entrega un alma a Dios. Especialmente son pobres en nuestra sociedad los ancianos. A ellos se entregan las Hermanitas en su labor apostólica. Junto a los tres clásicos votos religiosos, las Hermanitas profesan un cuarto voto de hospitalidad con los ancianos desvalidos, elevando este servicio a la dignidad de un acto de la virtud de religión.

Actualmente, la Congregación cuenta con unas 2.800 religiosas, repartidas en 32 países de los cinco continentes. 30 de sus hogares se encuentran en España.

* Hermanitas de los Pobres (web)